Las investigaciones arqueológicas regresarán este jueves 20 de agosto a la cueva de Chaves, casi dos décadas después de la destrucción del yacimiento. Según han informado las entidades promotoras, la nueva campaña impulsada por la Universidad de Zaragoza comenzará con una jornada colaborativa destinada a localizar, registrar y recoger materiales arqueológicos que permanecen en la superficie de la cavidad.
La actuación cuenta con la colaboración de Apudepa, Ecologistas en Acción Huesca, Asociación Valle de la Gloria de Casbas y Plataforma para la Defensa del Patrimonio de Huesca y está dirigida por el arqueólogo y profesor de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza Rafael Domingo, quien ofrecerá las explicaciones sobre los trabajos a las 12:30 horas, tras el encuentro en el aparcamiento situado al inicio del camino a la cavidad.
El retorno de los trabajos ha comenzado con labores de topografía y continuará este jueves con la participación de una veintena de voluntarios. Según la información facilitada por los organizadores, los participantes recogerán los restos detectados durante las visitas públicas realizadas a lo largo del último año, y registrarán la posición concreta que ocupa cada pieza sobre el suelo de la cavidad.
Los promotores explican que se trata de materiales relacionados con la ocupación neolítica de la cueva, aunque actualmente se encuentran fuera de su contexto arqueológico original. Por este motivo, consideran que la actuación tiene principalmente un interés patrimonial, además de permitir retirar piezas que podrían continuar deteriorándose como consecuencia del tránsito de visitantes.
La intervención permitirá documentar restos que, según las entidades responsables del proyecto, ya presentan un importante deterioro debido al arrastre provocado por la maquinaria pesada tras la destrucción del yacimiento. Su retirada pretende evitar nuevos daños derivados del pisoteo accidental durante las visitas.
La investigación continuará durante las próximas semanas con la finalización de los trabajos topográficos y la realización de estudios mediante georradar y sondeos arqueológicos. El propósito será valorar si bajo la potente costra localizada bajo los niveles neolíticos destruidos pueden conservarse ocupaciones paleolíticas.
Tras el arrasamiento de la cueva, técnicos de la Dirección General de Patrimonio realizaron labores de peritaje y recogieron materiales arqueológicos que habían quedado dispersos por la superficie, al tiempo que evaluaron los daños sufridos por el yacimiento. La nueva campaña supone ahora la recuperación de los trabajos arqueológicos en la cavidad.