José María Conget: "Antes incluso de leer a Sender, ya lo había mitificado”

El autor analiza su relación como lector con la obra del chalamerino en el 125.º aniversario de su nacimiento

04 de Febrero de 2026
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Luis Gómez, José María Conget y Alfonso Castán, en la DPH. Foto Myriam Martínez
Luis Gómez, José María Conget y Alfonso Castán, en la DPH. Foto Myriam Martínez

La literatura del exilio republicano no fue un fenómeno marginal ni homogéneo, sino un espacio de creación marcado por la diversidad, la supervivencia y una intensa fuerza vital que permitió a muchos autores seguir escribiendo, pensando y dialogando con su tiempo fuera de España. Esa idea ha vertebrado la conferencia celebrada este martes en Huesca con motivo del 125.º aniversario del nacimiento de Ramón J. Sender, organizada por el Instituto de Estudios Altoaragoneses.

Bajo el título Una mirada personal sobre Ramón J. Sender y el exilio republicano, el escritor José María Conget ha ofrecido una reflexión amplia y no académica sobre el exilio intelectual tras la Guerra Civil, a partir de su experiencia lectora, vital y profesional, y de su relación con la obra de Sender y otros autores desterrados. El acto ha tenido lugar en el salón de actos de la Diputación Provincial de Huesca, con la colaboración de la Librería Anónima y la presencia del diputado de Cultura, Carlos Sampériz.

La sesión ha sido presentada por Luis Gómez Caldú, coordinador del Centro de Estudios Ramón J. Sender del IEA, quien ha recordado la vinculación del escritor con Aragón y con Chalamera, localidad donde nació en 1901. Gómez ha definido a Conget como “senderiano de primera generación” y ha subrayado su relación prolongada con la obra del autor aragonés, tanto como lector como prologuista y ensayista.

José María Conget (Zaragoza, 1948) se licenció en Filología Moderna en la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza y desarrolló una trayectoria profesional vinculada tanto a la docencia como a la gestión cultural. Ha sido profesor en universidades y centros de enseñanza de Glasgow, Lima, Cádiz, Londres y Sevilla, y en la década de los noventa ejerció como responsable de actividades culturales del Instituto Cervantes de Nueva York, cargo que desempeñó posteriormente en París entre 2001 y 2003. Su obra literaria, reconocida con el Premio de las Letras Aragonesas en 2007, abarca novela, relato y ensayo, con títulos como Todas las mujeres (1989), Vamos a contar canciones (1999), la Trilogía de Zabala (2010) o la más reciente Adiós (2025), además de una extensa producción ensayística y crítica.

En su intervención, Conget ha advertido desde el inicio que no hablaba como especialista en Sender, sino desde una aproximación personal al exilio republicano, un ámbito que ha marcado buena parte de sus intereses intelectuales. Ha recordado que creció en un entorno familiar franquista, donde la Guerra Civil se explicaba como “la cruzada” y Franco era presentado como “el nuevo Cid”, lo que, según ha relatado, le obligó a reconstruir con el tiempo una mirada crítica sobre aquel periodo y sobre las razones que llevaron a tantos intelectuales a abandonar España.

Conget ha señalado que el contacto con la literatura del exilio fue progresivo y que, "antes incluso de leer a Sender, ya lo había mitificado” como autor, convencido de que su obra le ofrecería “una gran aventura intelectual”. En ese recorrido ha destacado el papel de escritores, cineastas y artistas exiliados que quedaron fuera de los primeros relatos canónicos, como los humoristas gráficos y dibujantes, a los que ha reivindicado por su relevancia cultural y política.

José María Conget y Alfonso Castán. Foto Myriam Martínez
José María Conget y Alfonso Castán. Foto Myriam Martínez

Entre los nombres citados, ha dedicado especial atención a José Cabrero Arnal, nacido en Castilsabás, cuya trayectoria ha descrito como “extraordinaria”, desde su militancia republicana y su paso por el campo de concentración de Mauthausen hasta su posterior carrera como dibujante en Francia. Conget ha recordado cómo sobrevivió gracias a su habilidad para el dibujo y cómo creó personajes que alcanzaron una enorme popularidad, al tiempo que ha lamentado el escaso reconocimiento que ha tenido en su tierra de origen.

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El conferenciante ha abordado también la relación entre exilio y cine, una de sus grandes pasiones, y ha citado a autores como Francisco Ayala, Benjamín Jarnés o Rosa Chacel, de quien ha señalado que rechazaba ser etiquetada como “escritora del exilio” y se definía, simplemente, como escritora. En este contexto, ha defendido que el exilio republicano fue una “generación con una gran fuerza vital y un enorme instinto de supervivencia”, capaz de rehacerse en contextos culturales muy distintos.

En cuanto a Ramón J. Sender, Conget ha reconocido que fue uno de los primeros autores del exilio que leyó de forma sistemática y que su relación con su obra no estuvo exenta de conflictos y revisiones. Ha recordado su desconcierto ante algunos posicionamientos del escritor tras su regreso a España y ha señalado que Sender fue un autor con muchos amigos, pero también con una profunda soledad, marcado por un fuerte individualismo y una trayectoria vital compleja.

LA AVENTURA EQUINOCIAL DE LOPE DE AGUIRRE

En el transcurso del acto se ha presentado la reedición de La aventura equinoccial de Lope de Aguirre, de Ramón J. Sender, publicada por Contraseña Editorial con la colaboración del Instituto de Estudios Altoaragoneses. La nueva edición incorpora un prólogo de José María Conget, que ha explicado que su texto parte de una lectura personal y contextualizada de una obra escrita en 1934, clave en la etapa republicana del autor y durante años difícil de encontrar en el circuito editorial.

Conget ha señalado que el prólogo no pretende fijar una interpretación cerrada del libro, sino situar al lector ante un texto atravesado por el conflicto histórico y la construcción literaria del mito de Lope de Aguirre, y ha defendido la conveniencia de leerlo atendiendo tanto a su valor narrativo como al momento político e intelectual en el que fue concebido. En ese sentido, ha subrayado que la reedición permite volver a poner en circulación un texto significativo del Sender anterior al exilio, sin idealizaciones y desde una perspectiva crítica.

En su intervención, el editor Alfonso Castán ha repasado el trabajo que Contraseña Editorial ha desarrollado en torno a la obra de Ramón J. Sender en colaboración con el IEA, una línea iniciada hace más de una década y que suma ya varias reediciones. Castán ha recordado títulos como El bandido adolescente, Contraataque, El lugar de un hombre o la propia La aventura equinoccial de Lope de Aguirre, y ha señalado que el criterio de selección ha sido recuperar novelas que llevaban años descatalogadas, pero cuya lectura, a su juicio, “ha envejecido muy bien”.

Castán ha avanzado también algunos de los próximos proyectos editoriales vinculados a Sender que prepara la editorial. Entre ellos, ha anunciado la próxima publicación de El rey y la reina, que contará con un prólogo de Lorenzo Silva y que, según ha indicado, está previsto que vea la luz antes del verano. Además, ha señalado que continúan trabajando, junto a José Domingo Dueñas, en nuevas ediciones relacionadas con la obra del escritor aragonés, dentro de una línea que combina recuperación literaria, contextualización crítica y colaboración con instituciones culturales

El acto se ha enmarcado en el programa conmemorativo del aniversario de Sender impulsado por el IEA, que incluye, entre otros actos, una lectura colectiva el día 24 en la biblioteca del Centro Cívico Santiago Escartín y la presentación de un ensayo de 1934 prologado por José Domingo Dueñas el día 25 en la sede del Instituto.

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