La familia de José María Lanzarote Gros ha donado al Museo Diocesano de Huesca una pintura de 1976 que enriquece su colección de arte contemporáneo. La obra, titulada Vista de la Catedral de Huesca, se ha presentado este lunes, coincidiendo con el Día Internacional de las Catedrales. En el acto, su hijo, José María Lanzarote Guiral, ha destacado el vínculo del artista con la tierra altoaragonesa y la singularidad de una perspectiva del casco antiguo que ha resistido las transformaciones urbanas.
La obra se incorporará al espacio dedicado a la creación contemporánea oscense, donde comparte protagonismo con obras de artistas que encontraron en la catedral una fuente de inspiración. La directora, Susana Villacampa San Vicente, ha recordado que esta colección ha crecido gracias a aportaciones anteriores, entre ellas las de Beulas, Alejandro Brioso, Manuel Lorés, o Fernando Alvira, entre otros. La nueva donación amplía la representación de la pintura del siglo XX vinculada al monumento.
En la presentación han participado, además, el obispo, Pedro Aguado, la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, y su viuda, Lourdes Guiral Gascón, acompañados de una representación de la Asociación de Amigos del Museo Diocesano. Los familiares han expresado el significado personal de la iniciativa y su deseo de contribuir a la difusión de la obra del artista.

UNA MIRADA QUE PERDURA
José María Lanzarote Guiral ha explicado que la iniciativa surgió de una conversación con Susana Villacampa y que la familia ha recibido con satisfacción la incorporación del cuadro a los fondos del museo. La pintura representa una muestra de una producción más amplia en la que su padre plasmó los paisajes, la arquitectura popular y la indumentaria tradicional de Huesca y su provincia. "Todo ello refleja el cariño que tenía mi padre por esta tierra y cómo se dedicó a conocerla a través de la pintura", ha señalado.
El hijo del artista ha evocado la exigencia con la que Lanzarote Gros afrontaba su oficio y el esfuerzo que realizó para formarse y seguir aprendiendo, en unos momentos en los que aquella tarea no era sencilla. También ha recordado una recomendación que le transmitía en tono de broma: "Si alguna vez tienes que copiar, copia de los grandes". Según ha explicado, su padre trabajaba durante horas y vivía intensamente el proceso creativo, con la satisfacción de los resultados logrados y la frustración cuando las cosas no salían como esperaba.
La relación del pintor con el Museo Diocesano también ha tenido un lugar destacado en el acto. Según ha recordado su hijo, a su padre le gustaba acudir muchas mañanas a contemplar las obras expuestas.
Lanzarote Guiral ha puesto el acento en la persistencia de la perspectiva urbana representada en el lienzo. "A pesar de todas las modificaciones y de los destrozos en el casco antiguo, esta es una de las pocas vistas que se mantiene", ha afirmado.
Lourdes Guiral Gascón, por su parte, ha expresado a los medios de comunicación su emoción por el reconocimiento y el destino de la obra. Ha agradecido que se haya pensado en su marido y ha manifestado su satisfacción por la donación. No ha tenido duda de que, para su esposo, que el cuadro se exhiba en el Museo Diocesano, "sería un orgullo tremendo", sentimiento que ha dicho compartir.

Susana Villacampa se ha encargado de glosar la figura de José María Lanzarote Gros, que comenzó a dibujar a los cinco o seis años y mantuvo la pintura como una vocación constante, compaginándola durante décadas con su trabajo de carpintero. Autodidacta, con formación inicial en dibujo técnico, experimentó con distintas técnicas antes de centrarse en el óleo a partir de los años sesenta. Su obra se distinguió por la investigación del color y la luz, así como por una figuración en la que las gamas cromáticas adquirían un protagonismo esencial. La naturaleza fue una de sus principales fuentes de inspiración y le llevó a trabajar directamente del natural, sin limitarse a una temática concreta.
Su producción abarcó paisajes, marinas, bodegones, retratos y escenas taurinas, además de representaciones de las tradiciones altoaragonesas, como los danzantes y las mairalesas de las fiestas laurentinas. Entre los escenarios que trasladó a sus lienzos figuran el castillo de Montearagón, el parque Miguel Servet, Arguis, Alquézar y distintas localidades pirenaicas.
Desde su primera exposición individual en Huesca, en 1969, presentó sus obras en diferentes localidades altoaragonesas y en ciudades como Barcelona, Tarragona y Logroño, además de participar en muestras colectivas. Su estilo, situado entre el impresionismo y el expresionismo, evolucionó mediante la experimentación con los temas y el tratamiento del color.

UNA COLECCIÓN QUE ASPIRA A CRECER
La directora del Museo Diocesano, Susana Villacampa, ha subrayado que el espacio dedicado a la pintura contemporánea oscense pretende acercar al público a los artistas que han representado la catedral y su entorno. Ha expresado su deseo de ampliar los fondos y convertir la colección en un referente cultural para la ciudad, donde contemplar el monumento desde la mirada de sus pintores.
El obispo, Pedro Aguado, ha situado la donación en el valor cultural y espiritual del conjunto catedralicio. Ha destacado la generosidad de la familia al poner la obra a disposición de un público más amplio y ha defendido la importancia de reconocer el patrimonio como parte de la identidad colectiva. También ha subrayado la capacidad del edificio para estimular la creación artística: "La función de una catedral es inspirar. Inspirar valores, inspirar un modo de ver la vida, inspirar".
La alcaldesa, Lorena Orduna, ha agradecido a los familiares la cesión de la pintura y su contribución al conocimiento de la historia de Huesca. En su intervención, ha animado especialmente a los jóvenes a acercarse al patrimonio y ha defendido la necesidad de mantener las inversiones para conservar las cubiertas, fachadas y pináculos, además de poner en valor el parque arqueológico y los vestigios que conserva el entorno.
Orduna ha insistido en que el templo merece mayor proyección fuera de la ciudad y ha recordado la relevancia de su patrimonio artístico, con especial atención al retablo de Damián Forment. La alcaldesa ha defendido que la conservación y difusión de estos bienes contribuyen a reforzar la dimensión cultural, histórica y turística de Huesca.
La jornada de puertas abiertas ha buscado también acercar a los oscenses un conjunto monumental que, pese a su relevancia, continúa siendo poco conocido por parte de la población local, según ha expuesto Susana Villacampa. El año pasado, según los datos aportados por Villacampa y Orduna, la catedral recibió más de 42.000 visitantes, uno de los espacios de la capital altoaragonesa más transitados junto a San Pedro el Viejo, el Museo provincial y el Casino.

Según ha comentado, el proyecto correspondiente a la primera fase del plan director de la Catedral de Huesca, centrada en la envolvente y las cubiertas, se encuentra en fase de redacción. El Ministerio de Cultura ha impulsado la tramitación de esta actuación y, según ha señalado Villacampa, la entrega del proyecto estaba prevista para los días siguientes, aunque la directora ha planteado ese plazo como una previsión y no como una fecha definitiva.
La programación de este lunes ha incluido el acceso libre a la catedral, las salas del museo y la torre campanario, además de dos paseos comentados bajo el título La Catedral de Huesca, paisaje en la memoria, organizados por la Asociación Amigos del Museo Diocesano de Huesca. Los recorridos exteriores estaban condicionados por la meteorología y contaban con aforo limitado.