Juan Berrio llena de poesía cotidiana la Librería Anónima de Huesca

El autor presenta 'Los domingos también' en un coloquio con Cristina Hombrados, donde reivindica el cómic como arte narrativo y celebra la belleza de lo cotidiano

20 de Marzo de 2026
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Juan Berrio, Cristina Hombrados y Chema Aniés, en la Librería Anónima.
Juan Berrio, Cristina Hombrados y Chema Aniés, en la Librería Anónima.

La novela gráfica Los domingos también se ha presentado en Huesca, con un ameno coloquio del autor, Juan Berrio, con Cristina Hombrados en el entorno amigable de la Librería Anónima.

Tras una breve presentación a cargo de Chema Aniés, Cristina Hombrados comenta haciendo alusión al título de la obra que se presenta, que los domingos son para pasear, leer, descansar... y para trabajar cuando las editoriales apremian para la entrega de originales.

Sobre Juan Berrio afirma que da igual qué libro suyo se lea, porque hay unas características que lo hacen inconfundible como son el retrato de la cotidianeidad, la querencia por las pequeñas cosas y su facilidad para captar su esencia, que hace sentirlas de una manera muy especial. Una especie de realismo mágico que impregna su obra.

Preguntado acerca de las razones que le hacen elegir el tebeo como medio expresivo, Berrio asegura que es lo que sabe hacer. Cuenta que desde niño sabía reconocer la enorme fuerza narrativa de una viñeta. De origen autodidacta, rememora los tiempos en los que había muchas revistas (cita MADRIZ) donde historietistas podían foguearse y experimentar.

Pone dos ejemplos de narrativa: una historia de una niña que corre por una barandilla y, al final, cae en brazos de su padre; otra más, que muestra Cristina: una pareja que se besa y se distraen viendo caer una hoja de un árbol, a lo largo de una doble página que pausa el tiempo.

Aún más: una doble página ambientada en una fiesta donde una pareja se mira. A su alrededor, las gentes bailan, beben, se ríen, pero la pareja sigue estática, sentada, mirándose. Un instante de profundo enamoramiento.

Berrios y Hombrados presentan a Tristán, Claudia y Doña Dora, habitantes de una corrala cuya arquitectura será reproducida en varias ocasiones a lo largo de la novela gráfica. Problemas de estar muy cerca, de una cotidianeidad convivencial trasladados de doble a doble página independientes que hacen avanzar una historia. Con un Juan Berrio como creador, relatando su proceso inverso (del mundo digital al analógico), su amor por las técnicas con piel de papel y su vida laboral en sentido contrario a lo que se marca como correcto: para Juan, es la devoción siempre antes que la obligación.

Con la firma de ejemplares finaliza este diálogo con olor a tintas diversas, a imprenta y resmas de papel.

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