Juan Galve Gilavert presentó una novela marcada por la emoción y un poemario que mira más allá de las estrellas

El autor dio a conocer Ocres de otoño y Más allá de la mirada en la 42 Feria del Libro de Huesca.

02 de Junio de 2026
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Juan Galve Gilavert, en la Feria de Huesca. Vídeo Myriam Martínez

La 42 Feria del Libro de Huesca acogió este lunes la presentación de Ocres de otoño y Más allá de la mirada, las dos últimas publicaciones de Juan Galve Gilavert. Editadas por Universo de Letras, sello del Grupo Planeta, y Olé Libros, respectivamente, las obras muestran dos facetas complementarias de la escritura del autor: la narrativa y la poesía.

Ocres de otoño es una novela contemporánea que combina humor, intriga, suspense, emoción, fantasía e incluso elementos poéticos. Según explica Galve, la obra se articula en dos partes claramente diferenciadas. La primera está marcada por un humor intenso, mientras que la segunda adquiere una dimensión mucho más emocional. El escritor asegura que numerosos lectores le han trasladado la intensidad con la que han vivido algunos pasajes de la historia, especialmente en su tramo final.

La trama parte de un acontecimiento extraordinario vinculado a un sólido vínculo familiar. El autor señala que un "suceso místico" desencadena una narración en la que la incertidumbre y la intriga acompañan al lector durante buena parte del recorrido. Esa combinación de misterio, emoción y elementos fantásticos constituye uno de los rasgos más característicos de una obra que busca sorprender sin renunciar a la sensibilidad.

La novela ha iniciado además su recorrido internacional con distribución en varios países de Sudamérica, en el Reino Unido y con presencia en una publicación especializada editada en Singapur. El propio Galve destaca que la editorial la define como una obra "tremendamente mágica", original y cercana a la metaliteratura, una calificación que, reconoce, le llevó incluso a consultar el significado exacto del término.

La segunda obra presentada, Más allá de la mirada, reúne una colección de poemas precedida por un relato corto que alcanzó la condición de finalista en un certamen internacional con cerca de 500 participantes procedentes de 19 países. El escritor recuerda que inicialmente pensó que se trataba de un concurso mucho más reducido y que el reconocimiento supuso una sorpresa inesperada.

Ese relato introductorio está dividido en dos partes, una escrita en prosa y otra en verso. La propia imagen de portada sirve como punto de partida para la historia. En ella aparece un hombre mayor junto a un niño que señala hacia el cielo estrellado. Galve interpreta esa escena como el encuentro entre quien enseña y quien desea aprender, una imagen que desemboca en una pregunta tan sencilla como profunda: qué existe más allá de aquello que alcanzamos a ver.

A partir de ahí, el poemario recorre una amplia variedad de temas. La naturaleza ocupa un lugar destacado en muchos de los textos. El autor reconoce que suele personificarla y convertirla en protagonista de sus versos, al tiempo que incorpora referencias a los pueblos del interior, a sus paisajes y a una realidad que observa con especial sensibilidad.

Las distintas formas del amor, el miedo a la pérdida, el dolor, el paso del tiempo y la reflexión sobre la vida y la muerte completan una obra que explora cuestiones profundamente humanas desde una mirada íntima y reflexiva. Según explica Galve, no solo le interesa la muerte como final inevitable, sino también todo aquello que rodea la última etapa de la vida y las emociones que despierta.