Julio Luzán entrega a Helga Weissová la mariposa que venció al horror reconvertida en arte de paz y memoria

El artista y la superviviente del holocausto mantienen un emocionante encuentro con el símbolo de IECHT como expresión de justicia y dignidad

DH
21 de Marzo de 2026
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Julio Luzán entrega a Helga Weissová la mariposa que simboliza la derrota al hmorror
Julio Luzán entrega a Helga Weissová la mariposa que simboliza la derrota al hmorror

El empresario oscense Julio Luzán ha entregado en Praga una escultura inspirada en un dibujo de la superviviente del Holocausto Helga Weissová, símbolo del Instituto Europeo para el Conocimiento del Holocausto y los Totalitarismos (IECHT), un gesto que une arte, memoria y transmisión generacional.

El propio IECHT considera que hay encuentros que trascienden el protocolo y el tiempo. Momentos en los que la historia deja de ser un relato distante para convertirse en una experiencia profundamente humana. Algo ha sucedido en Praga, cuando el reputado empresario y artista Julio Luzán, fundador de Tecmolde y SHU Digital, visitó a la artista y superviviente del Holocausto Helga Weissová en su casa.

El motivo del encuentro era sencillo en apariencia, pero cargado de una enorme fuerza simbólica: hacer entrega a Helga Weissová de una escultura inspirada en uno de sus dibujos, una mariposa que con el paso de los años se ha convertido en el símbolo del Instituto y en la imagen que preside los Premios Internacionales que esta institución entrega a personalidades e instituciones comprometidas con la memoria histórica, la defensa de la democracia y la lucha contra todas las formas de totalitarismo.

Helga Weissová nació en Praga en 1929. Tenía apenas doce años cuando fue deportada junto a sus padres al gueto de Theresienstadt, uno de los espacios que el régimen nazi utilizó como escenario propagandístico ante el mundo mientras cientos de miles de judíos eran deportados hacia los centros de exterminio. Allí, en medio del hambre, la incertidumbre y el miedo cotidiano, su padre le dio un consejo que acabaría convirtiéndose en un acto de resistencia moral: “Dibuja lo que veas”.

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Helga comenzó entonces a registrar en papel la vida dentro del gueto: las colas interminables, los transportes, las habitaciones abarrotadas, los rostros de quienes esperaban sin saber su destino. Antes de ser deportado, su padre escondió aquellos dibujos dentro de un muro. Tras la guerra pudieron recuperarse. Hoy constituyen uno de los testimonios gráficos más conmovedores del Holocausto realizados por una niña.

El viaje de Helga no terminó en Terezín. Fue deportada posteriormente a Auschwitz-Birkenau, más tarde al campo de Flossenbürg, y finalmente a Mauthausen, sobreviviendo incluso a las terribles marchas de la muerte con las que el régimen nazi intentó borrar las huellas de sus crímenes al final de la guerra.

Helga sobrevivió. Y siguió dibujando. De uno de aquellos dibujos nacería décadas más tarde una mariposa… 

Explica el IECHT que, detrás de ese símbolo, hay también una historia de encuentro y de compromiso humano. Los profesores Jesús Inglada y Carlos Pérez, fundadores del Instituto Europeo para el Conocimiento del Holocausto y los Totalitarismos, fueron quienes hace ya doce años buscaron a Helga Weissová en Praga, con el objetivo de escuchar, comprender y acompañar.

La conocieron en la intimidad de su hogar, compartieron con ella largas conversaciones principalmente en el Instituto Cervantes de Praga, donde su testimonio fue escuchado por más de mil cien oscenses entre alumnos, profesores y simpatizantes. Fue en ese diálogo profundo, en esa relación construida desde la cercanía y el respeto, donde Helga dio forma para ellos a esa mariposa que hoy ha trascendido el tiempo, convertida en símbolo vivo de memoria, educación y dignidad.

El encuentro de Julio Luzán y Helga Weissová
El encuentro de Julio Luzán y Helga Weissová

Se trata de una mariposa sencilla, trazada con la sensibilidad de quien había visto demasiado pronto el rostro del horror. Con el paso de los años, ese dibujo acabaría convirtiéndose en un símbolo: la imagen que representa al Instituto Europeo para el Conocimiento del Holocausto y los Totalitarismos (IECHT), institución dedicada a la investigación, la divulgación histórica y el desarrollo de programas educativos destinados a transmitir la memoria del siglo XX a las nuevas generaciones.

Consciente de la profunda carga simbólica de ese dibujo, Julio Luzán quiso transformar aquella mariposa en una escultura. Ha trabajado durante décadas desarrollando estructuras y soluciones técnicas para producciones internacionales. Sin embargo, en esta ocasión el desafío no era técnico, sino moral: traducir en materia y volumen el trazo frágil de una niña que había sobrevivido al Holocausto. La escultura debía ser, ante todo, un gesto de gratitud.

Durante el encuentro en Praga se produjo además un momento especialmente revelador. Julio Luzán explicó a Helga que, en la base de la escultura, había querido incorporar discretamente el símbolo de unas vías de tren, evocando los convoyes que durante la Segunda Guerra Mundial condujeron a millones de personas hacia los guetos, los campos de concentración y los centros de exterminio. Helga escuchó con atención. Guardó unos segundos de silencio. Y respondió con serenidad: “Entonces lo has entendido perfectamente”.

Aquella frase resumía una vida entera. La entrega de la escultura fue un momento profundamente emotivo. Helga Weissová, ya anciana pero con la claridad de quien ha atravesado el siglo y sus tragedias, recibió la pieza con visible emoción. Aquella mariposa no era únicamente una reinterpretación artística de su dibujo: era la prueba de que la memoria continúa viva.

Desde hace años, el IECHT impulsa programas educativos, viajes pedagógicos a lugares de memoria y encuentros con testigos directos de la historia dirigidos a estudiantes, docentes e instituciones europeas. En todos esos proyectos, la voz de los supervivientes ocupa un lugar fundamental, pues son ellos quienes han permitido que la memoria del Holocausto no se reduzca a una lección de historia, sino que permanezca como una advertencia moral para el presente.

La escultura creada por Julio Luzán representa precisamente ese puente entre generaciones: entre quienes vivieron el horror y quienes hoy tienen el deber de recordarlo y explicarlo. El IECHT recuerda a Europa algo esencial: "Que la democracia y la dignidad humana nunca están definitivamente garantizadas. La mariposa de Helga nació libre en medio de la oscuridad. Hoy sigue volando, convertida en símbolo de memoria y de conciencia para Europa. Y mientras haya quien contemple su vuelo y recuerde su historia, el intento de borrar aquellas vidas, todavía presentes entre nosotros, habrá fracasado definitivamente".

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