La compañía vasca Kankarro exhibió su circo contemporáneo en la ermita de La Ganza de Calasanz dentro del Festival Sonna de la Diputación Provincia de Huesca, ante un público que desafió las previsiones meteorológicas.
Se presentaron con varios capazos de manzanas que fueron repartiendo aquí y allá. Unai Gorri y Joana Millet, los dos acróbatas de la compañía, lideraban el cuarteto y marcaban la pauta del espectáculo que tiene en la cultura de la manzana su eje temático y difuso.
A través de la danza y el juego, los cuatro artistas de Kankarro participaron en la construcción dramática de una txalaparta (instrumento vasco de percusión), que protagonizaba la primera parte del espectáculo. Kankarro es una obra dramática que combina danza y acrobacias con la música, que se encarga de marcar el tempo en el escenario. A través de instrumentos genuinamente vascos como el txistu o la alboka, o de la voz y los juegos vocales de Corine Cella, que podía imitar el canto de los pájaros o lanzar el característico grito vasco, el espectáculo fue in crescendo hasta que los acróbatas se hicieron con el mando y el trapecio se convirtió en un gran manzano.
El público disfrutó de la frescura de la joven compañía, que dejó el texto en un segundo plano. El euskera no se tradujo, ni se resumió, así que no debía ser importante para el espectáculo. No hacía falta entender lo que estaba pasando. Bastaba con imaginarlo. Igual que la cita del día anterior, que había protagonizado la compañía La Trapecionista en el bosque de Castejón de Sos, el espectáculo estaba coproducido por el programa europeo EKO Pirineos de circo que gestiona la Comunidad de Trabajo de los Pirineos.

Una buena muestra de danza circense, que construye el hecho artístico a través de la cuerda y de la gravedad suspendida. Los artistas disfrutaron del entorno, tal y como resumió Joana Millet: “Este bolo ha sido increíble”.
GERARDO LÓPEZ TRÍO EN LA GABARDA
La caravana itinerante del festival que organiza la Diputación Provincial de Huesca regresa hoy a la comarca de Los Monegros, al parque La Gabarda en Alberuela de Tubo. La cita de hoy es musical y corre a cargo de uno de los músicos oscenses más reconocidos en la actualidad. Se trata de Gerardo López Trío.
Un trío aragonés de jazz formado por trompeta (fiscorno), bajo eléctrico y batería que basa su repertorio de música instrumental en interpretaciones propias de clásicos del jazz. Son tres músicos con amplia formación y experiencia musical que han sido participes de varios proyectos musicales en el territorio nacional.
Su líder, el oscense Gerardo López, estudio música clásica y trompeta en Huesca y Barcelona (ESMUC), ciudad a la que se trasladó en busca de conocimientos sobre jazz y música moderna. Completó su formación recibiendo clases de Matthew Simon, Gary Willis, Pep Cucurella o Xavi Ibáñez. Componente de la banda municipal de Huesca durante doce años, también dirigió a la Huesca Big Band.
El concierto de esta tarde, previsto a las 19.30 horas, hace el número 199 en las siete ediciones que ha vivido el SoNna Huesca desde 2020. La próxima semana, el festival alcanzará la cifra redonda de 200 conciertos con el recital de los castellanoleoneses de El Nido en la Finca Valonga, de Belver de Cinca.