‘La Biblioteca Encantada’ de Zazurca acerca el teatro, la poesía y la lectura a los escolares en Huesca

Elena Gómez y Manuel López Vigo protagonizan una aventura teatral en la que el fantasma de Lastanosa encuentra muchos aliados

04 de Noviembre de 2026
Guardar
Manuel López Vigo y Elena Gómez Zazurca en la Biblioteca Encantada de Zazurca Artes Escénicas. Foto Myriam Martínez
Manuel López Vigo y Elena Gómez Zazurca en la Biblioteca Encantada de Zazurca Artes Escénicas. Foto Myriam Martínez

Adela está convencida de que sabe todo lo necesario para trabajar en una biblioteca. Tiene formación, domina las clasificaciones y conoce al dedillo el arte de poner cada cosa en su sitio. Lo que todavía no ha descubierto es que los libros sirven para mucho más que ordenar estanterías. Para enseñárselo aparece un fantasma muy particular: Vincencio Juan de Lastanosa, que la someterá a una sucesión de pruebas en las que los escolares no serán simples espectadores, sino cómplices imprescindibles de la aventura. Así comienza La Biblioteca Encantada, el espectáculo de Zazurca Artes Escénicas que ha llegado los días 4 y 5 de noviembre a Fundación Ibercaja Huesca.

La protagonista, interpretada por Elena Gómez, irrumpe en escena con los nervios propios de quien aspira a conseguir un trabajo. Su puntualidad, llevada hasta el extremo, y su obsesión por clasificarlo todo provocan las primeras carcajadas. Quiere organizar a los niños por edades, colores de ropa, gafas y hasta por su barba. Cuando descubre que la biblioteca que debe administrar está lejos de responder a sus expectativas, considera que aquello es inadmisible. Todavía no sabe que el verdadero examen acaba de empezar.

El encargado de ponerla a prueba es Vincencio Juan de Lastanosa, interpretado por Manuel López Vigo, que da vida al fantasma del erudito, coleccionista y mecenas oscense del siglo XVII. Su aparición introduce un personaje desenvuelto, irónico y algo excéntrico, que presume de ser el guardián de las bibliotecas del mundo y que, para desesperación de Adela, tiene una relación bastante peculiar con las normas. Hasta se permite consultar el móvil en la biblioteca, aunque enseguida reprende a los escolares por hacer exactamente lo mismo.

El encuentro tiene, además, un guiño especial al lugar donde transcurre la representación. Lastanosa descubre que ha llegado a Huesca, su ciudad, y manifiesta su entusiasmo por haber regresado después de siglos. Su propósito es encontrar a la persona adecuada para cuidar de una biblioteca infinita, donde solo tienen cabida las historias excepcionales.

La primera gran lección desmonta las certezas de Adela. Frente a su currículum, sus títulos y su dominio de los programas informáticos, el fantasma plantea una pregunta aparentemente sencilla: "De qué está compuesto el universo". Ella responde que de átomos, pero Lastanosa tiene otra respuesta: "De historias. El universo está compuesto de historias y usted... usted no sabe ni una".

A partir de ahí, la aspirante tendrá que abandonar sus esquemas y aprender a desenvolverse en un territorio donde las palabras abren puertas. En su recorrido aparecen una ratona llamada Ramona, una leona devoradora de libros, un conejo con mucha prisa y Aurelio, encargado de presentarle las vocales. Los juegos lingüísticos, los acertijos, los equívocos y las rimas convierten cada encuentro en una nueva prueba, mientras los niños iban ayudando a Adela a encontrar las respuestas.

La Biblioteca Encantada de Zazurca Artes Escénicas. Foto Myriam Martínez
La Biblioteca Encantada de Zazurca Artes Escénicas. Foto Myriam Martínez

La literatura se incorpora con naturalidad a ese juego. Surgen referencias a Las mil y una noches, Pinocho y Veinte mil leguas de viaje submarino, junto a poemas de Rosalía de Castro y otros versos que los espectadores reconocen, completan o descubren. También hay espacio para el ritmo y el rap, en un espectáculo que acerca la poesía a los más pequeños sin renunciar a su riqueza expresiva.

La participación infantil constituye uno de los grandes aciertos del montaje. Los escolares completan frases, resuelven enigmas, responden a los personajes y terminan implicándose en la construcción de la historia. La prueba definitiva llega cuando Lastanosa revela a Adela que todos los niños que tiene delante son sus leones y leonas, preparados para escuchar un cuento. La aspirante debe entonces hacer algo que no figura en ningún manual de catalogación: inventar una historia.

El juego con el lenguaje alcanza uno de sus momentos más divertidos cuando el fantasma confiesa su dificultad para pronunciar la letra ñ. Enamorado de Rosalía por sus poemas, quiere invitarla a quedar, pero no consigue articular correctamente palabras tan sencillas como "mañana". La solución aparece en forma de virgulilla, esa pequeña marca que permite recuperar la letra perdida y que se convierte en una inesperada llave para resolver el problema. La confusión telefónica con Rosalía, la cantante, añade otro guiño humorístico a una escena que reivindica el valor de cada letra.

La obra reserva también un espacio destacado a Lastanosa y su universo histórico, recreado mediante una historia rimada sobre su palacio, sus colecciones, sus jardines y su afición por las fiestas y la jota. Adela participa en ese recorrido con sus propios versos, mientras ambos personajes descubren que la biblioteca puede ser un lugar para aprender, imaginar y compartir el conocimiento.

La puesta en escena acompaña esta aventura con una cuidada factura visual. El armario, las proyecciones y los títeres del conejo, los murciélagos y la ratona construyen el ambiente fantástico por el que transita la protagonista. La canción principal, de Kike Lera, con su invitación a volar a través de los libros, termina de dar unidad a una propuesta en la que la música y la poesía tienen un papel esencial.

La Biblioteca Encantada de Zazurca Artes Escénicas. Foto Myriam Martínez
La Biblioteca Encantada de Zazurca Artes Escénicas. Foto Myriam Martínez

El espectáculo se estrenó hace cuatro años y acumula ya 80 funciones. Elena Gómez, autora del texto, explica que la acogida ha sido extraordinaria y que la compañía ha recorrido escenarios de toda España, con presencia en las redes teatrales de Madrid y Castilla y León. También ha realizado una campaña escolar en Andalucía para 2.000 alumnos. Manuel López Vigo añade que el interés por la propuesta ha sido considerable, hasta el punto de que algunos centros educativos se han quedado sin plazas.

La creación ha seguido creciendo desde su estreno. Elena Gómez cuenta que los intérpretes se han apropiado progresivamente de sus personajes y han contribuido a desarrollar el texto durante los ensayos y las representaciones. Manuel López Vigo explica que cada función permite probar nuevos recursos y descubrir situaciones inesperadas que terminan incorporándose al montaje. "De repente descubres que un crío o una madre, en tal sitio, te da una pista de algo que funciona", comenta. El actor también subraya la solidez de una dramaturgia con distintas capas de lectura, que permite conectar con los escolares de diferentes edades y con los adultos mediante situaciones y guiños específicos para cada franja.

La participación de los escolares y del profesorado constituye otra de las señas de identidad de la propuesta. Elena Gómez destaca que los niños han adquirido tal protagonismo que los intérpretes llegan a prescindir de algunas frases porque ellos mismos las completan. Manuel López Vigo explica que la intención es romper la distancia habitual entre escenario y butacas: "No nos traen al teatro, vienen con nosotros al teatro". Esa complicidad alcanza también a los docentes, a quienes los actores interpelan en distintos momentos con bromas y guiños que los incorporan al juego escénico. El actor destaca, además, la empatía con la que los escolares acompañan a los personajes, celebran los avances de Adela y buscan soluciones cuando el fantasma se encuentra en apuros.

Logo WhatsApp
Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp para tener la mejor información

El acercamiento de la poesía a la infancia es una apuesta de Elena Gómez, que ha incorporado rimas, juegos de palabras y versos rapeados para atraer a los espectadores más jóvenes. Manuel López Vigo destaca que los niños reconocen algunas composiciones, completan poemas y sorprenden a los intérpretes con iniciativas espontáneas. En una de las representaciones comenzaron a acompañar unos versos con palmas y el equipo decidió incorporar ese recurso al espectáculo. "A veces nos parece que la poesía a los peques no, pero en el fondo sí", reflexiona el actor.

Al final, Adela supera las pruebas de Lastanosa y comprende que ser bibliotecaria exige algo más que conocer los sistemas de clasificación: necesita aprender a contar historias. Su transformación cierra una aventura en la que los libros se convierten en puertas hacia otros mundos. Los escolares se despiden cantando con los protagonistas una invitación que resume el espíritu de la función: "Con cada libro no necesitas alas para poder volar".

Archivado en