El Festival Inclusivo de Creatividad Diversario ha convertido un rincón de Huesca en un espacio de expresión colectiva, donde el arte ha servido como herramienta de inclusión y encuentro social. La creación de un mural participativo, dirigido por la artista Tere Sempere, ha transformado un muro urbano en una obra viva que reivindica el valor del “caos creativo” como motor de convivencia, bienestar y libertad expresiva.
La intervención se ha desarrollado en la calle Ingeniero Montaner, 8, en la parte trasera de Electrodomésticos Fabra, un enclave que durante estos días se ha convertido en un lienzo abierto a la participación ciudadana. En la primera sesión, la iniciativa ha contado con una implicación destacada de jugadores del primer equipo, del equipo femenino y de la cantera de la Sociedad Deportiva Huesca, que se han sumado a la actividad para reforzar la visibilidad del festival y su mensaje inclusivo.
El proyecto artístico parte de una idea clave que define esta edición de Diversario: el “caos del bueno”, una reflexión planteada por Sara Comenge durante la presentación del festival y rescatada por Tere Sempere, y que ha servido de base conceptual para el mural. Frente al caos destructivo, la propuesta reivindica un desorden fértil, generador de vida y creatividad. Sobre esta premisa, Sempere ha diseñado una composición basada en escalas alteradas, figuras humanas representadas en tamaños inusuales y una paleta de colores vivos que transmite dinamismo, energía y juego.
La propia artista ha subrayado que la participación de numerosas personas introduce inevitablemente un cierto desorden en el proceso creativo, pero ha defendido que ese resultado forma parte del sentido de la obra. El mural no busca la perfección formal, sino reflejar la riqueza que surge cuando distintas miradas, capacidades y sensibilidades se encuentran en un mismo espacio.
Más allá de su dimensión estética, la iniciativa posee un profundo componente social. Tere Sempere, con amplia trayectoria en el ámbito de la salud mental, ha destacado que el arte constituye un canal esencial para la expresión de personas con discapacidad, al ofrecer un entorno en el que pueden comunicarse sin restricciones. Según ha explicado, estos espacios de creación libre son fundamentales para favorecer el bienestar emocional y romper las barreras que a menudo limitan otras formas de participación.
En este sentido, el mural se configura como algo más que una intervención urbana. Es un proyecto que pone en el centro la inclusión, la participación y el reconocimiento de la diversidad, convirtiendo el acto de pintar en una experiencia compartida que fortalece los vínculos comunitarios.
La obra, aún en proceso, refleja así el espíritu de Diversario: demostrar que el arte, cuando se abre a todos, no solo embellece la ciudad, sino que construye una sociedad más cohesionada, donde el caos creativo se convierte en lenguaje común y en punto de encuentro.