Laia Costa recoge emocionada el Premio Ciudad de Huesca Carlos Saura: "Ojalá nunca olvidemos de dónde venimos"

La actriz recibe el Premio Ciudad de Huesca Carlos Saura en una gala que ha reivindicado los lazos culturales entre España y Portugal

Mercedes Manterola y Myriam Martínez
05 de Junio de 2026
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Alfombra roja del Festival Internacional de Cine de Huesca. Foto Mercedes Manterola
Alfombra roja del Festival Internacional de Cine de Huesca. Foto Mercedes Manterola

"Ojalá nunca olvidemos de dónde venimos, porque son nuestras raíces las que nos permiten seguir soñando". Con estas palabras, pronunciadas entre lágrimas y con la voz quebrada por la emoción, la actriz Laia Costa ha protagonizado este viernes el momento más emocionante de la gala inaugural del 54º Festival Internacional de Cine de Huesca. La intérprete catalana ha recibido el Premio Ciudad de Huesca Carlos Saura en una ceremonia que ha llenado el Teatro Olimpia de cine, música, circo y referencias a Portugal, país invitado de esta edición.

Costa ha recibido el galardón de manos de la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, acompañada por Eulàlia Ramon y Anna Saura, viuda e hija del cineasta oscense que da nombre al reconocimiento. La actriz ha confesado que aceptaba el premio "con un honor inmenso, con mucha emoción, con mucha gratitud, mucha responsabilidad y mucho gusto" y ha destacado tanto la trayectoria internacional del festival como el legado de Carlos Saura, a quien ha definido como "un cineasta irrepetible" que hizo "tanto por nuestro cine".

La galardonada ha querido ir más allá del agradecimiento institucional para poner en valor el trabajo de quienes sostienen el certamen año tras año. "Hoy lo he pasado muy bien, chicos. Este lugar es especial", ha afirmado. Tras conocer de cerca el funcionamiento interno del festival, ha dedicado unas palabras a Estela Rasal, Manolo, Jorge y al conjunto de profesionales y voluntarios que lo hacen posible. "Siento que vuestro trabajo es tan bonito como necesario", ha señalado.

La emoción se ha apoderado del escenario cuando ha comenzado a hablar de su relación con el Alto Aragón. "Este premio me conecta mucho con una tierra que es parte de mi historia familiar", ha explicado antes de detenerse varios segundos incapaz de contener las lágrimas. "Mi padre nació aquí, en un pueblo del Pirineo aragonés. Yo he pasado todos mis veranos entre estas montañas", ha recordado.

Entre la emoción y las sonrisas provocadas por sus propios nervios, Costa ha reflexionado sobre el valor de la infancia y de los lugares que construyen la identidad de las personas. "Para mí no son solo lugares; son olores, son personas que nos hicieron sentir en casa", ha afirmado. La actriz ha terminado dedicando el premio a su padre y ha pronunciado una de las frases que marcarán esta edición del festival: "Ojalá nunca olvidemos de dónde venimos, porque son nuestras raíces las que nos permiten seguir soñando".

La intérprete también ha prometido conservar para siempre el recuerdo de esta noche. "Prometo no olvidar nunca este momento, este empeño, este festival y el amor puesto en él, y estos lugares por permitirme seguir trabajando desde la honestidad, el gozo y el compromiso", ha asegurado antes de recibir una prolongada ovación del público.

LA FAMILIA SAURA

Antes de la entrega del premio, Eulàlia Ramon ha agradecido al festival que continúe contando con la familia de Carlos Saura para mantener vivo el legado del cineasta oscense. La actriz ha destacado que el galardón siempre ha recaído en "muy buenas manos", aunque ha reconocido que en esta ocasión sentía una satisfacción especial al ver el nombre de Laia Costa asociado al premio.

Por su parte, Anna Saura ha recordado la estrecha relación que su padre mantuvo con el festival y con la ciudad en la que nació. La cineasta ha expresado la profunda admiración que siente por la trayectoria de la intérprete catalana y ha destacado la autenticidad que transmite en cada uno de sus trabajos.

"Gracias por dar esa verdad a tus personajes, por hacer esos papeles con tanta profundidad, con tantas capas y con tanta humanidad", le ha dicho desde el escenario. También le ha deseado que siga desarrollando una carrera tan honesta y libre como la que defendió siempre Carlos Saura, un creador que, según recordó, elegía los proyectos en los que creía sin dejarse condicionar por nada más.

EL VALOR DE LA CULTURA

Durante la inauguración, la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, ha destacado el papel del festival como una de las principales señas de identidad culturales de la ciudad y como una plataforma capaz de proyectar el nombre de Huesca a escala internacional.

La regidora ha agradecido la presencia de la vicepresidenta del Gobierno de Aragón, Mar Vaquero; del subdelegado del Gobierno en Huesca, Carlos Campo; de la presidenta de la Comarca Hoya de Huesca, Mónica Soler; del diputado provincial de Cultura, Carlos Sampériz; así como de representantes institucionales, patronos de la fundación y profesionales del sector audiovisual.

Orduna también ha felicitado a la Cinemateca Portuguesa, distinguida este año con el Premio Pepe Escriche, y ha subrayado la importancia de una institución dedicada a la conservación y difusión del patrimonio cinematográfico. Respecto a Laia Costa, ha destacado que el reconocimiento distingue no solo una brillante carrera internacional, sino también una manera de entender el cine basada en la sensibilidad, la excelencia artística y la capacidad de emocionar al público.

PREMIO PEPE ESCRICHE

El segundo gran reconocimiento de la noche ha recaído en la Cinemateca Portuguesa, galardonada con el Premio Pepe Escriche, un reconocimiento simbolizado en la icónica navaja inspirada en Un perro andaluz de Luis Buñuel y diseñada por Isidro Ferrer.

El premio, entregado por Luis Artero, patrono de la Fundación Festival Internacional de Cine de Huesca, ha distinguido la labor desarrollada por una institución que desde 1948 trabaja en la preservación, restauración y divulgación del patrimonio cinematográfico portugués, además de fomentar el conocimiento de la historia del cine y de la cultura audiovisual.

En nombre de la entidad ha recogido el galardón José Manuel Costa Machado, quien ha agradecido la distinción y la hospitalidad recibida en Huesca. El representante portugués ha destacado el valor simbólico de un premio que lleva el nombre de Pepe Escriche, figura clave en la historia del certamen oscense y uno de los grandes impulsores del cortometraje.

Costa Machado ha reivindicado además el trabajo silencioso de las filmotecas y cinematecas, responsables de conservar y restaurar miles de películas para las generaciones futuras. "Cuando un festival histórico como el de Huesca reconoce públicamente esta misión, está dando visibilidad a la preservación de nuestra propia memoria", ha afirmado.

El responsable portugués también ha puesto en valor la estrecha colaboración existente entre las instituciones cinematográficas de ambos países y ha recordado que el cine español y el portugués han compartido durante décadas influencias, lenguajes y formas de entender la creación audiovisual. "Este espíritu de compartir y preservar la memoria es exactamente la misión que nos mueve cada día", ha señalado antes de concluir con un sencillo y rotundo mensaje: "Viva el cine".

LA GALA

El homenaje a Portugal, país invitado de esta edición, ha impregnado toda la ceremonia. La escenografía ha recreado algunos de los lugares más emblemáticos de Lisboa, como la Plaza del Comercio, el Panteón Nacional o el puente 25 de Abril, integrados en una propuesta visual inspirada en los colores del cartel oficial del festival.

La gala, dirigida por Elena Gómez Azurca, ha contado con la participación del pianista Nayel Ibarrola y de la compañía franco-española Sweet Chili Circus, afincada en Toulouse. Música, circo y cine se han combinado para construir una ceremonia que ha tenido como hilo conductor el acercamiento entre España y Portugal.

En ese contexto, José Luis Esteban, que ha actuado de presentador, ha recuperado una célebre reflexión de José Saramago, quien definió a ambos países como "dos hermanas siamesas unidas por la espalda". A partir de esa imagen, la gala ha reivindicado la necesidad de que ambos territorios sigan estrechando vínculos a través de la cultura y la creación artística.

La directora del certamen, Estela Rasal, ha aprovechado la inauguración para reivindicar el papel de la cultura como una herramienta imprescindible para construir pensamiento crítico, comunidad y libertad. En una intervención cargada de referencias al paso del tiempo y a la evolución de la sociedad, ha defendido la necesidad de seguir apostando por el cine y por la creación artística como espacios de encuentro.

Rasal ha recordado que el Festival Internacional de Cine de Huesca se ha consolidado como el tercer festival de cortometrajes más antiguo del mundo y como uno de los pocos certámenes españoles clasificadores para los Premios Óscar. También ha reivindicado sus raíces oscenses. "Este festival pertenece a esta tierra y crece desde ella hacia el mundo", ha afirmado.

La gala ha concluido con la proyección del cortometraje "No me quites", de Laura Jou, y del documental "Ese niño de la fotografía", dirigido por Anna Saura, poniendo el broche a una noche que ha unido emoción, memoria, cultura y cine en el arranque de una nueva edición de uno de los acontecimientos culturales más importantes de Aragón.