‘Los jóvenes también cuentan’ transforma el Teatro Griego de Huesca en una gran biblioteca al aire libre

Más de 200 escolares participan en la culminación de un programa que convierte a adolescentes en narradores para niños de Infantil y Primaria

16 de Junio de 2026
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Novena edición de ‘Los jóvenes también cuentan’. Foto Myriam Martínez
Novena edición de ‘Los jóvenes también cuentan’. Foto Myriam Martínez

Érase una vez unos jóvenes que decidieron dar voz a los libros. No desde la intimidad de un aula ni refugiados entre páginas ilustradas, sino sobre las tablas del Teatro Griego del parque Miguel Servet, ante cientos de escolares pendientes de cada palabra. Durante dos mañanas consecutivas, acompañadas por un tiempo espléndido, la novena edición de ‘Los jóvenes también cuentan’ ha convertido este espacio en un escenario poblado por brujas, castillos enigmáticos, animales parlantes y personajes capaces de despertar la imaginación de los más pequeños.

La iniciativa impulsada por las Bibliotecas Municipales de Huesca ha culminado este martes varios meses de trabajo desarrollado en los centros educativos de la ciudad. Tras las sesiones celebradas el lunes con alumnado de Santa Ana y San Viator, la jornada de hoy ha correspondido a los estudiantes del IES Lucas Mallada, encargados de cerrar una propuesta que enlaza el placer de la lectura con la expresión oral y la participación cultural.

A lo largo de la mañana, los estudiantes han ocupado el escenario para interpretar las obras que llevaban semanas preparando. Frente a ellos, niños y niñas de Infantil y Primaria han seguido las aventuras con atención, sonrisas y alguna carcajada. Entre el público se encontraba incluso el hermano pequeño de una de las participantes, que observaba desde las gradas cómo su hermana se convertía en protagonista de la actividad.

Novena edición de ‘Los jóvenes también cuentan’. Foto Myriam Martínez
Los estudiantes han ocupado el escenario para interpretar los cuentos. Foto Myriam Martínez

Detrás de cada intervención existe un proceso que comenzó mucho antes de estas jornadas. Las bibliotecarias Ana Manzano, Mariví Romeo, Inés Mur y María Domingo, de la Biblioteca Antonio Durán Gudiol, han acompañado durante todo el curso una iniciativa que se ha consolidado como una de las propuestas más singulares de fomento de la lectura impulsadas por las Bibliotecas Municipales de Huesca.

Ana Manzano y Mariví Romeo explican que el programa se desarrolla en tres fases. La primera comienza entre febrero y mayo, cuando las profesionales se desplazan a los centros educativos para impartir formación sobre narración oral, recursos expresivos y técnicas destinadas a ayudar a los adolescentes a desenvolverse ante una audiencia. Después, el alumnado selecciona las obras, las trabaja junto a su profesorado y prepara las presentaciones que finalmente comparte con los escolares más pequeños.

Es un proceso bastante orgánico; funciona casi solo”, señalan al referirse a una actividad que, tras nueve ediciones, forma ya parte de la programación habitual de numerosos centros educativos de la ciudad. Las responsables destacan que uno de los principales objetivos consiste en reforzar la capacidad comunicativa de los adolescentes y mostrarles el potencial de la palabra para transmitir emociones, captar la atención y conectar con otras personas.

También explican que durante las sesiones previas se les ofrecen herramientas para enfrentarse a una actuación pública con seguridad y naturalidad. A su juicio, no basta con leer un texto: resulta fundamental saber interpretar, modular la voz y mantener el interés de quienes escuchan.

Novena edición de ‘Los jóvenes también cuentan’. Foto Myriam Martínez
Hoy ha contado los cuentos alumnado del IES Lucas Mallada. Foto Myriam Martínez

Las bibliotecarias consideran además que uno de los aspectos más valiosos del proyecto reside en la cercanía generacional entre protagonistas y espectadores. Esa proximidad, señalan, favorece la atención y crea una conexión especial con el público infantil, que encuentra sobre el escenario referentes mucho más próximos a su realidad cotidiana.

Este año han participado como narradores estudiantes de Santa Ana, San Viator y Lucas Mallada, mientras que como asistentes han acudido escolares de Pío XII, Sancho Ramírez, Alcoraz, Pedro J. Rubio y Pirineos-Pyrénées. En total, alrededor de 230 niños han pasado por el Teatro Griego durante las dos jornadas. Otros centros realizaron también la formación previa, aunque finalmente no pudieron sumarse a la muestra final.

Los propios alumnos han reconocido el esfuerzo que existe detrás de cada puesta en escena. Una de las participantes, encargada de presentar ‘Magia’, una obra protagonizada por una bruja empeñada en hacerse con una varita, ha valorado positivamente la experiencia y la respuesta obtenida por parte de los escolares.

Otro de los estudiantes ha acercado al público ‘El castillo de Churumbel’, una aventura repleta de misterios, puertas y secretos por descubrir. Tras finalizar su intervención, ha destacado el carácter entretenido de una propuesta que ha despertado la curiosidad de los asistentes.

También ha habido espacio para hablar de los nervios que supone dirigirse a cientos de personas. Uno de los participantes ha explicado que afrontó el reto con tranquilidad gracias al trabajo realizado durante las semanas previas, tanto en clase como fuera de ella.

Novena edición de ‘Los jóvenes también cuentan’.
Alumnado de Santa Ana, en la jornada del lunes.

No todos habían pasado todavía por las tablas cuando se realizaban las entrevistas. Uno de los jóvenes aguardaba su turno con un libro singular entre las manos: la historia de un topo empeñado en descubrir quién le había dejado un inesperado regalo sobre la cabeza. Mientras esperaba, observaba atentamente a sus compañeros para tomar nota antes de afrontar su propia actuación.

Para otros, la principal dificultad estuvo en la preparación previa. Una alumna que también participaba con ‘Magia’ ha explicado que el grupo tuvo que reorganizarse después de que algunos compañeros no pudieran asistir, lo que obligó a asumir nuevas tareas y adaptar el trabajo realizado hasta entonces.

Más allá de los títulos elegidos, de los nervios previos o de los meses de preparación en las aulas, la iniciativa ha vuelto a demostrar que los libros siguen encontrando oídos dispuestos a dejarse sorprender. A lo largo de estas jornadas, los más pequeños han reído, participado y viajado a mundos imaginarios guiados por jóvenes que apenas unos años antes ocupaban esas mismas gradas.

Y esa es, quizá, la mejor conclusión de esta novena edición. Que la lectura continúa despertando curiosidad. Que cada generación encuentra nuevas voces capaces de mantener viva la pasión por los libros. Y que, durante estos días, fueron precisamente los adolescentes quienes tendieron el puente entre las páginas y los lectores del futuro. Porque, como recuerda el nombre del programa, los jóvenes también cuentan.

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