Luna Miguel: “No querer escuchar la idea del otro ya es una forma de censura”

La autora presenta en Huesca "Incensurable", una obra que reivindica la lectura crítica frente al miedo a los textos incómodos

18 de Abril de 2026
Guardar
Luna Miguel y Chon Allué en la Biblioteca Durán Gudiol de Huesca. Foto Myriam Martínez
Luna Miguel y Chon Allué en la Biblioteca Durán Gudiol de Huesca. Foto Myriam Martínez

La escritora, poeta y editora Luna Miguel sitúa en el centro del debate literario los límites entre lectura, violencia y censura en su último libro, Incensurable, una obra que interpela al lector desde una perspectiva feminista contemporánea.

El volumen, a medio camino entre el ensayo y la ficción, parte de una investigación en torno a Vladimir Nabokov y su controvertida novela Lolita, revisada desde una mirada crítica actual.

Afincada en Barcelona -aunque nacida en Alcalá de Henares-, Luna Miguel ha desarrollado una trayectoria consolidada en el panorama literario contemporáneo. Entre 2018 y 2020 dirigió el sello Caballo de Troya y colabora en medios como Babelia. Es autora de títulos como El funeral de Lolita, Caliente o Leer mata, donde combina reflexión crítica y exploración narrativa.

Luna Miguel y Chon Allué en la Biblioteca Durán Gudiol de Huesca. Foto Myriam Martínez
Ana Manzano presentó el acto. Foto Myriam Martínez

La presentación de Incensurable se celebró este viernes en la Biblioteca Municipal Antonio Durán Gudiol de Huesca, dentro del proyecto Re-creando-las, en un acto conducido por Chon Allué y que contó con la colaboración de la librería Anónima. La primera en intervenir fue la coordinadora del centro, Ana Manzano, y le siguió Teresa Rey que leyó unos poemas.

En ese contexto, la autora profundiza en las claves de una obra que nace de una inquietud personal y académica vinculada al análisis de narrativas escritas por hombres que sitúan en el centro a personajes abusadores. Su experiencia en un club de lectura le permitió detectar un patrón recurrente —“muchas mujeres tenían miedo a ciertos libros escritos por hombres”—, lo que la llevó a plantearse cómo generar herramientas para abordar estos textos sin renunciar a una lectura exigente.

La propuesta narrativa de Incensurable se articula a través de un personaje central: una profesora de filosofía que defiende el derecho a leer obras misóginas no desde la complacencia, sino como ejercicio de identificación y análisis de la violencia. El libro traslada así el debate del plano teórico a la experiencia directa del lector.

Teresa Rey leyó unos poemas. Foto Myriam Martínez
Teresa Rey leyó unos poemas. Foto Myriam Martínez

La obra adopta la forma de una intervención en un escenario de carácter distópico, donde Lolita, de Vladimir Nabokov, ha sido censurada. A partir de esta premisa, el relato se convierte en un espacio de reflexión sobre los límites de la libertad intelectual y el acceso a textos incómodos.

La protagonista sostiene la defensa de lo que denomina lo “ilegible”: el derecho a acceder a narradores profundamente misóginos. Su planteamiento se apoya en una idea central que la autora resume con claridad: “Quiero defender el derecho que tenemos todas a leer ese libro precisamente para saber identificar”.

Lejos de construir una figura ejemplar, Luna Miguel opta por un personaje deliberadamente incómodo. La profesora aparece como una figura compleja -incluso contradictoria-, capaz de resultar pedante o moralmente cuestionable, una elección que permite explorar los límites del discurso y confrontar al lector con una voz susceptible de ser rechazada.

A partir de esta construcción, el libro introduce una reflexión sobre las dinámicas actuales de silenciamiento. La autora advierte de que el rechazo automático a determinadas ideas puede derivar en una forma de censura, una idea que sintetiza al afirmar que “no querer escuchar la idea del que está enfrente ya es una suerte de censura”.

Luna Miguel en la Biblioteca Durán Gudiol de Huesca. Foto Myriam Martínez
Luna Miguel en la Biblioteca Durán Gudiol de Huesca. Foto Myriam Martínez

La autora sitúa el origen del libro en una combinación de necesidad personal e inquietud intelectual en un contexto marcado por dinámicas de cancelación. La obra surge de un impulso íntimo —“le nace”, “le apetece”—, pero también de la voluntad de investigar con profundidad, alejándose del ruido del debate superficial. En este sentido, subraya que le apetecía sentarse a investigar “y dedicar muchos años a profundizar más allá de la polémica de si Lolita es un libro quemable o no”.

El interés de Luna Miguel por la obra de Nabokov se remonta a la adolescencia, cuando comenzó a leerlo con apenas catorce años, consolidándose desde entonces como una referencia constante. Esa relación se transformó en una investigación más rigurosa a partir de 2015 y se intensificó en los últimos años con la puesta en marcha de un club de lectura feminista, donde analizó de forma directa las reacciones de las lectoras.

Uno de los aspectos más significativos de ese proceso ha sido la identificación de los temores que genera enfrentarse a Lolita. El contacto con el narrador, Humbert Humbert, provoca incomodidad, tal y como señala la autora: “genera una sensación extraña estar casi cara a cara con alguien a quien odias”.

A esta dificultad se suma el reconocimiento de una experiencia íntima. En torno al personaje de Nabokov, muchas lectoras identificaron vivencias propias. “Nos vemos a nosotras mismas en Lolita, y eso genera mucho dolor”, resume.

El trabajo desarrollado en este contexto permitió abrir nuevas vías de interpretación, descubrir matices como el humor o la ironía y establecer una distancia entre autor y narrador, clave para comprender el texto sin simplificaciones.

En Incensurable, la autora reivindica la lectura como una vía de conocimiento capaz de desactivar el miedo y facilitar la identificación de los mecanismos de la violencia. La obra propone así una aproximación que exige distancia crítica y cuestiona la tendencia a evitar aquello que incomoda.

Desde esta perspectiva, el libro invita a atravesar el rechazo inicial para acceder a una comprensión más amplia de los discursos, sin renunciar al juicio crítico. La literatura se presenta como un espacio donde explorar conflictos complejos y ampliar el marco de interpretación sin convertir la incomodidad en motivo de silencio.

Archivado en