“La prostitución ya no se capta en la calle, se capta en las redes sociales, y muchas jóvenes no son conscientes de que están entrando en ella”. Con esta advertencia, la escritora y directora Mabel Lozano sitúa el foco en una realidad que ha mutado sin dejar de ser violencia: más difusa, más cercana y, en consecuencia, más difícil de identificar.
“Si queremos cambiar de verdad el mundo, el cine es una gran herramienta”, añade, reivindicando la ficción como vehículo para alcanzar a un público más amplio y romper las barreras que todavía rodean a esta problemática.
Desde esa premisa, la autora ha presentado en Huesca su primera novela de ficción, Ava, en un acto celebrado en el Salón Azul del Casino de Huesca, gracias a la colaboración de Cruz Blanca Huesca, el Festival Internacional de Cine y la librería Anónima.
Lozano ha conversado con Pilar Paúl, técnica de la Fundación Cruz Blanca, en un intercambio que ha permitido profundizar tanto en el proceso creativo de la obra como en la dimensión social del fenómeno que aborda.
La propuesta del cine fórum articula una doble mirada sobre la explotación sexual, combinando la proyección de Ava y El proxeneta en el Teatro Olimpia. Lozano es tajante al plantear un cambio de enfoque: la mirada debe ponerse en el victimario y no en las víctimas, al subrayar que el problema no está en quienes sufren la explotación, sino en quienes la sostienen. En ese sentido, insiste en que se trata de un sistema que se alimenta de la demanda y del beneficio económico.

Tras las proyecciones, se ha celebrado un coloquio moderado por la psicóloga Lucía Torner, con la participación de la propia Mabel Lozano, el sargento jefe de la Policía Judicial Antonio Asensio y la ya citada Pilar Paúl, con el objetivo de conectar la mirada cinematográfica con el ámbito social, jurídico y asistencial.
SU PRIMERA NOVELA DE FICCIÓN, CAMINO DE UNA SERIE
Mabel Lozano ha explicado que Ava supone un punto de inflexión en su trayectoria. “Es mi primera novela de ficción”, señala, tras una carrera vinculada al documental. La historia, además, tiene continuidad en el ámbito audiovisual: actualmente se encuentra en proceso de adaptación con el rodaje de la serie El Castillo, una producción para Movistar que se está filmando en estos momentos y cuyo estreno está previsto para finales de año.
El proyecto cuenta con un equipo de primer nivel, con la productora vinculada a Rodrigo Sorogoyen, la guionista aragonesa Isabel Peña y el actor Raúl Arévalo como protagonista, en una propuesta que, según la propia autora, será “muy potente” y que trasladará al lenguaje televisivo una de las investigaciones más relevantes sobre el entramado de la explotación sexual en España.
La novela Ava nace como desarrollo de un cortometraje previo que dejaba preguntas abiertas, como la huida, el rescate o el después de las víctimas. La ficción le ha permitido ampliar ese relato, incorporar matices y profundizar en los procesos que rodean la explotación.
Ese proceso creativo se sustenta en una trayectoria prolongada de investigación directa sobre el terreno, construida a partir de una observación constante de los circuitos de captación y explotación. “Llevo 21 años trabajando en países de origen y de destino”, afirma, en alusión a un recorrido profesional que la ha llevado a desplazarse de forma continuada entre distintos contextos. En ese itinerario, su trabajo se centra en identificar los factores que empujan a muchas mujeres a iniciar ese tránsito. “Voy a los lugares de captación para entender qué las lleva a salir”, explica.

A partir de esa experiencia, su escritura se configura como una prolongación de su labor investigadora, en la que el relato se nutre de hechos contrastados y vivencias acumuladas. “No soy una escritora al uso, soy una documentalista que escribe sobre lo que investiga”, afirma, reivindicando una forma de narrar que aúna el rigor y la proximidad. En ese marco, la ficción se convierte en una herramienta que ensancha los límites del discurso y permite abordar realidades incómodas con mayor alcance.
PROSTITUCIÓN 2.0
Uno de los ejes de su intervención se centra en la transformación del fenómeno en el entorno digital, donde las dinámicas tradicionales han dado paso a nuevas formas de captación. “Hablamos ya de prostitución 2.0”, advierte, al describir un sistema que se despliega en redes sociales como Facebook, Instagram o TikTok, y en plataformas como OnlyFans, aparentemente normalizadas, según ha analizado.
Esta evolución afecta también a quienes intervienen en el proceso: “Ya no son los proxenetas de antes”, señala, aludiendo a figuras que operan desde la cotidianeidad y que desdibujan los perfiles clásicos asociados a esta actividad.
El cambio se refleja igualmente en las víctimas, con una ampliación del perfil que rompe con las ideas preconcebidas. “No son solo mujeres extranjeras, también son chicas españolas muy jóvenes”, subraya, alertando sobre la normalización de determinados entornos digitales entre adolescentes. “Voy a los institutos y veo cómo se blanquea OnlyFans constantemente. Les parece lo máximo: ganar dinero fácil, pensar ‘es mi cuerpo, es mi libertad’, sin ser conscientes de que son entradas solapadas a la prostitución. Y una vez que entras, es muy difícil salir”.
Ante este escenario, la autora defiende la necesidad de actuar desde el ámbito educativo y cultural, entendidos como espacios clave para la prevención y la sensibilización. La articulación entre literatura y lenguaje audiovisual permite trasladar estas realidades a distintos públicos y generar marcos de reflexión en torno a un fenómeno que continúa evolucionando de forma silenciosa.
Lozano advierte de que la evolución de este fenómeno sigue un patrón constante: la delincuencia se adapta con rapidez a los cambios sociales y tecnológicos. Explica que, al tratarse de un negocio lucrativo, las redes modifican sus estrategias con agilidad, del mismo modo que ocurre en otros ámbitos como el narcotráfico.

En ese contexto, alerta sobre la exposición temprana a contenidos sin regulación, lo que, a su juicio, contribuye a normalizar determinadas conductas desde edades muy tempranas. Esta situación, unida al acceso generalizado a dispositivos móviles, favorece que los menores consuman contenidos que distorsionan la percepción de las relaciones y refuerzan dinámicas de dominación.
La autora cuestiona además la falta de una respuesta política estructural frente a esta realidad, al señalar la ausencia de una ley integral contra la trata que aborde de forma coordinada la prevención, la educación y la reinserción. Considera que esta carencia refleja la dificultad de alcanzar consensos en un ámbito atravesado por intereses económicos y por la complejidad del fenómeno.

En esta línea, rechaza el planteamiento que presenta la prostitución como una elección libre en todos los casos, al subrayar que muchas mujeres acceden a ella en contextos marcados por la falta de alternativas. Desde su experiencia, insiste en que la mayoría de las situaciones responden a condiciones de vulnerabilidad, donde la capacidad de decisión está condicionada por factores económicos y sociales.
Por otro lado, destaca la acogida de su primera novela, Ava, que ha sido reconocida en el ámbito literario con distintos galardones y nominaciones. La obra, explica, ha conectado especialmente con madres y lectoras que han encontrado en el relato una herramienta para comprender mejor una realidad que afecta a jóvenes de su entorno, combinando dureza temática con una dimensión emocional centrada en los vínculos y el apoyo entre mujeres.
La relación de Mabel Lozano con Huesca trasciende lo profesional y se instala también en lo cotidiano. La autora reconoce su vínculo recurrente con la ciudad, donde ha presentado distintos trabajos a lo largo de los años, hasta el punto de convertir sus visitas en una pequeña tradición familiar. Entre ellas, destaca un detalle que ilustra esa conexión cercana: su hijo es quien le encarga siempre unos “rusos” cada vez que viaja, un gesto sencillo que acompaña ahora esta jornada intensa en la que ha encadenado presentación literaria y participación en el cine fórum, en un “pack completo” que resume su paso por la ciudad.