María José Arbués recoge el Premio Lastanosa evocando su “fascinante” vínculo infantil con el antiguo palacio del humanista oscense

La restauradora inaugura el galardón municipal recordando cómo nació su vocación y su dedicación al patrimonio oscense

Myriam Martínez y Mercedes Manterola
21 de Noviembre de 2025
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María José Arbués, primer Premio Lastanosa

El Museo Diocesano de Huesca ha acogido este viernes un acto cargado de emoción en el que María José Arbués Gracia ha recibido el Premio Vincencio Juan de Lastanosa, en su primera edición. La restauradora ha subrayado en sus palabras que este reconocimiento pone en valor una profesión discreta y exigente, cuya mayor recompensa —ha afirmado— es “haber contribuido a preservar en el tiempo los bienes culturales de la ciudad”, una aportación que considera el verdadero sentido de más de tres décadas de trabajo.

A las pocas horas de conocer que iba a ser la primera galardonada, ha confesado que lo primero que acudió a su mente fue su propia conexión íntima con Lastanosa, nacida en su infancia. Ha evocado las tardes en la gran terraza de su abuela Visi, en una vivienda del Coso Alto 25, ubicada en la misma manzana donde se alzó el palacio del coleccionista antes de su desaparición. Desde allí contemplaba un patio lleno de vegetación y frecuentado por los pavos del parque, un lugar que alimentaba su imaginación y que recuerda como un espacio “fascinante”.

Ha recordado cómo, de niña, imaginaba aquel jardín del que le hablaban: un espacio que se extendía hasta el parque, habitado por animales exóticos, con un laberinto e incluso un estanque navegable. A través de ese paisaje desaparecido empezó a soñar con los salones repletos de cuadros, monedas, esculturas o fósiles que formaron la extraordinaria colección de Lastanosa, dispersada con el tiempo, una colección que ella misma aún evoca como un conjunto de obras “maravillosas”.

Ha reconocido que aquel deseo infantil de reunir para la capital oscense ese legado perdido no se ha hecho realidad, aunque sí ha querido pensar que su trabajo en la conservación de las colecciones del Museo de Huesca ha contribuido, de algún modo, a convertir el edificio en el otro palacio de Lastanosa.

A lo largo de su intervención ha querido detenerse también en la profesión de restaurador, una labor que ha definido como silenciosa, profundamente respetuosa y cargada de responsabilidad.

María José Arbués, tras recoger el Premio Lastanosa. Foto Myriam Martínez
María José Arbués, tras recoger el Premio Lastanosa. Foto Myriam Martínez

Ha explicado que quienes se dedican a ella trabajan casi siempre lejos del foco público, dedicando horas a procesos minuciosos que permiten devolver legibilidad a las obras y garantizar su conservación en el tiempo. Ha sostenido que esta disciplina exige rigor, paciencia y un compromiso continuo con el patrimonio, pero que resulta especialmente gratificante por la posibilidad de contribuir a que generaciones futuras sigan comprendiendo y disfrutando los bienes culturales.

Del mismo modo, ha querido compartir el premio con quienes la han acompañado en su trayectoria en el Museo de Huesca, al que ha definido como un equipo “que es el museo”. Ha agradecido al personal auxiliar, de seguridad y limpieza, a los técnicos conservadores, responsables de didáctica y administración, a los arqueólogos, investigadores y colaboradores, así como a compañeros que ya no están. Ha tenido un recuerdo especial para su amiga y colega Nerea Díez de Pinos, restauradora del Museo de Zaragoza, y ha extendido ese reconocimiento a sus amigos y a su familia, a quienes considera su apoyo constante.

En su intervención, ha recordado muy emocionada a sus padres. Ha explicado que ambos siempre apoyaron su vocación, acompañándola durante los años en los que vivió, estudió y trabajó en Barcelona. Ha contado que, para ellos, la mayor ilusión era que pudiera desarrollar ese mismo trabajo en Huesca, su ciudad.

Ha señalado que su padre llegó a ver cumplido ese sueño, algo que ha recordado con gratitud. Sobre su madre, ha expresado que “se fue demasiado pronto”, pero ha añadido que siente que, desde algún lugar, sigue viéndola “orgullosa cada día” por poder dedicarse a aquello que tanto ama.

Entrega del Premio Lastanosa a María José Arbués. Foto Myriam Martínez
Primera fila de autoridades. Foto Myriam Martínez

La restauradora ha insistido en que desea demostrar su agradecimiento “de la única manera que sabe”: trabajando con el mismo compromiso y dedicación en la preservación del patrimonio oscense. Ha invitado además a la ciudadanía a visitar el Museo de Huesca, al que considera un espacio clave para entender la historia de la ciudad y de Aragón. Ha recordado que cada día, al abrir la puerta del museo, piensa: “Gracias por poder estar aquí”, un gesto que resume lo que siente hacia su trabajo.

El acto ha sido presentado por el periodista Jorge Puértolas y se ha celebrado en el Salón del Tanto Monta, en presencia de la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, el subdelegado del Gobierno, Carlos Campo, el director general de Cultura del Gobierno de Aragón, Pedro Olloqui, la directora general de Patrimonio Cultural, Gloria Pérez, el diputado de Cultura, Carlos Sampériz, y representantes institucionales de la vida civil y militar de la provincia.

Nacida en Huesca en 1966, Arbués se formó en la Universidad de Barcelona, donde se licenció en Bellas Artes con especialidad en restauración. Desde 1991 está vinculada al Museo de Huesca, donde desarrolla su labor en el área de restauración arqueológica y ejerce también la responsabilidad de la conservación preventiva.

Su trayectoria incluye intervenciones relevantes para la historia patrimonial de la ciudad, entre ellas la restauración de los capiteles y esculturas del Claustro Románico de San Pedro el Viejo, la recuperación de piezas arqueológicas de los fondos del museo o el arranque y posterior trasposición del mosaico romano hallado bajo el Ayuntamiento.

Su compromiso con esta labor silenciosa y meticulosa fue reconocido también en 2024, cuando recibió la Orden del Mérito Civil de manos del rey Felipe VI, un galardón que subrayó su aportación continuada a la conservación del patrimonio.

El Premio Lastanosa ha sido otorgado por la Junta de Gobierno Local, tras la deliberación de un jurado formado por la directora del Museo Diocesano, Susana Villacampa, el jefe del Servicio de Archivos, Museos y Bibliotecas del Gobierno de Aragón, Fernando Sarría, y el arqueólogo Héctor Arcusa. El Ayuntamiento ha creado este reconocimiento para distinguir trayectorias o trabajos de especial relevancia en la recuperación o difusión del patrimonio oscense, de la historia y la arqueología: campos que definieron el legado intelectual del erudito Vincencio Juan de Lastanosa.

Lorena Orduna. Entrega del Premio Lastanosa a María José Arbués. Foto Myriam Martínez
Lorena Orduna, alcaldesa de Huesca. Foto Myriam Martínez

TALENTO, ESFUERZO Y COMPROMISO

La alcaldesa ha subrayado que este primer Premio Lastanosa reconoce a personas que, con su talento, esfuerzo y compromiso, enriquecen la sociedad, y ha afirmado que ese espíritu  lo encarna  María José Arbués.

Ha agregado que la homenajeada ha dedicado toda su vida profesional “a algo tan esencial como hermoso: recuperar un patrimonio arqueológico para nosotros, para los ciudadanos, para nuestra tierra”.

La alcaldesa ha afirmado que el trabajo de Arbués ha sido imprescindible. Como restauradora, ha dado nueva vida a fragmentos que gracias a sus manos “recuperan forma, recuperan historia y recuperan su voz”, piezas que hablan de civilizaciones antiguas, ritos, costumbres y modos de vida que.

Sin su intervención, ha agregado, se perderían para siempre bajo el peso del tiempo, y ha recalcado que restaurar no es solo reparar, sino también interpretar, respetar, comprender, acompañar y escuchar a los objetos, permitiéndoles volver a contarnos quiénes fuimos y de dónde venimos.

También ha puesto en valor su intervención en proyectos relevantes para la ciudad, como la recuperación del claustro románico de San Pedro el Viejo, la restauración del mosaico romano hallado en los bajos del Ayuntamiento de Huesca -que muy pronto volverá a mostrarse al público- y otras actuaciones que han permitido preservar auténticas joyas del patrimonio y de la memoria colectiva.

La alcaldesa ha dicho que una de las decisiones más importantes y valientes de Arbués fue la de quedarse en la capital altoaragonesa para dedicarse a lo que realmente la hace feliz: cuidar, restaurar y proteger la historia que pertenece a todos.

Pedro Olloqui. Entrega del Premio Lastanosa a María José Arbués. Foto Myriam Martínez
Pedro Olloqui, director general de Cultura. Foto Myriam Martínez

Ha definido su oficio como “un acto de amor hacia esta tierra, hacia nuestras gentes y hacia los testimonios que el pasado nos ha dejado como herencia” y ha insistido en que no se premia únicamente a una restauradora excepcional, sino a una mujer cuya dedicación silenciosa ha sostenido durante décadas la memoria de la ciudad y su provincia, con paciencia, rigor y sensibilidad, devolviendo la vida a lo que parecía perdido.

Ha añadido que Arbués representa los valores contrarios a la inmediatez y lo superficial, recordando la importancia de la constancia, del detalle y del tiempo bien empleado. Y ha afirmado que su manera de trabajar distingue a quienes aman profundamente su profesión, con delicadeza, prudencia, exigencia y un profundo respeto por la historia. En sus manos, ha dicho, cada fragmento se convierte en un puente hacia el pasado común de la ciudad.

Por todo ello -ha concluido-, María José Arbués es más que merecedora del primer Premio Lastanosa, un reconocimiento que el Ayuntamiento entrega con orgullo, emoción y profundo agradecimiento.

"PROFUNDA ADMIRACIÓN"

Por su parte, el director general de Cultura, Pedro Olloqui, ha expresado “una profunda admiración” por María José Arbués, tanto por su trabajo como por la forma en la que lo desarrolla, movida -ha dicho- por “un enorme amor, no solo hacia la historia y el patrimonio, sino a lo que representa Huesca y Aragón”. Ha destacado que su trayectoria en el Museo oscense, institución que considera “nuestro museo más importante”, la sitúa como un símbolo profesional del cuidado y la conservación del patrimonio aragonés.

Olloqui ha recordado el día en que la conoció, cuando la encontró “sumergida en un mar incomprensible de piezas arqueológicas” que iba recomponiendo con precisión para devolverles su forma y su historia. Ha subrayado su papel como artífice de “una de las piezas más singulares del patrimonio arqueológico español”: la vasija de más de 4.500 años para la cocción de cerveza conservada en el Museo de Huesca, que permite afirmar que los territorios que hoy conforman Aragón fueron pioneros en la producción de esta bebida.

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El director general ha enmarcado la figura de la homenajeada en un contexto más amplio, señalando que su labor es ejemplo de la excelencia de los conservadores y restauradores aragoneses. Ha indicado que este reconocimiento debe hacerse “personalísimamente” a María José Arbués, pero también extenderse a todos sus colegas, a quienes ha definido como “los mejores de España”, avalados -ha recordado- por el Ministerio de Cultura y por los propios aragoneses. Ha pedido que este homenaje sirva para reivindicar su capacidad y su solvencia en momentos en los que, ha explicado, algunos sectores han cuestionado la profesionalidad de los técnicos aragoneses en intervenciones patrimoniales de especial sensibilidad.

Para concluir, ha felicitado a María José Arbués y le ha solicitado que transmita este reconocimiento colectivo a todo el cuerpo de profesionales de la conservación y la restauración del patrimonio aragonés, cuyo trabajo -ha afirmado- garantiza que Aragón pueda construir su futuro desde la solidez de su historia y su memoria.

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