A sus 82 años, Micky sigue subiendo al escenario con la misma determinación con la que, siendo un adolescente interno en un colegio extranjero, levantó la mano para interpretar a Molière. Este domingo, el artista madrileño volvió a sentir el calor del público en el Auditorio Carlos Saura del Palacio de Congresos de Huesca, invitado por Puro Relajo, en una aparición que fue recibida con una gran ovación.
Interpretó El chico de la armónica y regresó más tarde con Bye Bye Fraulein y Enséñame a cantar, el tema con el que representó a España en Eurovisión 1977, en Wembley. Tras el espectáculo, repasó para EL DIARIO DE HUESCA una trayectoria que se extiende ya durante más de seis décadas.
Miguel Ángel Carreño Schmelter nació en Madrid en 1943, pero su infancia transcurrió en gran parte fuera de España. Hijo de diplomático, vivió interno en un colegio en Beirut -le sucedería el padre de la cantante Cecilia-, Perú y Jordania, destinos que marcaron su formación cultural y musical.
Fue en un colegio interno donde se produjo el primer gesto decisivo. El tutor pidió un voluntario para representar El médico a palos, de Molière. “Como soy un suicida, levanté la mano… Eso me significó, el escenario me ayudó a buscar la luz, a buscar la interpretación”, rememora.

Aquella experiencia no quedó en anécdota. Después se integró en una coral que cantaba villancicos en inglés. Todo ello le allanó el camino en el colegio. “Me aprobaban más porque era el artista de la clase. Qué notable es lo que haces, muchacho, me decían. Ese fue el origen de mis primeros pasos”.
Añade que el contacto temprano con el rock and roll en Oriente Próximo, cuando en España apenas comenzaba a asomar el género, sería determinante.
Ya en los años 70 formó parte de Micky y Los Tonys, una de las bandas pioneras del rock español, con la que grabó una treintena de sencillos y varios LP. Después emprendió su carrera en solitario y consolidó su nombre con El chico de la armónica.
El éxito de Bye Bye Fraulein le abrió mercado en Alemania y Holanda. En 1977 llegó el salto internacional con Enséñame a cantar, defendiendo a España en el Festival de Eurovisión, un episodio que forma parte central de su biografía y que sigue evocando sobre los escenarios.
Las andanzas del hombre de goma -un apodo que Micky se ganó por su energía y elasticidad escénica- da título provisional a sus memorias, por las que se ha interesado una editorial del norte de España. "Estuve en Lekaroz interno y soy asturiano de corazón, yo soy muy del norte".
Está escribiendo el “a cuatro manos” junto al escritor Pepe Kubrick. El artista aporta los recuerdos; Kubrick los articula literariamente.
La obra recorre sus años de infancia diplomática, los inicios teatrales en Líbano, la irrupción del rock, las giras internacionales y los encuentros con figuras de la música. En estos momentos el manuscrito se encuentra en fase de corrección, relectura y edición, además de recuperación de material fotográfico. Entre los nombres que aparecen figuran Jorge de Doctor Explosión y Jorge Ilegal, Ramoncín. "Sale gente muy valiente", asegura el cantante.
Su colaboración con Puro Relajo nació hace años, tras coincidir en el programa gallego Luar, “y el hambre con las ganas de comer”, resume. Fue David García quien le propuso compartir escenario. "Qué te parece si hacemos una aventura, me dijo, pero todo lo tratan con un cariño especial.", afirma.
Valora especialmente la adaptación que la formación navarra realiza de su repertorio. Subraya que no es sencillo interpretar El chico de la armónica con trompetas y sin batería ni teclados, y destaca que lo hacen “con un respeto y con una actitud súper positiva”.
La actuación en Huesca forma parte de una serie de conciertos conjuntos que incluyó también su paso por el Teatro Marín de Teruel, igualmente junto al grupo navarro. Observa con interés la capacidad de convocatoria de la formación, que llena teatros apoyándose en el contacto directo con su público. "No paran, esto es digno de analizar".
Micky no oculta su satisfacción por seguir en activo. “Bueno, yo soy muy feliz, los que me pidan, porque encima me pagan -afirma con naturalidad-. Bueno, los gastos es normal, pero el jefe lo tiene claro: la musica se paga".
Más de sesenta años después de aquella primera obra de teatro en un colegio extranjero, el escenario continúa siendo su territorio natural. Y, como entonces, sigue levantando la mano para aprovechar todas las oportunidades que le brinda la vida.