Los niños descubren al Ramón Acín más cercano entre preguntas y creatividad en el Museo de Huesca

Las Bibliotecas Municipales reúnen a familias en una visita participativa y un taller donde los más pequeños han explorado la vida, la obra y el legado del artista oscense

05 de Agosto de 2026
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Taller sobre Ramón Acín en el Museo de Huesca. Foto Myriam Martínez
Taller sobre Ramón Acín en el Museo de Huesca. Foto Myriam Martínez

La sala dedicada a Ramón Acín en el Museo de Huesca ha dejado de ser este miércoles un espacio silencioso para convertirse en un aula llena de curiosidad. Las preguntas de niñas y niños se han sucedido una tras otra, casi sin dejar respirar a Ana Serrano, educadora del museo a través de la Asociación Laboratorio del Arte, que ha guiado una visita participativa organizada por las Bibliotecas Municipales de Huesca para acercar la figura del artista oscense al público infantil y familiar.

No ha sido una explicación convencional, la actividad ha girado en torno al diálogo. "¿Con quién se casó Ramón Acín?", ha preguntado Serrano al detenerse ante el autorretrato del artista junto a Conchita Monrás. Las manos se han levantado de inmediato y las respuestas han dado pie a descubrir no solo quién fue la compañera de vida del creador, sino también cómo ambos compartieron una manera de entender el arte, la educación y la modernidad muy adelantada a su tiempo.

Cada cuadro se ha convertido en una conversación. Los pequeños han identificado personajes, han comparado rostros, han observado la forma de vestir hace un siglo y han preguntado sin descanso por cada detalle que despertaba su atención. Serrano ha aprovechado esa curiosidad para explicar que Conchita era una mujer culta, aficionada a los idiomas, al piano y al tenis, una práctica poco habitual entre las mujeres de la década de 1920, y que junto a Ramón creó un hogar donde el arte formaba parte de la vida cotidiana de toda la familia.

La visita también ha permitido descubrir al Ramón Acín inventor, además de pintor, escultor, escritor y profesor de dibujo. Ante uno de los ingeniosos caballetes diseñados por él mismo para impartir clase, los asistentes han intentado adivinar su utilidad antes de conocer que aquella estructura de madera podía transformarse para facilitar el trabajo tanto del maestro como de sus alumnos.

La visita también ha permitido descubrir al Ramón Acín inventor, además de pintor, escultor, escritor y profesor de dibujo. Foto Myriam Martínez
La visita ha permitido descubrir al Ramón Acín inventor, pintor, escultor, escritor y profesor de dibujo. Foto Myriam Martínez

Uno de los momentos que más expectación ha despertado ha llegado frente al célebre cuadro de la feria de Huesca. Los niños han señalado el enorme tobogán que aparece representado y han comentado que parecía un parque acuático actual. Serrano les ha explicado entonces que Acín imaginó una atracción imposible para su época, un ejemplo de la capacidad del artista para proyectar el futuro desde su imaginación. La escena también ha servido para observar cómo vestían oscenses y vecinos de los pueblos cuando acudían a la ciudad durante las fiestas.

El recorrido ha continuado con las pinturas dedicadas al valle de Ansó, donde los asistentes han descubierto el interés del artista por las tradiciones populares. La educadora ha explicado el valor del costumbrismo mientras señalaba los trajes tradicionales, las sayas, las gorgueras o las escalapelas conservadas en las vitrinas. Las preguntas sobre la ropa, las joyas o los peinados han dado pie a hablar de la forma de vida en el Pirineo aragonés hace un siglo.

La curiosidad infantil también se ha dirigido hacia las ferias que Acín inmortalizó en Ayerbe, los carteles de San Lorenzo y los trabajos publicitarios que realizó para distintos comercios. Especial interés ha despertado el famoso cartel de la lejía "El Gato", cuya historia ha provocado sonrisas entre pequeños y adultos al descubrir cómo el artista convirtió a un gato blanco en protagonista de un ingenioso reclamo comercial.

La explicación ha culminado ante las inconfundibles Pajaritas, símbolo inseparable del legado de Ramón Acín y de la ciudad de Huesca. Serrano ha mostrado los bocetos metálicos originales y ha explicado el complejo proceso creativo que siguió el escultor hasta dar forma a la fuente que hoy preside el parque Miguel Servet. Los participantes han comprobado que aquellas figuras nacieron primero como ensayos sobre papel y metal antes de convertirse en una de las obras más reconocibles del patrimonio oscense.

La actividad ha finalizado con unas manualidades en los jardines del Museo. Foto Myriam Martínez
La actividad ha finalizado con unas manualidades en los jardines del Museo. Foto Myriam Martínez

Tras la visita, las familias han salido al patio del museo para poner en práctica lo aprendido. Cada niño ha recibido una lámina de aluminio maleable con la que reproducir, reinterpretar o imaginar una escultura inspirada en el universo creativo de Ramón Acín. Con ayuda de sus padres, han dibujado, recortado y doblado las piezas para crear pajaritas, bailarinas, flores, delfines o composiciones abstractas que finalmente han colocado sobre un pequeño pedestal de plastilina para llevárselas como recuerdo.

La iniciativa forma parte de la programación estival de las Bibliotecas Municipales de Huesca, que durante las últimas semanas ha impulsado distintas actividades para divulgar entre los más jóvenes la figura del artista. Entre ellas destacan los talleres de papiroflexia dedicados a las tradicionales pajaritas, cuyas creaciones viajarán próximamente hasta la Biblioteca Rita Ganozzi de Scalvaia, en Italia, dentro del intercambio cultural que mantienen ambos centros en torno al legado de Ramón Acín.

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