En la sede del Círculo Republicano Manolín Abad de Huesca se ha presentado esta semana el cómic Sin Olvido, la última obra del historietista madrileño Rubén Uceda Villanueva, en un acto que ha sido enmarcado dentro de un mes de actividades en Aragón dedicadas a reivindicar la memoria histórica bajo el lema “Verdad, Justicia, Reparación y Garantía de No Repetición”. Así lo recordaron, al inicio del acto, Carlos Escartín, del Círculo Republicano Manolín Abad de Huesca y Adolfo Barrena de la Plataforma de Acción por la Memoria de Aragón.
Rubén Uceda es un historietista madrileño que trabajó desde el mundo rural, creando cómics contra la desmemoria y por la construcción de un imaginario anticapitalista. La obra Sin Olvido se inscribe en la línea habitual del autor, cuya trayectoria está marcada por un firme compromiso político y social. Entre sus títulos destacan Vahídos (2008), El Decapital. Tratado sobre el divino consumo (2013), El corazón del sueño. Verano y otoño de 1936 (2014), Versoñetas (2014; reeditado en 2023 con el título de V de Versoñeta), Atado y bien atado (2018), La huerta (2020), Casilda revolucionaria (2022), Negras tormentas (2022) y Antes del futuro (2023), trabajos que abordan desde diferentes perspectivas la Guerra Civil, el franquismo y sus consecuencias.
Un cómic contra el olvido
En Sin Olvido, Uceda propone un recorrido narrativo a través de Lola, una investigadora que se adentra en la represión del franquismo. A lo largo de la obra, la protagonista reconstruye fragmentos de memoria enterrada, dialoga simbólicamente con víctimas olvidadas y se enfrenta a los silencios heredados tanto a nivel social como familiar.
El relato transita por escenarios reconocibles de la memoria histórica en España, como fosas comunes, espacios de homenaje y lugares marcados por la simbología de la dictadura. Estos paisajes sirven de telón de fondo para una reflexión más amplia sobre la necesidad de dignificar a las víctimas y recuperar sus historias. Esto le lleva a vivenciar la crónica de un crimen histórico sin resolver.

Lola reflexiona y discute sobre la necesidad de despedirse de los muertos, sobre el cordón umbilical que debe existir entre la vida y la muerte. Y también descubre lo que esconde su familia, su parte mas cercana del olvido.
Su estilo, caracterizado por un dibujo preciso y un uso contenido del color, acompaña relatos de fuerte carga emocional y política, donde la memoria no solo se reconstruye, sino que interpela directamente al presente. Nos acerca al deambular de Lola por diferentes escenarios de dolor y amarga memoria. La plaza de Brunete y sus placas a la memoria selectiva de los vencedores o Cuelgamuros y su enfermiza necrofilia serán algunos de los escenarios perfectamente reconocibles en el trabajo de Rubén.
Debate y memoria
Tras la presentación, el público participó en un debate centrado en los retos actuales del movimiento memorialista: el reconocimiento de las víctimas, la lucha por el relato histórico y la necesidad de confrontar discursos de odio y desinformación.
Durante su intervención, Uceda planteó una comparación con otros países europeos que atravesaron procesos de depuración tras el fin de regímenes totalitarios. Afirmó que "mientras en Europa los totalitarismos perdieron y las sociedades que los auparon se vieron sometidas a un proceso de desnacificación, en España el franquismo triunfó, se consolidó a los largo de cuatro décadas y, tras ese periodo, se blanqueó y se autoamnistió en una Transición que aún no ha sido estudiada con profundidad más allá de alabanzas y vítores tras lo que se esboza gatopardismo del de siempre".
El acto concluyó con la firma de ejemplares y un intercambio cercano entre el autor y los asistentes, en una jornada que volvió a evidenciar el papel del cómic como herramienta cultural para la memoria, la reflexión y la denuncia.