El Teatro de Robres aporta un novedoso punto de vista al universo lorquiano

“Perra fiel” conmueve a un público fascinado por el trabajo actoral de las intérpretes y la adaptación del director

05 de Septiembre de 2026
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Representación del Teatro de Robras de la obra "Perra fiel". Foto Carlos Neofato
Representación del Teatro de Robras de la obra "Perra fiel". Foto Carlos Neofato

Perra fiel, la aclamada propuesta de la veterana compañía Teatro de Robres, es una obra que atrapa desde la honestidad y la madurez escénica de sus creadores e intérpretes . Dirigida por Luis Casáus, la pieza destaca por ser un ejercicio teatral valiente, íntimo y profundamente humano, que se aleja de los artificios para conectar directamente con la fibra emocional del espectador.

Siguiendo sus indicaciones, un elenco entregado y que echó el resto. Impresionantes, emocionantes y brutalmente sinceras las interpretaciones de Roberto Nistal, Esperanza Gracia, Rosa Ferrer, Manuela Nogueras, Olga Bolea y Ana Sus.

Magníficas entonaciones, con desgarros en las voces, hastío y hartazgo en los rictus, desesperación, desesperanza y claustrofobia que atenazaron al numeroso público que completó prácticamente el patio de mosqueteros.

En suma, el peso de la obra recayó en un trabajo actoral sobresaliente. La capacidad de las actrices para sostener la tensión dramática y transitar por la vulnerabilidad, el dolor y la lealtad fue, sin duda, el pilar fundamental del montaje.

Luis Casáus, por su parte, demostró una vez más su veteranía con una puesta en escena limpia, sabiendo cuándo dar espacio al silencio y cuándo potenciar la fuerza de la palabra, logrando que el ritmo de la obra nunca decayera.

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La escenografía, por su parte, no buscó distraer. Se apoyó en elementos sobrios -ese incómodo y exagerado trono en el que se sentó Bernarda es todo un hallazgo- que cedieron todo el protagonismo a la iluminación y a la interpretación, creando una atmósfera casi cinematográfica que arropó el drama con gran delicadeza y que se acentuó con un vestuario sobrio y funcional. Unos trapos de quitar el polvo, un bastón y un crucifijo de madera fueron todos los accesorios que necesitó la obra.

En resumen, en el Corral de Comedias de Robres demostró, por enésima vez, su capacidad y altura artística una compañía como el Teatro de Robres, que es capaz no solo de llevar a escena obras maestras de la literatura española, sino incluso, bajo la pluma de Luis Casáus, su director, de recrear imaginarios dramáticos como este, basado en La casa de Bernarda Alba del eterno Federico García Lorca.