La Catedral de Jaca viaja del Ars Antiqua al Ars Nova de la mano de la Schola Cantorum Paradisi Portae

La formación dirigida por Alberto Cebolla reconstruye siglos de historia musical a través de la Misa de Tournai y de manuscritos vinculados a la Corona de Aragón

DH
19 de Agosto de 2026
Guardar
Schola Cantorum Paradisi Portae actuó en Jaca.
Schola Cantorum Paradisi Portae actuó en Jaca.

La noche del pasado martes, la Catedral de Jaca acogió el décimo séptimo gran concierto de la trigésimo quinta edición del Festival Internacional en el Camino de Santiago (FICS) que organiza la Diputación de Huesca. El templo románico se transformó en un escenario privilegiado para el despliegue de toda una expedición arqueológica y sonora en el tiempo. Bajo la dirección de Alberto Cebolla, la Schola Cantorum Paradisi Portae desgranó con esmero un esperado programa, que reconstruyó la arquitectura musical de un medievo que vibró con riqueza intelectual y audacia creativa.

Catedrático de Musicología en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y especialista en canto gregoriano, Alberto Cebolla es un hombre que entiende la música como un manuscrito antiguo donde cada hoja debe ser leída con respeto, interés y pasión. La propuesta para esta edición del FICS se adentró en la porosa frontera entre el Ars Antiqua y el Ars Nova, una etapa de ebullición artística donde las estructuras rígidas de la tradición empezaron a ceder ante la necesidad de una mayor expresión.

“La principal singularidad de nuestra propuesta es acercar al público un momento de enorme riqueza y transformación de la historia musical europea: el tránsito del Ars Antiqua al Ars Nova a través de la Misa de Tournai, una de las primeras misas polifónicas conservadas”, explicaba Cebolla. “Además, el programa dialoga directamente con el patrimonio de la Corona de Aragón, incorporando fuentes vinculadas a este territorio y mostrando cómo estos lenguajes musicales circulaban por nuestros grandes centros religiosos y de poder”.

La elección de la Catedral de Jaca no fue casual. Como recordaba el director, este edificio fue un testigo vivo de la historia del Reino de Aragón. Al interpretar la Misa de Tournai, pieza fundamental en la historia de la polifonía, junto a manuscritos de origen oscense que hoy descansan en la Biblioteca Nacional de España, la Schola Cantorum logró establecer un puente tangible entre Europa y el corazón del Pirineo. El público jaqués fue testigo de una convivencia casi mágica entre la antigua tradición y las nuevas posibilidades rítmicas. Cebolla Royo ponía en valor este contraste, subrayando que “uno de los aspectos más interesantes es escuchar en un mismo programa la convivencia de dos mundos: las limitadas estructuras del Ars Antiqua y las nuevas posibilidades expresivas del Ars Nova, con una polifonía más desarrollada y una nueva concepción del ritmo”.

Logo WhatsApp
Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp para tener la mejor información
IMG 9477
Schola Cantorum Paradisi Portae actuó en Jaca.

Calidez comunicativa

El estilo de la Schola Cantorum Paradisi Portae se desmarca por una calidez comunicativa poco común. Cebolla Royo es un firme defensor de que el rigor histórico no está reñido con los tintes emocionales. De hecho, el director insiste en que su labor no es solo académica, sino fundamentalmente humana: “Creo que el público valora especialmente la capacidad de hacer cercana y sencilla una música que, a priori, puede sentirse lejana”, confesaba el musicólogo. “Nuestra práctica parte de la investigación histórica y musicológica, pero busca una interpretación viva, expresiva y comunicativa. Trabajamos con el conocimiento de las fuentes, de la notación y de las prácticas interpretativas medievales para recuperar todos los matices posibles de este repertorio”.

Esa cercanía se palpó así en la Catedral, por la honestidad en la forma en que los intérpretes se enfrentaban al texto, entendiendo que esta música, a menudo de autor anónimo, sólo puede cobrar vida cuando se aborda con sincera convicción. La noche jacetana fue el testimonio perfecto de esta filosofía y abordaje. En palabras del propio Alberto Cebolla, fue toda una oportunidad para dejarse llevar “por el sonido y la atmósfera”, una experiencia donde la música se entiende ligada a la ceremonia y al lugar que la vio nacer. En esta línea, para el director de la Schola Cantorum, el Festival Internacional en el Camino de Santiago es “una iniciativa sensacional para alimentar el imaginario de nuestra música antigua”, como territorio y vibrante cruce de caminos abierto al intercambio artístico constante.

La Schola Cantorum Paradisi Portae atraviesa un momento más que dulce. No es un grupo que mire al pasado por inercia. Este 2026 está siendo un año de una actividad frenética y diversa. Desde sus colaboraciones con Novum Organum en la representación del Misteri dels Tres Reis d’Orient —que ha recorrido media España— hasta su participación en espectáculos multidisciplinares tan ambiciosos como Juana ficción, junto a figuras como La Ribot y OCAZEnigma, el conjunto demuestra una versatilidad que le permite transitar desde la iglesia más austera hasta festivales de vanguardia en París, Bruselas o Lille.

Para Cebolla, el gran reto de la música antigua en la actualidad, y su principal preocupación, radica en el equilibrio entre creatividad interpretativa y rigor histórico: “La música antigua vive un momento interesante, con una gran capacidad de renovación y de conexión con nuevos públicos”, reconoce con cautela. “Pero considero que el reto principal es mantener un equilibrio entre la creatividad interpretativa y el rigor histórico. La investigación y el estudio deben seguir siendo una base esencial, porque es lo que nos permitirá descubrir, con fundamento estético y académico, nuevas perspectivas para seguir comunicando esta música y que forme parte del presente”. En el Camino, como en el festival, pudimos asistir en la Catedral de Jaca a toda una bella ‘oración cantada’ en el tránsito entre Ars Antiqua y Nova, permitiendo que la música, una vez más, cumpliera su propósito milenario, el de conectar lo humano con la dimensión más intangible y trascendente.

Archivado en