Dryas. La flor que vive en lo alto del Pirineo propone una mirada singular sobre los ecosistemas de alta montaña a través de un recurso narrativo poco habitual: una planta longeva que observa su entorno y permite desentrañar la compleja red de relaciones ecológicas que sostiene la vida en las cumbres.
A partir de esa perspectiva, el biólogo Víctor Ezquerra construye una obra de divulgación científica que recorre desde los microorganismos del suelo hasta los grandes vertebrados, integrando conocimiento riguroso con una narrativa accesible y sugerente. El proyecto se completa con la aportación visual de la ilustradora Irene San Sebastián, cuya obra refuerza la comprensión del texto y añade una dimensión estética al conjunto.
Víctor Ezquerra (Canfranc, 1995), biólogo por la Universidad de León, centra su trabajo en el estudio de la flora y fauna del Pirineo, especialmente en ambientes de alta montaña. Ha colaborado con el Instituto Pirenaico de Ecología, es coautor de Plantas de las cumbres del Pirineo. Flora del piso alpino (2020) y cuenta con diversas publicaciones científicas. A esta labor suma una intensa actividad de divulgación ambiental, que desarrolla en charlas, talleres, salidas interpretativas y medios de comunicación.
El autor expuso las claves de su último libro en una intervención celebrada en la Biblioteca del IES Ramón y Cajal de Huesca, en una actividad organizada por el Club de Montaña Anayet y la Universidad Ciudadana de Huesca, donde planteó una propuesta que evita situar la narración en un punto concreto para centrarse en los procesos que configuran el medio natural.
A través de la Dryas octopetala, especie adaptada a condiciones extremas, el libro articula un recorrido por cerca de un centenar de organismos que no solo se presentan, sino que se relacionan entre sí dentro de un sistema dinámico. “Se trata de desentrañar esas relaciones y curiosidades entre seres muy diversos que comparten un mismo hábitat”, señaló, al describir un enfoque que combina observación, explicación y relato sin perder el rigor científico.

La obra incorpora además el trabajo de la ilustradora Irene San Sebastián (Jaca, 1998), formada en Bellas Artes en la Universidad de Granada, cuya aportación visual traduce al lenguaje gráfico los elementos descritos en el texto. Las láminas en acuarela y los dibujos de especies menos conocidas refuerzan el carácter didáctico del libro y facilitan la identificación de los organismos.
Uno de los ejes del discurso de Ezquerra es el desconocimiento que existe sobre la biodiversidad de montaña. “Te enseño una foto de una jirafa y sabes que es una jirafa, te enseño la foto de un león y sabes lo que es un león, pero no conocemos los seres que tenemos en nuestras propias montañas”, explica a este periódico.
Esa realidad se manifiesta en la enorme diversidad que alberga este entorno. “En cada metro cuadrado hay bichos y plantas que son raros, que son escasos, que muchas veces solo están en el Pirineo”, observa, antes de describir relaciones altamente especializadas: “Sobre una planta que es endémica del Pirineo vive un caracol que también es exclusivo, del que se alimenta únicamente un escarabajo que también es exclusivo del Pirineo”.
“La gente piensa que allá arriba no hay nada, o que solo hay flor de nieve y poco más”, añade, frente a una realidad que define como “una riqueza única en Europa”. A su juicio, la divulgación actúa como una herramienta capaz de transformar esa percepción. “Cuando las cuentas, la gente lo valora más, lo ve con otros ojos, empatiza más y acaba cuidándolo”.

El autor aborda también los factores que afectan a estos entornos. “Los peligros están en las redes sociales y en cómo contribuyen a que determinados lugares se masifiquen”, afirma.
“Hay lugares que se regeneran muy despacio y conviene evitar pasar por ellos en momentos críticos”, plantea, aludiendo a prácticas que pueden interferir en procesos biológicos esenciales. “Si te cargas el suelo, te cargas todo lo que hay debajo: raíces, hongos, y al final las laderas se desmoronan”, añade.
A estos factores se suma el efecto del cambio climático, especialmente acusado en la cordillera. “En menos de un siglo hemos subido casi dos grados de temperatura”, apunta, una variación que condiciona la supervivencia de especies adaptadas al frío. “Si además de ese calentamiento los perturbamos con nuestras actividades, se nos están perdiendo especies”, advierte.
Entre los ejemplos, cita tanto especies emblemáticas como otras menos visibles. “Animales más pequeños, como la lagartija pirenaica, también están sufriendo mucho”, señala, en un contexto en el que la pérdida de biodiversidad afecta a distintos niveles del sistema.
“Todas nuestras acciones tienen consecuencias negativas”, sostiene, aunque matiza que ese impacto puede reducirse sabiendo más. “Muchas veces es por desconocimiento, porque no vemos el daño que podemos causar”. El volumen reúne en torno a un centenar de especies.
El objetivo final de la obra se condensa en una idea clara: “Que la gente se dé cuenta de que el Pirineo es muy rico en especies y de que en cada metro cuadrado están ocurriendo cosas”. “Hay curiosidades totalmente insospechadas y todos los bichos tienen historias que contar”.
El libro puede adquirirse a través del propio autor y en librerías de Huesca, tras un proceso editorial desarrollado íntegramente en la ciudad por la editorial Scribo. La obra se presentará el 30 de mayo en Aínsa, en el Ecomuseo de la Fauna Pirenaica a las 17:00 horas, y el 6 de junio en Sabiñánigo, a las 19:00 horas en la Casa de la Cultura. Además, Ezquerra mantiene su actividad divulgativa en Instagram, a través del perfil @el_rincon_pirenaico, donde comparte contenidos relacionados con la montaña.