Arascués fue un año más punto de salida y llegada de la marcha solidaria Nueno–Etiopía, en una ruta circular de algo más de 16 kilómetros, que, pasando por Sabayés, subía hasta Santa Eularieta, para volver hacia Nueno y cerrar el círculo, de nuevo, en el pabellón municipal de Arascués.
Un total de 160 personas entre caminantes y acompañantes participaban en un día en el que acompañaba el sol toda la jornada, regalando la vista con la panorámica de toda La Hoya de Huesca. Temperatura fresca, pero mucho calor montañero y solidario. Todo lo recaudado en la Marcha Nueno-Etiopía va directo al apoyo a las actividades del Centro Juvenil Don Bosco, centro de día y segundo hogar para más de cuatrocientos niños y niñas en la periferia de Addis Abeba, la capital.
La jornada ha contado con la colaboración activa del Club de Montaña Javieres de Huesca. Ha habido también sorteo copioso de regalos donados por empresas de la provincia y queda pendiente de resolución el Concurso de Fotografía abierto a todos los participantes en la marcha, que pueden enviar sus fotos a entarachen@boscoglobal.org hasta el 24 de marzo. Este domingo han tenido material abundante por las hermosas vistas por toda la ruta.
Tras la andada, una deliciosa comida fraterna y sorteo de jamones de Miguel Escuer. En nombre de Entarachen-Bosco Global, la voluntaria Teresa López recordaba el trasfondo solidario de la jornada: “Cada paso que damos, nos acerca más a ese patio de recreo salesiano, a esas clases, y a esos chavales que también, como nosotros, caminan hacia su futuro. Y en este camino hoy nos encontramos todos, y esos casi ocho mil kilómetros que nos separan son hoy unos pocos menos, porque el impulso y la energía que desprenden quienes nos acogen hoy, quienes con tanto cariño han organizado esta marcha, no conocen fronteras.
"La marcha de hoy permite no sólo que gocemos de este paisaje estupendo, sino que otros también puedan expandir sus horizontes. Nuestro caminar ayudará hoy a caminar a otros, hará que estos niños y niñas puedan caminar con mochilas un poquitín más ligeras. Hará, también, que esos niños y niñas puedan decidir hacia dónde quieren caminar. Hoy, más que nunca, hacemos camino. Camino de esperanza, de justicia y de futuro”, ha concluido Teresa López.
En la jornada han participado también un grupo de personas que al día siguiente partían hacia Etiopía, con parada para visitar y abrazar a los niños y niñas del Centro Juvenil Don Bosco. Hace ya más de veinte años que el grupo de Entarachen – Bosco Global colabora con este centro de atención a niños y niñas, un respaldo sostenido en el tiempo que permite no sólo el acceso a educación, nutrición y sanidad para estos niños, sino la construcción de proyectos de vida.
De repente, empiezas a andar en Arascués, pasas por Nueno y acabas en Etiopía. El milagro de la solidaridad, el prodigio de la caridad mejor entendida.