Alfredo Lachos, reconocido consultor y conferenciante altoaragonés, brindó este viernes una charla sobre liderazgo a la plantilla de la UD Barbastro, poco antes de que el equipo rojiblanco lograra una vital victoria ante el Torrent que le permite seguir soñando con la salvación.
La formación se realizó en la sala de los campos de fútbol de la Federación Aragonesa, en Zaragoza, un espacio perfecto para trabajar.
Recibido por Manuel Torralba, presidente de la Real Federación Aragonesa de Futbol, Lachos recordó que él no es entrenador de fútbol pero entrena los RRHH, "trabajo el manejo de sesgos cognitivos, la gestión de egos y los distintos estilos de aprendizaje, basado en Entrenamiento de Alto Impacto y Coaching Ontológico".
Porque al final, más allá de sistemas o pizarras, lo que se entrena en un vestuario o en cualquier organización son modelos de comportamiento. "Y allí, lejos de la teoría y muy cerca de lo que realmente pasa, volvimos a lo esencial", subrayaba.
"Hablamos de liderazgo. Pero no desde el rol, sino desde la mirada.
Porque un entrenador o un directivo no solo organiza tareas: influye en cómo las personas interpretan lo que ocurre. Y cuando cambia la interpretación… cambia la acción. Y cuando cambia la acción… cambia el rendimiento".
En ese vestuario también apareció algo que se repite siempre: los mismos patrones que ves en un equipo de fútbol los encuentras en una empresa, en un hotel o en una escuela de negocios. Cambia el contexto, pero no tanto las personas. Cuando esos patrones se hacen visibles, el equipo empieza a ordenarse. A partir de ahí, entramos en una idea muy concreta: qué tipo de equipo queremos ser.
Lachos puntualizaba que, "igual que en hostelería y en la formación de alto impacto en cualquier sector, hay distintos tipos de servicio, en fútbol también hay distintos tipos de juego. Y la forma de jugar no es solo táctica: es una declaración de identidad".
Actitud y comunicación hacen un equipo competitivo. Esas fueron las claves finales para cerrar la conferencia. "Porque un equipo de alto rendimiento no nace de un resultado puntual. Nace de lo que hace cada día, incluso cuando nadie está mirando. Hoy sí venimos a motivarnos. Venimos a recordarnos quiénes somos cuando nadie nos mira".