Los capitantes del Huesca, Jorge Pulido y Óscar Sielva, a los que se sumaba posteriormente Sergi Enrich, dieron la cara ante varios miembros de Alcorazados que les esperaron al final del partido ante el Albacete para manifestarles a la vez su apoyo y su exigencia.
Un grupo de miembros de la peña aguardaron a la salida la llegada de Pulido y Sielva después del encuentro. Quizás porque son, dentro de la grada de animación de Hijos del Altoaragón, los que animaron sin cesar hasta que cayó el minuto 94 y Ojaos Valera señaló el final del choque sin goles, merecen máximo respeto y admiración por los futbolistas.
La conversación resultó de lo más afable. Los peñistas recordaron a los tres (en primer lugar al central y al medio centro que salieron antes) la importancia de revertir la situación. No hubo reproches ni recriminaciones, "les dijimos que estamos con ellos a muerte", pero sí repitieron una de sus expresiones predilectas: "Echadle huevos, es lo que queremos aunque entendemos las dificultades".
Pulido, Sielva y Enrich mantuvieron la serenidad en todo momento y agradecieron el apoyo permanente de los Alcorazados, a la vez que aseguraron que empatizan con las zozobras de la afición y que ellos, precisamente, también sufren. Asumieron que el rendimiento del equipo no es el que les gustaría a ellos y se comprometieron con el esfuerzo para intentar darle la vuelta a la mala racha de resultados.
Los veteranos recordaron que el club ya ha estado en estas dificultades clasificatorias en temporadas anteriores y miraron con optimismo la clasificación: "Estamos a un punto y entre todos podemos remontar", convencidos de que hay calidad y capacidad de sufrimiento suficientes para encauzar la puntuación para mirar el futuro con mayor optimismo.
Los Alcorazados agradecieron la receptividad de los capitanes y a ellos encomendaron sus esperanzas para una trayectoria final que tiene su primera estación en Málaga. Allí estarán con la consigna principal: "Échale huevos, equipo".