Caminando por la montaña se ven paisajes, vegetación, roquedo, neveros y heleros, muestras vivas de relieves glaciares, cielos traspasados de nubes, estrellas, constelaciones… por la noche. Todo ello tenemos ocasión de vivirlo con las secciones del club de montaña y también de adquirir conocimientos que mejoren la perspectiva de lo vivido. A ello se dedicó el fin de semana del 12 y 13 de septiembre, fusionando la actividad de dos secciones del club, “Caminando y Conociendo” y “Pico a Pico”, en una jornada conjunta en el macizo del Posets por el valle de Viadós.
En “Caminando y Conociendo”, una sección novedosa del club, se cuenta con la colaboración de expertos, como los geólogos que explicaron las rocas que conforman el paisaje rocoso del macizo del Posets, con sus vistosos plegamientos, y el glaciarismo en estado residual del macizo, sumando otra jornada sobre glaciarismo en el Pirineo que han realizado. La jornada continuó después de la cena en el refugio con una charla sobre Astronomía por parte de Jorge Arazo, que sorprendió con sus grandes conocimientos del cielo que nos envuelve, estrellas, constelaciones, nebulosas, que enseñó a identificar y a medir, invitando a una observación nocturna con telescopio que cerró una jornada muy fructífera.
Ese sábado ambos grupos ascendieron al pico Montó, que sirvió de observatorio de los paisajes del macizo, que se reconocerían y explicarían en las sesiones de tarde. Al día siguiente, el numeroso grupo de “Caminando y Conociendo” ascendió hasta el mismo pie del glaciar de Llardana para continuar con las prácticas sobre el terreno, y el grupo de “Pico a Pico” se dirigió al Gran Bachimala por la cresta de la Punta del Sabre. La conclusión de la actividad compartida es que sin duda se puede repetir en sucesivas programaciones.
El sábado pasado Pico a Pico terminó sus citas de la temporada en el Pirineo con la ascensión a los Picos del Infierno por su canal Sur, una ruta novedosa entre las ocasiones que se ha realizado con el club en temporada estival, la última en 2020.
La ruta por la canal Sur sirvió para comprobar que los Picos del Infierno, un macizo de tresmiles engarzados con unas marmoleras que le dan su característica presencia en el valle de Tena, se han convertido en objeto deseado de montañeros y corredores de montaña, al ver a tantos por la pared Sur, donde antes pocos se atrevían, ya que la ruta normal discurre por terreno más sencillo desde la cuenca de Pondiellos.
A buena hora de la mañana, desde el Balneario de Panticosa, comenzamos la ascensión entre largas filas de montañeros hacia la Mallata Baja, y por el empinado sendero que zigzaguea a la Mallata Alta, donde los itinerarios se bifurcan, unos al Garmo Negro, nosotros hacia el collado de Pondiellos, que a 2.812 metros de altitud es el primer hito de la ascensión. En una breve parada de descanso, las miradas se fijan en la brecha de la pared de los Infiernos, la canal Sur, conocida en invierno con el esquí de travesía, que toma bastante inclinación en algún tramo y, vista desde el collado, parece inaccesible y vertical.
A ella nos dirigimos recorriendo los trazos de senda en la ladera que discurre bajo los picos de Algas, pasado el collado Saretas. Al pie de la canal pedregosa y empinada hay que ponerse el casco para iniciar las trepadas de algo más de cien metros de desnivel que separan de la cresta somital. No son de dificultad, pero sí requieren mucho cuidado de no tirar piedras, sobre todo porque la ruta se ha debido poner de moda, transitada por montañeros y corredores de montaña en subida y bajada.
Con esa precaución, trepando y por trazos entre las lajas rocosas, se desemboca en las cercanías de la cumbre del Infierno Oriental. El esfuerzo ha merecido la pena a la vista del inmenso macizo elevado sobre mármoles que conforma la cresta que une las tres cumbres de los Picos del Infierno. Una primera foto de cima en el Infierno Oriental, de 3.079 metros, para volver a descender y continuar por la cresta alternando ambas vertientes donde afloran rojizas pizarras, para llegar al Infierno Central, de 3.083 metros, y en poco tiempo al Noroccidental, de 3.075 metros.
Unos momentos en cada uno para algunas fotos y observar las montañas del valle de Tena, donde siempre destaca el Balaitous, las del circo de Respomuso, Piedrafita, Gaurier, Punta Zarre, también el Midi y, estirando la visión, las cimas del Pirineo Occidental o, al este, el gran macizo del Vignemale.
A la vista del bonito ibón de Tebarray se alcanza una brecha y se desciende al collado de los Infiernos o de Piedrafita, donde nos reagrupamos para un último descanso antes de ir a cerrar el círculo de la jornada por los bonitos ibones Azules, sin pasar de largo por los evidentes vestigios del glaciar Norte de los Infiernos, y continuar bordeando largamente el ibón de Bachimaña hasta el paso junto al refugio, para bajar la cuesta del Fraile hasta el fondo del valle.
Por fin, en Casa de Piedra llega la celebración de la larga jornada, que ha sumado cerca de 1.600 metros de desnivel superados en más de 16 kilómetros de recorrido a los Picos del Infierno por su canal Sur, donde nos han acompañado Jesús, Óscar y Pedro Grasa, a quien se agradece que ha animado a participar en Pico a Pico a los montañeros que se han sumado esta temporada de los Cursos de Montañismo.