El Club 90 Huesca celebró por todo lo alto su tradicional exhibición de Navidad con la participación de todos sus equipos y el acompañamiento de una gran cantidad de público en el Palacio de los Deportes en medio de un ambiente festivo, lleno de música y baile sobre el tapiz. El momento más emotivo fue, sin duda, el ejercicio final del conjunto juvenil que cerraba una etapa de más de una década con una despedida muy especial hacia la figura de Antonio Alastrué.
La presidenta de la entidad, Vanesa Lanuza, llevó el hilo conductor la fiesta y en su saludo inicial, en el que agradeció la presencia de familias, amigos y personas que les acompañan en el camino, apuntó hacia el contenido del festival, todo aquello que no se ve, “el esfuerzo silencioso, la constancia, la disciplina y, sobre todo, la ilusión con la cada una de nuestras gimnastas entra cada día en el Pabellón”.
De ahí, dijo Lanuza, que el festival fuese mucho más que una sucesión de coreografías. “Es el camino lleno de madrugones, entrenamientos interminables, caídas que enseñan y de levantarse una y otra vez con más fuerza”.
Destacó que las gimnastas habían tenido “el privilegio y la responsabilidad” de representar al club en las competiciones nacionales y habían llevado el nombre de la entidad “con orgullo, valentía y una madurez que va mucho más de su edad”.
Se dirigió la presidenta a las gimnastas, sin cuya participación el club no sería lo que es, “desde las más pequeñas, que descubren el tapiz con ojos llenos de ilusión, hasta las mayores, que hoy nos emocionan con su ejemplo, su compromiso y su amor por este deporte”.
El saludo de bienvenida de Vanesa Lanuza terminó con el agradecimiento a las familias “por estar siempre”, al equipo técnico “por su dedicación incansable” y a las gimnastas “por recordarnos cada día que con esfuerzo, pasión y corazón, todo es posible”.
Antonio Alastrué, con un ejercicio de cinta, fue quien abrió el fuego en el festival, con un público entregado, y a él le siguieron, jaleados, la actuación de Claudia Casas -que sigue vinculada al club y actualmente está en Logroño- y después fueron entrando en el tapiz los diferentes grupos de gimnastas con unas coreografías en general acompañadas de música navideña y en otros casos mostrando los montajes que hicieron en los campeonatos de España.
“La Vuelta al mundo en 80 días” del equipo infantil absoluto, el tango de los “Taquitos” junior absoluto, el “Einstein” del juvenil, una coreografía de danza de las 15 gimnastas que hay en el aula de tecnificación deportiva, el desparpajo de las pequeñinas que están en psicomotricidad -con 3 añitos, una delicia verlas siguiendo las directrices de Mamen Tornil-, las prebenjamines, las alevines, las infantiles, las cadetes, el mix que hicieron las mayores, los equipos infantiles de 8-10 y 10-12 años… y el remate que puso el conjunto juvenil con una recopilación de los maravillosos años y con la utilización de todos los aparatos.

“HASTA PRONTO” CON AGRADECIMIENTO
Llegado a este punto, en medio de lágrimas y emoción de las/los gimnastas (formaban parte del conjunto Héctor Casas y Antonio Alastrué), Cristina Perea tomó la palabra para hacer una despedida con todos los honores.
“Hoy no es solo una celebración de Navidad, es también un momento de despedida y de agradecimiento. El Club 90 Huesca dice “hasta pronto” a quienes hoy cierran una etapa deportiva con nosotros dejando recuerdos, esfuerzo y parte de su historia en este club”, comenzó la entrenadora.
Aludió Perea a la figura de Antonio Alastrué: “Hoy despedimos a una persona que ha dejado una huella profunda en este club. Por su dedicación, sus valores y su forma de estar, Antonio representa todo lo que significa el Club 90. Durante el tiempo que ha estado con nosotros, Antonio ha disfrutado cada entrenamiento, cada competición y cada momento compartido con las gimnastas y compañeros. Su alegría, su entusiasmo y su pasión han sido contagiosos, llenando el club de energía positiva y buen ambiente. Hay muy pocas personas como él, y su legado permanecerá en cada rincón del club”.
Palabras que también apuntaron hacia el conjunto juvenil, a quien la entrenadora dio las gracias “por todo lo que habéis compartido y construido juntos. Muchas de vosotras habéis crecido en este club desde hace más de diez años, dejando vuestra ilusión y esfuerzo en cada entrenamiento y competición. Habéis aprendido, reído y superado retos juntas, formando una verdadera familia dentro del tapiz”.
Recordó Cristina Perea que los caminos de este grupo empiezan a separarse, “no porque se rompa lo que sois, sino porque llega el momento natural de volar fuera y afrontar nuevos retos”. “Habéis sido mucho más que un equipo: Carla, Laura, Valentina, Manuela, Vega y Héctor, habéis sido un grupo unido, fuerte y solidario… con vuestra chispa adolescente, a veces, desbordante y otras veces un poquito dormida, llena de cariño, risas y momentos que jamás olvidaremos. Esa combinación de talento, constancia, carácter y buen humor es lo que siempre recordaremos con una sonrisa. Gracias por tanto. Esta siempre será vuestra casa”, concluyó la entrenadora, en medio de una cerrada ovación, unas imágenes en la pantalla de ese largo camino recorrido por el grupo, que fue obsequiado con una foto enmarcada de recuerdo.
Envuelto todo en abrazos, lágrimas y mucha emoción… y la tradicional foto de familia del más de centenar de gimnastas y el deseo expresado por Vanesa Lanuza de unas felices fiestas y que el próximo sea “un año de ilusión, sueños y mucha gimnasia rítmica”.