Fernando Lascorz Frauca ha cerrado su etapa presidencial que abrió en noviembre de 2022 de manera provisional y ratificó en junio de 2023. No se trata del epitafio elogioso del desaparecido, sino el reconocimiento a las virtudes de un presidente que ha derrochado entusiasmo, el que alumbra este adiós afectuoso pese a la manifiesta hostilidad recibida por este firmante en los últimos meses desde que el deber profesional le colocó en la tesitura de anunciar una inquietante noticia para el Club Baloncesto Peñas: el desahucio del Center.
En la balanza, no se pueden interponer condicionantes personales -evidentemente superables- a la lectura global de una ejecutoria que me parece realmente meritoria. El mero hecho de asumir una responsabilidad como la que el empresario juguetero aceptó consciente de que restaría tiempo y esfuerzos a su propio desempeño profesional ya merece una consideración laudatoria. En estos tiempos de crisis del voluntariado y de pujanza del individualismo, es en sí una actitud plausible.
A lo largo de estos años, la Junta de Fernando Lascorz ha manejado y afrontado una economía cuyas dificultades no son coyunturales sino estructurales desde hace años. La caída hace ya casi treinta años desde el cielo de la ACB al infierno de las categorías inferiores, del oro a la plata para desembocar en este sinsentido de competición que es la Segunda FEB, provoca que cualquier comparación caiga en injusticia. Ni tenemos a un Ortas, a un Toño Riva o a un Alfredo Vizcarro ni las condiciones permiten equiparación en la balanza de virtudes y defectos de estos tiempos de pobreza.
Son otros tiempos en los que la palabra crisis es perfectamente prescindible. El panorama es el que es y los puntos de partida de cada año derivan más en la búsqueda de la supervivencia que en el anuncio de tierras baloncestísticas prometidas. No son tiempos para la lírica, sino para la resistencia, a la espera de que el maná caiga inopinadamente de algún arca pudiente, que es mucho soñar.
Es de agradecer, en esta época de Fernando Lascorz y su junta, ese ímpetu para trascender la condición de "dreamers" -soñadores- a "doers" -hacedores-, como preconiza el pensador John C. Maxwell, conscientes de que se trata de un tránsito casi imposible. La estupenda idea de "Vuelve la Magia" no sólo nos reconcilió con un pasado glorioso que todavía tenía pendiente un gran homenaje, sino que puso en ese palacio tan concurrido como antaño la conjunción y el condicional anhelados por los amantes del baloncesto: "Y si..." Con esa vitamina inyectada por aquella constelación liderada por Brian Jackson se sucedieron las dos temporadas siguientes en las que se llegó hasta un minuto antes del segundo escalón de la gloria con la misma formulación: "Y si...".
Ahora, motivos profesionales y personales apartan a Fernando Lascorz de la presidencia. Justo en el momento más crítico de su trayectoria en la que sólo su sempiterno optimismo le ha impedido realizar una lectura ajustada a su dimensión de la grave situación del Center, que es tanto como la esencia del Peñas formativo con más de trescientos chavales de la cantera. Su razón de ser. Permítame, señor presidente, estimar en mi libertad de opinión que ha sido el único error en su gestión, convencido como estoy de que su entusiasmo incontenible no le dejó ser más transparente ni más ecuánime en el juicio.
Se queda esta asignatura pendiente, a cinco meses del definitivo abandono de las instalaciones, para quien le suceda. Y también la complejidad de dar un salto cualitativo y cuantitativo en la sostenibilidad económica del club, un paso más al que, justo es reconocerlo, Lascorz y su junta dieron impulso... aunque insuficiente. No por falta de esfuerzo, no por eludir responsabilidades ni sacrificios, sino porque una estructura como ésta con un equipo en Segunda FEB en una ciudad con un tamaño de empresas muy limitado tiene una viabilidad comprometida... que no imposible. Nada lo es.
Me aferro, en la gratitud debida a quien entrega su voluntad a una misión social, a la balada de Il Divo: "Solo Dios sabe dónde y cuándo/ La vida nos diría/ Lo has hecho bien/ solo con un sueño solo sabrás/ Sabrás como vencer". Después de un buen servicio, le deseo la mejor singladura en su nuevo periplo profesional. Y, para el Peñas, que el sucesor, sea quien sea, siga avanzando en la compleja resolución de este Cubo de Rubik que es la sostenibilidad del club. Hay que mover mucho el cuadrado, pero, como dice Jack Ma en sus muchas expresiones inspiradoras, el fracaso está garantizado cuando no lo intentas.