Todos los años el grupo de Turismo por el Alto Aragón de Peña Guara organiza un paseo con raquetas de nieve por alguna zona de nuestro Pirineo. Desde nevadas a fuertes ventiscas, de nieblas a escasez de nieve, de todo nos ha tocado “disfrutar”, pero lo del domingo pasado: ¡¡Para no olvidar!!
Con un cielo azul brillante, sin nubes, sin viento, abundante nieve polvo y una excelente temperatura (algunas compañeras caminaron en manga corta) y sin incidentes, es decir, la suma de condiciones ideales para que los cuarenta y cinco senderistas pudiéramos disfrutar de lo lindo.
Poco más abajo de la antigua aduana del Somport nos pusimos las raquetas y comenzamos a caminar por la pista hispano-francesa preparada para raquetas. Entre hayedos y con algunos repechos y bajadas cortas pero pronunciadas, es ideal para ir adaptándose a la nueva forma de caminar, que tampoco presenta grandes dificultades si uno no se sale de la ancha pista o se mete en berenjenales.
Subimos al collado que pasa a la vertiente española y la vista es todo un espectáculo. Desde La Raca a nuestra izquierda una cadena de blancos picos queda ante nosotros y se destacan como más significativos la Zapatilla, el Aspe y los picos de la Llena del Bozo y la Llena de la Garganta a nuestra derecha.
Optamos por proseguir por el cordal limítrofe bordeando la zona francesa acordonada para protección de los urogallos y descendimos finalmente a un montículo cubierto por chinebros rastreros para almorzar. A media ladera continuamos hasta el collado de Causiat y en lugar de descender a nuestra derecha en dirección a Sansanet, lo hicimos a la izquierda en dirección a la Ciudad de Piedra.

Frente a nosotros quedaba el Tubo de la Zapatilla y hacíamos cábalas observando esquiadores que por él bajaban, así como otros que transitaban por zonas fuera de pista de enorme dificultad. Cresteando nos pusimos en la vertical del núcleo central de Candanchú con las pistas para principiantes muy concurridas y el aparcamiento de coches completo. Bajamos por la antigua galería de tiro y aprovechando las muchas huellas que esquiadores y raquetistas habían dibujado sobre la nieve, llegábamos al puerto de Somport poco antes de las dos de la tarde.
Tras comer en el refugio de Sargantana de Canfranc salíamos a las cinco menos cuarto de la tarde para llegar a Huesca, ¡tres horas después! Una sutil y elegante manera de comprobar de primera mano cómo es la vuelta de las estaciones de esquí los fines de semana.
Bajando del bus en Huesca alguna compañera opino que además de un día completísimo en lo deportivo también lo había sido en lo social pues tuvimos mucho tiempo para intercambiar ideas, opiniones, solucionar problemas variadísimos y bla, bla, bla.
Para el domingo 8 de marzo nos han preparado una travesía por la Guarguera desde el Molino de Escartín al Molino de Villobas, pasando por los pueblos de Bescos, Cerésola y Artosilla.