Con el sufrimiento y la psicología, vuelve la esperanza: Hidalgo ha cumplido

El entrenador del Huesca ha hecho un trabajo de recuperación anímica inconmensurable que confirma que el fichaje del año ha sido él

12 de Mayo de 2024
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Locura de los jugadores del Huesca en la celebración del gol
Locura de los jugadores del Huesca en la celebración del gol

El final del Huesca-Oviedo resultó horroroso. Feísimo. Lo de menos fue el resultado. Peor se antojaba el ambiente de crispación que había traído la desesperación. Enfrentamientos, caras desencajadas y atmósfera funeraria. En la detección de una necesidad, la de elevar el ánimo de la afición y, con ella, de los futbolistas y el cuadro técnico, me lancé el lunes a la calle y conseguí una quincena de compromisos con el lema y el espíritu de este club, esta ciudad y esta provincia: fieles siempre, sin reblar. Y, de paso, todos proclamaron: "¡Sí, se puede!"

Ese video tuvo multitud de visualizaciones. Paralelamente, como sostenía este escribano el viernes por la noche en Tribuneros de Aragón Radio, Antonio Hidalgo tomaba su mejor herramienta, la psicología, para cambiar las tornas. Recordé que, en la previa de la batalla de Elche, había sostenido que pensaba volver con los tres puntos del Martínez Valero. Y ha cumplido.

Claro, esto se puede considerar ventajismo, y desde luego es una conclusión a toro pasado. Pero hay personas que creemos que los resultados son lo primero cuando lo fundamental es el camino, y sólo cubriéndolo virtuosamente se consiguen las metas. Hidalgo y este periodista, en este sentido, valoran esa diferencia sutil pero importante. Esta noche, en el Martínez Valero, ha vencido la capacidad de sufrimiento que el entrenador ha inyectado hasta casi la sobredosis a sus futbolistas. Ha triunfado la psicología, porque ver la recuperación de Joaquín, o de Mier, o de Kento, o de Balboa, apreciar el paso adelante de Pulido o de Juanjo Nieto, no es una cuestión casual de un rebote o de un estratosférico remate como el de Hashimoto. Ha imperado, además, la inteligencia.

Todavía queda sufrimiento, ojo. Ahora llega el Racing y, si este equipo es capaz de dar el do de pecho, quién sabe si la celebración llega antes de lo pensado. Eso sí, hagan caso al técnico, que va a repetir esta semana que hay que sufrir y querer, querer y sufrir. A través de esta fórmula llegará la esperanza y la gloria. La desembocadura de la voluntad. No sólo se puede, que sí se puede, sino que necesitamos acabar sin reblar para arreglar esos asuntillos (asuntazos) domésticos que nos han de guiar al futuro que aspiramos, con la gente que puede aportar a este club y dejando las aventuras para otros desiertos. FIELES SIEMPRE SIN REBLAR.

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