España se ha mostrado de nuevo implacable y arrolladora en las finales por aparatos para reafirmar su reinado en el Campeonato de Europa de gimnasia rítmica. El sábado, a golpe de récord, se llevaba la victoria en el concurso general con las mejores notas de la temporada en la calificación de los ejercicios de 5 pelotas y el mixto con tres aros y dos pares de mazas. Y este domingo ha remachado su incontestable triunfo en el torneo al hacerse con el oro en las dos finales, primero la de 5 pelotas y después la del mixto. Lo ha hecho con contundencia, mostrándose como un conjunto muy sólido, haciendo dos enteros que han rozado la perfección llenos de sobriedad, alegría, valentía y una personalidad y madurez casi insultantes para atletas tan jóvenes que tienen a su referencia en la figura de la oscense Inés Bergua, capitana del equipo, que este fin de semana ha celebrado por todo lo alto su 22 cumpleaños y que ve agrandada su leyenda.
La final de 5 pelotas ha vuelto a superarse para alcanzar la excelencia. Ha vuelto a marcar récord de anotación con 29,150 puntos (14,0 en Dificultad, 8,000 en Artístico y 7,150 en Ejecución), mejorando los ya de por sí fantásticos 28,850 de la calificación del sábado. Ha sido una demostración magistral en el despliegue de colaboraciones, rotaciones, recogidas... una perfecta sincronización al ritmo del 313 de Residente en el que se vive la historia de la vida. Clavado. Ni un fallo. El oro estaba servido porque además era la última actuación de las ocho finalistas. Han subido al podio, junto con Inés Bergua, Lucía Muñoz, Andrea Fernández, Andrea Corral y Salma Solaun, los conjuntos de Bielorrusia e Israel, plata y bronce, ambas empatadas a 27,550 puntos.
En la final del ejercicio mixto, con tres aros y dos pares de mazas, y con la moral por las nubes, las españolas han esperado al quinto turno para poner la guinda a este excelso campeonato. El Mambo, de la banda sonora de Yucatán, ha vuelto a ser trepidante, fresco, alegre, divertido, con un gran nivel de difcultad y con un ritmo y una energía irrefrenables. No ha salido tan perfecto como en la calificación pero la nota, segunda mejor del año, ha despejado cualquier atisbo de duda. Los 28,100 puntos (13,6 en Dificultad, 6,550 en Ejecución y 7,950 en artístico) que ha recibido España (esta vez con Inés Bergua, Lucía Muñoz, Marina Cprtelles, Andrea Corral y Salma Solaun) sabían a oro molido, al punto que ya podían cantar victoria pese a que todavía tenían que saltar al tapiz Alemania, Finlandia y Rusia. En el podio, España ha estado acompañada por Rusia con 27,000 puntos e Israel con 26,300.
El reinado de las españolas en este campeonato ha sido indiscutible después de exhibir cuatro ejercicios muy currados durante los últimos ocho meses y perfectamente ejecutados en el momento de la verdad. Y la fuerza de este histórico triplete de oro viene acompañada porque en este campeonato no faltaba nadie después de la rehabilitación de dos potencias como Rusia y Bielorrusia, antes las que nuestra Inés Bergua y sus compañeras han plantado cara. Tres oros como tres soles que son un golpe sobre la mesa en el concierto internacional. En agosto llegará el Mundial de Frankfurt, donde las españolas buscarán el billete directo para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 2028. El año pasado se rompió la sequía española, que 33 años antes había conseguido el título continental en Stuttgart (1992) y con la gesta del fin de semana encadena dos años seguidos de victorias.
Un año antes, en Pamplona, España tendrá la reválida de hacer "triplete del triplete" en el Campeonato de Europa. Después del baño de oro de dos años seguidos, no hay dos sin tres. Pero esa es ahora otra historia. De Varna salen, como se ha visto en el podio, bailando al ritmo de las bulerías de David Bisbal.