Dani Calvo cumplió el pasado domingo los 200 partidos como jugador del Real Oviedo. Una cifra muy redonda que le permiten figurar en el selecto club de 31 futbolistas que han alcanzado esta cifra en el club carbayón. Está a tiro de uno de alcanzar a Iván Ania, a ocho de Falín y no muy lejos de dar caza a Víctor Onokpo (222) y Nikolas Jerkan (227), a quienes presumiblemente superará esta misma temporada.
El central oscense cumple su sexta campaña en el Oviedo y desde la segunda ha lucido galones de capitán, en el presente campeonato en el primer escalón tras la retirada de Santi Cazorla. Dani Calvo fue una apuesta muy personal del Cuco Ziganda en la temporada 21-22. El defensa estaba en Huesca tanteando las propuestas que le iban llegando y a la espera de la llamada del Huesca, que era su anhelo y que nunca se produjo. El tiempo le ha dado la razón a él y se la ha quitado al club azulgrana, que en ese momento nunca lo tuvo presente en sus oraciones. Fue Ziganda quien el telefoneó para exponerle sus planes.
Dani Calvo es ese tipo de piezas apetecibles para cualquier entrenador. A su enorme grado de compromiso se suman las condiciones que aporta dentro y fuera del campo. Fiabilidad a prueba de bomba. Su personalidad, siempre disponible y muy ajeno a las lesiones y a las sanciones que puntualmente ha tenido por tarjetas. Su saber estar en el campo, su poderío en el juego aéreo, la seguridad que aporta en defensa y sus incorporaciones al ataque en la estrategia -suma ocho goles y cinco asistencias en las filas oviedistas- le convierten en uno de los puntales.

En Huesca tuvo su última temporada en el juvenil del Peñas Oscenses y de ahí se fue al Numancia, donde no tardó en escalar peldaños: el División de Honor Juvenil, el filial en Tercera División y la llamada de Anquela al primer equipo, con el que entró en los entrenamientos de forma asidua y acabó debutando en Segunda División. Estuvo seis temporadas en el equipo soriano, aunque una fue cedido al Atlético Levante y la última (18-19) se fue al Elche en el mercado de invierno al no contar con él Jagoba Arrasate.
Aquel curso en el Elche de Pacheta fue clave en el partido de playoff del ascenso tras la acción que supuso la expulsión de Stuani. Los ilicitanos lograron el ascenso a Primera División, a la par que el Huesca. Y en la máxima categoría como franjiverde acabó jugando 26 partidos y anotó dos goles, uno de ellos al Real Madrid.
El equipo alicantino no le renovó tras lograr la permanencia y, después de ese verano en el que el Huesca no se interesó por él, llegó la llamada de Ziganda. Y allí hasta nuestro días. En las filas del Oviedo ha jugado 200 partidos de liga, los ocho de los dos playoffs de ascenso a Primera, habiendo sido titular en el 84 por ciento de ellos. Sin duda, un fijo: 41 encuentros con Ziganda, 36 con Jon Pérez Bolo y Cervera en su segundo año, 40 con Cervera y Carrión el tercero, 41 y los 4 de playoff con Calleja y Paunovic en el cuarto y 20 con Carrión y Almada la pasada campaña en Primera, la única en la que no contó con la plena confianza del entrenador. En el presente curso, con Juan Calero, ha recuperado su cartel de indiscutible con 9 partidos y un gol que le hizo al Valladolid, esta vez desde fuera del área.
El Oviedo siempre ha confiado en él, de hecho renovó su contrato por un año antes de finalizar la temporada pasada y con el horizonte de Segunda División. El Oviedo puso en valor a través de sus medios oficiales los 200 partidos de Dani Calvo y el futbolista respondió con gratitud y orgullo: "Es un honor para mí llegar a esta cifra en este gran club. Siempre Real Oviedo".