Dani Martínez va en paz por las calles de Almudévar, sabiendo que ha vuelto a lograr un objetivo que muchos creían impensable. Cinco salvaciones consecutivas en Segunda RFEF le avalan. Todas ellas con clubes humildes y compitiendo contra gigantes. Lo que viene siendo la leyenda de David contra Goliat. Martínez siempre ha estado en el lado de los "débiles", pero eso no le ha impedido triunfar. Se considera una persona "muy trabajadora", con sus virtudes y sus defectos, pero siempre con el hambre de "mejorar". En esas está después de llorar de emoción tras lograr la tercera permanencia consecutiva con su Barbastro. A orillas del Vero ya ha terminado su etapa. Ahora busca otros retos, y quién sabe si estos se encuentran a un pasito de su casa.
No lo esconde, para él sería un "orgullo y un privilegio" entrenar a la Sociedad Deportiva Huesca. Por las calles hay quien pronuncia su nombre y es que muchos lo tienen en sus quinielas para que la próxima temporada se siente en el banquillo de El Alcoraz. De momento, nadie lo sabe. Por ilusión y trabajo no será.
-Cinco salvaciones consecutivas en Segunda RFEF… sólo usted sabe lo que han trabajado.
Han sido años muy intensos, con recursos muy bajos y con una estructura muy inferior a otros clubes de la categoría. Pero, eso sí, con muchas ganas de trabajar y con ilusión de conseguir el objetivo que marca el club. Estoy muy contento por todos los que estamos dentro, que somos los que hemos sufrido para conseguir la meta.
-¿Cuál ha sido la clave de la salvación de este año?
Creo que ha habido un gran vestuario con gente humilde y trabajadora que ha entendido muy bien lo que era el Barbastro. Eso ha sido clave. Siempre se ha creído, hasta en los momentos más complicados. Veíamos que hacíamos muchas cosas bien, pero que perdíamos por detalles o cosas muy puntuales. En la segunda vuelta corregimos cosas y eso ha sido clave, haciendo números de playoff.
-¿Ha sido la salvación más complicada de las cinco que ha conseguido?
La temporada pasada con el playout fue muy difícil. Es cierto que no creo que mereciéramos llegar a ese partido porque por fases hizo muy buenos partidos. Esta temporada creo que hemos sido muy regulares. Todas nuestras derrotas han sido por la mínima y muchas veces hemos caído en los minutos finales. Eso merma. El equipo ha sido fuerte mentalmente y nunca se ha derrumbado, yendo hacia delante.
-Me da la sensación que muchos teníamos la espina clavada desde hace un año pese a conseguir la salvación contra el Escobedo. Tras aquel partido se escucharon cosas feas desde la grada y quizás la alegría fue más contenida. ¿No cree?
Es verdad que la temporada pasada fue muy difícil. El fútbol es pasional y en un segundo puedes transformarte de villano a héroe. Los que estamos dentro sabemos lo que pasa. La realidad es que hay situaciones que el aficionado no conoce. Va cada domingo al campo pero no conoce muchas circunstancias de la semana. Hay cosas que los entrenadores no decimos por el bien del equipo. Todo radica en gestión de vestuario y yo apuesto por el bien del grupo, que está por encima de todo.

-Volviendo a la presente temporada, muchos les daban por muertos en julio cuando se confeccionaron los grupos. ¿Qué les dice a esas personas?
Esto es fútbol y no hay nada escrito. Creo que lo dije alguna vez. Con mínimos recursos hemos sabido sacar rendimiento muy alto. Juntos hemos conseguido estar un año más en Segunda RFEF. No tengo que decirles nada. Simplemente esos comentarios nos han servido para transmitir más energía al grupo y encender ese fuego interior de cada uno. Yo le recordaba a mis jugadores que mucha gente esperaba que descendiéramos en Navidad. Pero no ha sido así. El Barbastro, ante grandes equipos, ha conseguido permanecer en la categoría.
-Han sido tres años en Barbastro. ¿Qué es lo mejor que se lleva de la capital del Vero?
La convivencia del día a día. He conocido a personas maravillosas que por el amor al Barbastro han estado trabajando siempre por el bien del club, llevando el nombre de Barbastro con mucha dignidad. Esta temporada todavía me enorgullece más. Hay gente que quiere mucho al club y esas críticas hacen mucho daño. La gente hace muchos esfuerzos para estar en el club o incluso jugadores, que dejan otras funciones por estar aquí. Es de agradecer.
-Cosme, Román y Felipe, tus tres Reyes Magos. Así los describía en la carta de despedida. ¿Qué significan estas personas para usted?
Significan mucho. Desde el primer día que llegué en esta segunda etapa siempre han estado a mi lado. Son ya como de mi familia. Una de las cosas que más me entristece es no poderlos ver en el día a día. Para mí es gente muy importante y que quiere mucho al club.
-Josan Fierro también ha sido una persona importante. No es fácil darle tanta confianza a un entrenador cuando las cosas iban mal.
En otros clubes, seguramente se habrían puesto más nerviosos. La realidad hubiera sido una destitución, pero Josan ha creído siempre en mí. Sabe cómo soy y ha habido una muy buena relación. Sabe el esfuerzo que pongo en el día a día y lo que he insistido. Eso te da mucha energía en momentos duros. Es de agradecer porque en este mundo actual es para tomar nota. Tendría que haber más gente como Josan en los clubes.
-¿Cuál es el futuro de Dani Martínez? ¿Quiere entrenar ya o prefiere tomarse un respiro tras dos años y medio intensos?
Quiero entrenar. Siempre quiero progresar y estoy preparado para afrontar nuevos retos con muchísima energía y fuerza.
-¿Ha recibido alguna oferta interesante para la próxima temporada?
Es pronto todavía. Tienen que acabar todas las competiciones y que los equipos se asienten. Estamos en un impás. Esperamos que haya alguna noticia en los próximos días.
-Hay aficionados del Huesca, por la calle y por redes sociales, que piden que el próximo entrenador sea Dani Martínez.
Siempre es de agradecer esas muestras de cariño por el trabajo bien hecho en los últimos años.
-¿Se ve en el banquillo local de El Alcoraz algún día?
Sería un orgullo estar ahí. Es el equipo de la provincia de donde soy. Sería un privilegio. Siempre quieres mejorar como entrenador y la mejora sería muy grande. El sentimiento de pertenencia lo tengo y claro que me gustaría entrenar al Huesca.
-Ya estuvo en la cantera del Huesca hace un tiempo. ¿Cómo recuerda esa etapa en su carrera?
Fue una etapa muy bonita. Tengo que estar muy agradecido al Huesca por empezar a entrenar. Recuerdo esa fase con mucha alegría porque entrené a chavales que cogí en cadetes y fui evolucionando con ellos. Fue un gran aprendizaje en todos los sentidos. También cometimos muchos errores, como es normal al principio. Creo que hay que empezar poco a poco.
-¿Qué hace Dani Martínez cuando necesita desconectar?
Mucha gente lo sabe: me gusta mucho correr y estar por el monte de Almudévar. Tocar la zona del Pirineo Oscense y hacer rutas o carreras. Eso es lo que más me hace sentirme bien, sobre todo para desconectar. Eso me libera la cabeza y me deja en paz.
-Habrá que cumplir el habitual reto después de conseguir la permanencia, ¿no?
Ya me he apuntado para hacer la subida del Tozal de Guara, que son 23 kilómetros con 1.500 metros desnivel. El 6 de junio la haré.