Emociones encontradas en el K2 con la última mirada

El documental sobre la tragedia de hace 30 años sirve de reencuentro con la historia de aquel 13 de agosto y expone testimonios de supervivientes, familiares y testigos

M.A.B.
19 de Diciembre de 2025
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Arriba, Manolo Bara y Ramón Día. Abajo, Manuel Ansón, Lorenzo Ortas y Manuel Avellanas.
Arriba, Manolo Bara y Ramón Día. Abajo, Manuel Ansón, Lorenzo Ortas y Manuel Avellanas.

"K2 1995 La última mirada" ha cerrado el ciclo de proyecciones de San Úrbez. Una película documental dirigida por Ramón Día y financiada por Aragón Televisión en el 30 aniversario de aquel fatídico 13 de agosto que ha servido para conocer testimonios de supervivientes, familiares y testigos de la tragedia. El presidente de Peña Guara, Manolo Bara ha sido este viernes el encargado de hacer la presentación para recordar los objetivos que acompañaron a aquella expedición. Uno de ellos, la expedición propiamente dicha "y si se podía hacer cima, se hacía y si no de vuelta para casa".

El segundo objetivo de aquel viaje al K2 fue el que marcó Javier Escartín con el empeño que puso en documentar en película la expedición con unas buenas imágenes. En las expediciones anteriores se habían hecho filmaciones en el Hidden Peak, en el Everest y un año antes del K2 en el Nanga Parbat pero en 1995 se apostó por un nuevo y más moderno sistema de filmación. El accidente en el que perdieron la vida Lorenzo Ortiz, Javier Olivar y Javier Escartín se llevó tambén el trabajo que había hecho el propio Escartín con buena parte de las imágenes desde el Campo 3 hasta la cima. También ha destacado Bara el trabajo que en esas anteriores expediciones realizó Ignacio Cinto para captar imágenes de video y películas en formato más reducido que han enriquecido y dado vida a la historia de los viajes del club.

Ha recordado Manolo Bara que a veces los astros se alinean y este año, gracias al Pirineos Mountain Film Festival de Huesca se pudieron alinear con el homenaje al espíritu de equipo de la fantástica generación de himalayistas aragoneses, y en buena medida de la provincia y de Peña Guara, capitaneados por Javier Escartín. Fue un punto de inflexión para bucear y rescatar toda la documentación de la que se disponía y que, además del homenaje, contó con una exposición, posteriormente con un libro y el documental que ya emitió Aragón Televisión y que ha servido de colofón a las jornads de San Úrbez. En el rescate de la documentación aparecen en la sede del club Manolo Bara y Manolo Avellanas tirando de los archivos y de los armarios y cambiando impresiones del viaje.

Se encontró en Ramón Día "al quinto bastón" para dar forma a la recopilación de imágenes y documentos con la realización de la película. El director ha dado las gracias por la oportunidad que le dieron para "participar en una historia tan potente". Igualmente ha mostrado su gratitud hacia Peña Guara por "la confianza total" en su trabajo y la colaboración de los protagonistas de tantas "emociones encontradas". También ha puesto en valor su agradecimiento a las familias porque han contribuído para expresar momentos muy íntimos y se puede ver en las manifestaciones que la historia de la expedición también tiene "conflictos y controversias" y todos se han desnudado ante las cámaras.

Ramón Día ha subrayado "el trabajo en equipo" para llevar a cabo la película y ha enumerado a todo ese grupo de colaboradores que le han acompañado en la realización.

El documental se inicia con el momento en el que Lorenzo Ortiz anuncia que está en la cima, las seis y veintitrés minutos de la tarde, situación que Manolo Avellanas recoge con euforia y el "San Lorenzo, San Lorenzo". Alegría que con el paso de las horas -era muy tarde y el buen tiempo se quebró con una furia desmedida- se tornó en tragedia por la muerte de Lorenzo Ortiz, Javier Olivar y Javier Escartín. Presenta la película los antecedentes de Peña Guara hasta llegar al K2 y los pasos que se fueron dando desde la expedición de 1977 al Ausangate (Perú), la nueva vía en el Baruntse, ya en el Himalaya, y el primer ochomil en el Hidden Peak en 1983  en el 50 aniversario de Peña Guara. Allí la mirada se dirigió al Everest con un primer intento en 1989 y el segundo que culminó en la cima el 6 de octubre de 1991. El siguiente reto fue el Nanga Parbat, con la ascensión de Lorenzo Ortiz, incorporado a la generación de ochomilistas. Y un año después aparecía la "pirámide perfecta", el K2.

Pepe Garcés fue quien se puso manos a la obra para formar el equipo y se sumaron Javier Escartín -siempre el jefe-, Lorenzo Ortas, Manuel Ansón, Lorenzo Ortiz, Javier Olivar y Manuel Avellanas. El relato lo inician camino de Vadiello Lorenzo Ortas y Manuel Ansón. Entre ambos van desgranando el desarrollo de la expedición y de manera especial a través del diario que fue haciendo entre el viento, el frío y la nieve el propio Lorenzo Ortas. Se pueden apreciar los momentos críticos que se vivieron y la emoción y obsesión de Ortas por Isabel, su mujer, y sus hijas. 

Interviene también Peter Hillary, el hijo del mítico Edmund Hillary, que coincidió con los aragoneses al ser jefe de una expedición neozelandesa en la que perdieron la vida cuatro de sus integrantes en el mismo asalto a la cima. Hillary expuso los motivos que tuvo para no ir a la cima ante las dudas que tuvo por el tiempo. En el diario de Ortas, y en sus propias palabras al recordarlo, se aprecia la preocupación que va en aumento a medida que van pasando las horas el tiempo cambiante y la angustia que tanto él como Pepe Garcés vivieron aquella noche de zozobra y congelaciones.

También muestran las reflexiones los familiares de Javier Escartín -su mujer Maribel, acompañada por sus hijos Enrique, Marta y Nicolás-, el hermano de Lorenzo Ortiz (José Luis) y la compañera de Javier Olivar, Marina, y el resto de sus familiares. Se ven las opiniones y en algunos casos las controversias o conflictos que había expuesto en la presentación el director del documental Ramón Día. 

Un drama que se prolongó más allá del 13 de agosto al trascender que habían fallecido siete montañeros, tres de ellos de la expedición aragonesa, pero sin saber sus identidades. La falta de comunicaciones impidió conocer los nombres y apellidos de los fallecidos hasta que el 19 de agosto los montañeros pudieron llegar a la civilización y Pepe Garcés contactó con Peña Guara para dar todos los detalles del suceso.