Alrededor de 200 participantes se han dado cita en la tradicional prueba navideña de la mañana del 25 de diciembre para tomar la salida desde el aparcamiento del camping San Jorge, que en esta ocasión han tenido que hacer frente a la edición más dura climáticamente hablando por el frío y la inhóspita ventisca que acompañaba al grupo durante gran parte del recorrido.
El momento más cálido y emotivo se producía cuando, después de la foto del grupo de participantes y antes de proceder al recuento manual, la familia de José Armisén recibía el emotivo homenaje en recuerdo del que fuera, junto con Miguel Ángel Martín y José Ariño, uno de los tres pioneros de ‘La Vuelta Larga’, que cumple 45 años manteniendo su esencia y espíritu con el que nació esta tradición. El cariñoso y sentido aplauso de los doscientos corredores arropaba las lágrimas de su viuda cuando recogía una placa con la imagen del eterno atleta que siempre fue y será el recordado José Armisén.
Con los primeros y blancos copos de nieve, el pelotón arrancaba desde la calle Fuente del Ibón para enfilar la salida de Huesca por la carretera de Huerrios, bajo la atenta tutela de Roberto Dieste, presidente del Club Atletismo Zoiti, y el servicio de control ciclista para abrir y cerrar el grupo a su paso por los puntos de mayor tránsito, así como el acompañamiento de la Policía Local en los tramos de salida y entrada a Huesca.
Protegidos con los atuendos deportivos (camiseta del Huesca incluida) y aderezados por los complementos navideños, gorros de Papá Noel, Renos o Alces, los participantes fueron quemando los primeros kilómetros entres risas, chascarrillos, comentarios, charlas con los amigos y villancicos para hacer más ameno el recorrido a su paso por Banariés y Cuarte, tramo en el que arreciaba la ventisca y ponía a prueba la fortaleza física de los corredores.
La marcha se animaba a partir de Cuarte, aunque por imperativos ‘legales’, el grupo tuvo que hacer una parada en la zona de avituallamiento situada en esta ocasión en la entrada de la Escuela Politécnica Superior de Huesca de la Universidad de Zaragoza, donde por gentileza de Distribuciones Correas han podido reponer energías con naranjas, plátanos y agua, aunque más de uno habría agradecido un buen chocolate con churros porque la ventisca persistía con fuerzas renovadas.
Esta modificación por cuestión administrativa y burocrática cortaba el desarrollo tradicional de la prueba y no ha sido del agrado de algunos participantes, que con resignación deportiva reanudaban el trazado en grupo para enfilar en dirección de la ITV donde la Policía Local dirigió la entrada en la capital.
Los cánticos han resonado al paso por el Cuartel de la Guardia Civil y el Hospital San Jorge, así como por las calles Martínez de Velasco, Calle Alcoraz, Plaza de Navarra, Porches de Galicia Coso Alto, donde una vez finalizadas las obras de peatonalización, se retomaba el anterior recorrido por la calle San Jorge, con dos vueltas a la rotonda para exprimir las últimas energías y villancicos, y seguir por la calle Ingeniero Pano para llegar de nuevo al camping, donde todavía había otro avituallamiento del grupo Correas. Como anécdota, una madre recorría con el carrito de su bebé entre la admiración de todos.
De esta manera, una vez más y van 45, se completaban los tradicionales 15 kilómetros del recorrido atlético con los abrazos, saludos y las despedidas hasta el año que viene, en el que se renovará esta tradición navideña con el objetivo de mantener lo más pura posible su filosofía y la intención de que el trazado siga respetando en la medida de lo posible el camino que en su día abrieron Ariño, Martín y Armisén.