Exégesis de los gritos (ahogados) de "Cuco, vete ya"

Sólo existe una verdad apodíctica en este Huesca, y es que esta afición, de buena que es, rezuma santidad

18 de Septiembre de 2023
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Exégesis de los gritos (ahogados) de "Cuco, vete ya"
Exégesis de los gritos (ahogados) de "Cuco, vete ya"

Uno de los instantes quizás más inadvertidos pero a la par más significativos fue el cántico de "Cuco, vete ya", que quedó inmediatamente ahogado por una parte notable de la afición con silbidos a la iniciativa. El estribillo de los corifeos aparentemente alcorazados obedece a una estadística, cuatro partidos ganados desde el 1 de enero, ninguno en esta temporada y sin visos de buen juego (aunque mejora, haberla, húbola en los primeros minutos). La aludida proclama y la respuesta dan pie a una auténtica exégesis (interpretación) múltiple y a una incitación a la libertad de pensamiento. Entre las siguientes opciones se puede identificar la causalidad del fenómeno de acción-reacción e incluso la posterior coralidad en torno al consejo, expresada erróneamente en la petición dimisionaria con el hombre de directiva (no hay tal en una sociedad anónima deportiva):

Opción 1.- Los cánticos fueron ahogados por considerar el público que no era el momento ya que con 1-2 y a falta de veinte minutos había perspectivas de rescatar puntos. Por tanto, no descentrar a los chicos, please. Esta sería una explicación biempensante.

Opción 2.- La recriminación a los impulsores obedece a la estimación más o menos generalizada de que el Cuco Ziganda no es el responsable del desaguisado de este inicio de temporada. En esta tesitura se hallarían quienes disparan más alto a la hora de depurar los motivos de la situación.

Opción 3.- Para quienes disfrutan concibiendo causas más complejas, y apelando a la leyenda urbana o historia de presuntas consignas en el pasado para gritar el "Rubén, vete ya" dirigida desde instancias del club al mismo grupo, algunos de los abucheadores -o una parte sustantiva, o todos, a escoger-, habrían interpretado que quizás un wasap o método similar habría pretendido desviar la atención hacia el míster. De ahí emergería su reproche. Es la teoría del escudo para evitar ser diana de las invectivas.

Opción 4.- Un divorcio real entre la visión del grupo cantautor -decepcionada y pesimista- y la grada que se opone -paciente y agradecida por el esfuerzo de los chicos-. A tenor de lo visto en el campo, parece poco probable, pero todo es posible.

Opción 5.- Acallar el cántico por el ansia presurosa de la mayoría de entonar la canción que ya lleva de moda desde la lid ante Tenerife y ahora refrendada. Que, por cierto, no pudo detener ni el chorreo de decibelios del himno tras el pitido final del trencilla, porque el público se quedó para recordar al palco su disconformidad. Esto significaría prisas por apuntar al palco.

Opción 6.- El reproche también pudo obedecer a una cuestión de tiempos más global, y es que entre el respetable pudiera haber los que estimen que seis jornadas todavía no es un plazo significativo y que, en el fondo, sólo ha habido dos derrotas. Esto es, agarrarse al "cuquismo" 2.0: puntito a puntito y algún salto a tres, ¿quién sabe si es suficiente?

Opción 7.- La esperanza ahoga el pesimismo y la expectativa, visto el desempeño en el campo, es mejorable. Es la dinámica dual entre dos percepciones, la exigente y la conformista. La verdad es que esta tesitura se antoja un tanto extraña.

Opción 8.- El Cuco es un ídolo para la mayoría, con la excepción que confirma la regla. Esta posibilidad se ampararía, junto a algunas de las razones anteriores, en la bonhomía contrastable del entrenador navarro. De hecho, acusó el golpe de los primeros gritos en su contra con admirable serenidad. ¡Más bueno...! Otra cuestión es el rendimiento de su equipo... También interpretable... o no.

Opción 9.- En toda esta letanía, por cierto, falta el director deportivo que, al contrario que su predecesor, no aparece en ninguna de las quinielas para las críticas.

Opción 10.- Ángel Martín González y Cuco Ziganda están eximidos, por soberanía popular, de cualquier vituperio por su probada lealtad al club, que explicaría la estimación en sus declaraciones de haber conformado una plantilla compensada y de garantías. Sus diagnósticos son sinceros, aunque sea discutible si acertados. Eso es más complejo e improbable... por ahora. Esto lo levantan cuatro partidos seguidos ganando.

Opción 11.- Queda también la versión de quienes están convencidos de que, siendo quizás minoría porque no se vuelven contra la directiva (el consejo), mantienen pertinazmente que los responsables de las penurias clasificatorias sólo aplican a los peloteros, a los jugadores que están sobre el césped, y por tanto no habría que implicar ni a dirigentes ni a míster. Es bastante difícil que sean legión, pero, haberlos, haylos.

A mi humilde entender, sólo existe una verdad apodíctica -esto es, indiscutible-, y es que esta afición, de buena que es, rezuma santidad. Que es cierto que no tiene bríos para ganar muchos puntos como otras más extremadas, pero que hace gala de estoicismo para elevar el ánimo de los jugadores incluso en sus más inferiores desempeños. A partir de ahí, cada cual que interprete lo de ese minuto escaso como quiera. Se le llama libertad y quizás habrá que tirar de ella en futuros compromisos ligueros, aunque no es lo más recomendable.

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