El Grupo de Alto Nivel (GAN) del Club de Montaña Javierres ha realizado recientemente el barranco de las Gorgas de San Julián, que ha puesto a prueba su pericia y fortaleza y, como contraprestación, les ha otorgado unos paisajes realmente fascinantes.
La cita tenía lugar el 29 de marzo y la peripecia requería compromiso y preparación. Salían a las 9 de la mañana en dirección al emblemático paraje de La Hoya, una preciosidad en sí mismo.
Al llegar a la altura del colmenar, los miembros del GAN de los Javieres se veían sorprendidos por la nieve que, inmediatamente, exigía la preparación del material antes de aproximarse a la cabecera del barranco. Había llegado el mediodía y, en un cambio paulatino, las condiciones meteorológicas habían mejorado ostensiblemente para alivio de todos. No es la primavera estación para el clima invernal.
Los deportistas comenzaban el descenso a las Gorgas de San Julián con sol y sin aire por el efecto protector del barranco. Tres horas duró la bajada, que demandó la realización de trece rápeles de entre 6 y 20 metros.
El final feliz para los seis participantes adquiría mayor intensidad por el hecho de que la actividad había sido espectacular, gratificante y con ese punto de emoción que gusta a los miembros del Grupo de Alto Nivel.
Como se habían ganado holgadamente una buena comida, tras el regreso a los coches disfrutaban de una buena brasa invitados por los padres de una integrante del grupo en la caseta de Brañano, el Colmenar de Ángel, familia entregada a la agricultura para solaz gastronómico, nutricional y saludable con la miel que robustece, tonifica y alivia las congestiones y todos los cuadros catarrales. Así que, con certeza, quedan fuera de los riesgos que presentó el frío en el inicio de la jornada.