En la Sociedad Deportiva Huesca no ha gustado la tocata y fuga de Ángel Pérez hacia Vitoria cuando todavía era jugador del club azulgrana, por lo que está estudiando posibles acciones disciplinarias por la propia dignidad de la institución de Camino del Cocorón.
El carrilero zaragozano representado por Lalo Arantegui, al que el Huesca agradeció los servicios prestados, no guardó el oportuno respeto por el club con el que tenía contrato y no compareció en el entrentamiento para el que estaba convocado, junto al resto de la plantilla, el día 28 en la Base Aragonesa de Fútbol.
Quizás por su querencia a desmarcarse velozmente, se fue, como reza la expresión, "a la inglesa", sin avisar, sin despedirse y sin haber zanjado plenamente el contrato con el Huesca. Tal fue la circunstancia que ese día 28 el futbolista del Huesca estaba en las filas equivocadas, las del Deportivo Alavés, lo que evidentemente constituye un incumplimiento que no ha gustado en las oficinas de El Alcoraz.
Más por defensa de la dignidad y por evitar precedentes indeseados, los directivos del Huesca están analizando las posibilidades de demandar esta actitud ante La Liga de Fútbol Profesional o los organismos federativos para que sean los órganos competentes los que diriman la situación que, lógicamente, engendró un evidente malestar con el futbolista y también con su representante, Lalo Arantegui, que ha defendido sus intereses legítimamente pero no ha hilado fino ni siquiera en la debida cortesía, salvo explicación más plausible, con el club que ha dado esta oportunidad de crecimiento al magnífico carrilero zaragozano.