La Sociedad Deportiva Huesca mantiene esta tarde de jueves una reunión con representantes de la grada de animación con el objetivo de limar asperezas, propiciar un acercamiento y una interlocución fluida y, fundamental por cuanto es una "línea roja", acabar con los insultos de una minoría de este grupo a jugadores como sucedió en Teruel.
Estos grupos pidieron un encuentro con el club ante el malestar que suscitó la inasistencia de los futbolistas al fondo de la grada de animación para celebrar la victoria ante el Club Esportiu Europa (3-1). Los jugadores se quedaron en el medio del césped recibiendo el aplauso y a su vez aplaudiendo al conjunto del estadio, y sin acudir específicamente hacia la zona aludida, una actitud que se ha hecho costumbre en los últimos años después de los triunfos aunque no toda la masa social del Huesca la comparta. Se entiende que es -porque es indiscutible esta realidad- la parte que más alienta a los deportistas en cada partido y de ahí ese hábito.
El caso es que no fue espontánea esta decisión de los jugadores, que previamente habían comunicado al club la decisión después de lo acaecido en Teruel, donde una minoría del grupo de animación había insultado gravemente a los futbolistas después de un ciertamente pobre rendimiento que concluyó con empate en el campo del colista. Quejas también por la actitud apática de la mayoría en la llegada a Pinilla.
El club arropó a los jugadores al compartir que es inaceptable llegar hasta esos extremos que no son ni admisibles ni adecuados para el objetivo común. El insulto es un tipo de violencia que ha de ser erradicado de los terrenos de juego por principios y valores. Otra cuestión, que asume el club, es la expresión de descontento ante las situaciones y los resultados.
Representantes de la grada de animación solicitaron que, en la reunión de esta tarde, estuvieran los capitanes Óscar Sielva y Sergi Enrich para que escucharan el sentir de esa parte de El Alcoraz. El club ya comunicó que tanto el de Olot como el balear son trabajadores de la sociedad anónima deportiva y, por tanto, no les compete resolver esta desagradable e incómoda situación. Será el gerente, Pedro Gracia, cuya relación con los futbolistas siempre ha sido muy estrecha, el interlocutor que expondrá la visión del club, intentará reconducir la situación para volver a una atmósfera positiva que no empece para que sean legítimamente expuestas todas las desavenencia y mantendrá la firmeza en que los insultos y la violencia verbal es una línea que no se puede cruzar. Un encuentro para retomar los cauces del civismo que no obstan para la máxima exigencia de la afición a los jugadores y al club.