Después de examinar unas semanas antes la Peña Telera (2.762 m), situada en el Valle de Tena y perteneciente a la Sierra de Partacua, y confiando en que el buen tiempo y el fuerte calor de finales de mayo hicieran su trabajo derritiendo la nieve acumulada en el vertical corredor de Cobacherizas, nos vimos obligados, dos semanas después y durante la excursión oficial, a cambiar los planes por motivos de seguridad. Nada más llegar al Ibón de Piedrafita comprobamos claramente que el corredor no estaba para bromas. Tras debatir la situación con el resto del grupo, decidimos llamar al autobús que nos había dejado en el parque de Lacuniacha y regresar para que nos trasladara a un lugar donde pudiéramos realizar una travesía más segura.
Después de haber invertido aproximadamente una hora y media entre la subida y la bajada al Ibón de Piedrafita, acumulando unos 300 metros de desnivel positivo y negativo, el grupo Travesías Pirenaicas de Peña Guara se puso nuevamente en marcha en autobús hasta la frontera del Portalet, lugar elegido durante el trayecto para realizar la ascensión al Pico Peyreget (2.487 m).
Una vez en el aparcamiento de la frontera francesa, nos dirigimos inicialmente por la carretera hacia un pequeño parking situado algo más abajo, a menos de un kilómetro. Realizamos este tramo a pie, ya que el autobús no podía maniobrar para dar la vuelta en dicho aparcamiento. Poco después cruzamos un puente por el que discurre un río y continuamos de frente hacia nuestro objetivo, el Peyreget, que se alza justo delante del coloso de origen volcánico, el Midi d'Ossau (2.884 m). Como pretendíamos realizar una ruta circular, ascendiendo por un lado y descendiendo por otro, comenzamos la subida por el itinerario que conduce al Col de Soum de Pombie, con la intención de regresar posteriormente por el Collado de L'Iou. Tras superar varias zetas que nos elevaron hasta aproximadamente los 2.000 metros de altitud, giramos a la izquierda para recorrer una larga cresta herbosa que termina en una afilada cresta rocosa.

Después de trepar por esta cresta llegamos a un pequeño collado donde encontramos, al otro lado, unos inclinados neveros por los que debíamos descender hasta unos ibones de un espectacular color azul turquesa. Aunque todavía permanecían parcialmente cubiertos de nieve, sus tonos y contrastes eran tan impresionantes que nos obligaron a sacar las cámaras para inmortalizar el momento. Así pues, tras colocarnos los crampones y preparar el piolet, descendimos directamente hacia estos preciosos ibones situados bajo el Peyreget. Una vez junto a ellos, los bordeamos por la orilla derecha y comenzamos de nuevo la ascensión por nieve hasta alcanzar el collado que separa el Midi d'Ossau del Peyreget.
En este punto nos quitamos los crampones y continuamos el ascenso por terreno mixto de roca y nieve hasta alcanzar la arista cimera del Peyreget, que seguimos hasta llegar finalmente a su cumbre (2.487 m). En la cima hicimos una merecida parada para contemplar y fotografiar las magníficas vistas del Midi d'Ossau. Aprovechamos también para comer, ya que eran aproximadamente las 14:30 horas y el esfuerzo realizado bien lo merecía.
Tras este descanso, iniciamos el descenso por la arista que desciende hacia el Collado de L'Iou. La bajada resultó bastante inclinada y con abundante piedra suelta, por lo que avanzamos con precaución para evitar cualquier resbalón. Poco después alcanzamos el collado y continuamos por una senda que parte desde allí, rodeando completamente el Peyreget hasta enlazar nuevamente con el camino utilizado durante el ascenso.
Más adelante hizo acto de presencia una espesa niebla, obligándonos a permanecer agrupados para evitar desorientarnos en un terreno donde todas las referencias parecían similares. Aun así, intuíamos la proximidad del río y de la carretera, a la que llegamos poco después para continuar por ella hasta el lugar donde nos esperaba el autobús.
El resumen de la jornada, sumando el recorrido inicialmente realizado hacia el Ibón de Piedrafita, fue de aproximadamente 18 kilómetros y un desnivel acumulado positivo y negativo superior a los 1.300 metros.
Finalmente, nos dimos por satisfechos a pesar de no haber podido realizar la ascensión prevista a la Peña Telera. La jornada resultó ser una magnífica alternativa, desarrollada sin incidentes y dejando una enseñanza que conviene recordar.
