Irene Sánchez-Escribano, "una de las nuestras", emocionada y ambiciosa en su vuelta al 3.000 obstáculos

La atleta internacional toledana, afincada en Huesca, afronta con ilusión el objetivo de Birmingham el Campeonato de España absoluto

23 de Julio de 2026
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Irene Sánchez Escribano, en la final olímpica de París.
Irene Sánchez Escribano, en la final olímpica de París.

Es una de las nuestras. Irene Sánchez-Escribano, toledana y muy arraigada en Huesca, donde ha establecido lazos familiares por su pareja y el nacimiento de su hija el pasado año, va a vivir el que seguramente va a ser el Campeonato de España absoluto de atletismo más especial. Además, lo hará en el 3.000 obstáculos, la prueba que le dio una de las mayores alegrías de su dilatada trayectoria deportiva y que le convirtió en la mejor obstaculista olímpica española de todos los tiempos, muy cerca de lograr la mejor marca nacional de siempre. Fue hace dos años en el Stade de Francia, en la final de los Juegos, a la que llegó pletórica y terminó siendo undécima con un crono de 9.10.43 que hizo estallar de emoción y alegría a la propia Irene, a su entrenador Antonio Serrano y a toda la familia y amigos que la acompañaban en la capital francesa en ese momento tan trascendental.

Han pasado casi dos años y desde entonces la vida de Irene Sánchez-Escribano se ha volteado también con la felicidad de un embarazo, el nacimiento de su hija en el Hospital San Jorge el pasado año y la vuelta a los entrenamientos y a la competición, lo cual ha exigido una concienzuda planificación y unos entrenamientos continuados que han puesto a prueba su gran capacidad como atleta profesional para volver al cross, a la ruta y ahora a la pista. Todo muy bien organizado por esta toledana-oscense, una joya militante en el Adidas y miembro del equipo nacional, que es como llega invitada a Málaga para el nacional absoluto. La sopresa (o no, según se vea) es verla inscrita en el 3.000 obstáculos, que no hacía desde su presencia la Diamond League de Roma el 30 de agosto de 2024.

La idea era hacer el 10.000, que es lo que hice en mayo, pero por circunstancias cogí un virus y tuve un mes un poco malo de entrenamientos y perdí las oportunidades de hacer la marca que quería con vistas a clasificarme para el Europeo. Acabé la temporada a finales de mayo y con mi entrenador dijimos ¿qué hacemos ahora? Acabar la temporada tan pronto no era una opción”, afirma Irene.

Así que volvió a ponerse las pilas sin arrojar la toalla. Empecé a entrenar, a encontrar sensaciones y al final, cuando te pones a correr rápido y te entra el gusanillo, dije lo voy a volver a intentar. Iba a haber corrido el día 8 de julio en Barcelona pero tuve una sobrecarga en la pierna derecha y entonces ya decidí irme directa al nacional y que sea lo que tenga que ser”.

El sábado (21:35) será la hora de la verdad. Objetivo ambicioso con la mirada puesta en Birmingham. Voy a salir a bajar de 9.36, que es la marca que  pide la RFEA para estar en el Europeo porque por ranking podría estar con las dos carreras del Europeo de Roma de hace dos años, con eso me valdría. Estoy entrenando bien, tampoco me pongo presión de más porque ha sido un año que he vuelto con bastante solvencia después del embarazo y del parto y  todo lo que venga ahora es un regalo. Lo afronto con ganas. Y con el deseo de disfrutar del Campeonato de España, que es una cita que me gusta”.

Irene en las pistas de la Ciudad Deportiva.
Irene en las pistas de la Ciudad Deportiva.

El suyo es un regreso, como decimos, bien trabajado con su entrenador y con la complicidad del grupo de atletas, encabezado por Fernando Esperanza, con el que ha hecho buenas migas cuando la preparación es en Huesca. “Nos entendemos super bien, nos servimos mutuamente los unos a los otros, hacemos un buen grupete, me siento gusto”.

Y manteniendo la calma. Siempre teniendo en cuenta de donde venía, pero es verdad que con el paso de las semanas me he ido encontrando mejor, sobre todo desde finales de febrero y principios de marzo estaba entrenando a ritmos que no eran al nivel de cuando me quedé embarazada pero sí a un nivel competitivo. Por eso nos planteamos con mi entrenador el 10.000 con vistas de cara al futuro, por apostar por la larga distancia. Al no salir ese objetivo, recalculamos la ruta”.

Asegura verse con confianza ante la vuelta a los obstáculos pese a estos casi dos años alejada de ellos. “No he abusado mucho, en la útima semana y media he metido más series con vallas, sobre todo porque es un movimiento bastante específico y tienes que acostumbrar un poco la musculatura. Pero el cuerpo tiene memoria y enseguida que me he puesto a hacerlo me he encontrado de nuevo como si no hubiese pasado el tiempo”, afirma Irene.

Estar en el Campeonato de España supone para la toledana un enorme chute emocional. Me apetece vivirlo desde dentro, me encuentro muy bien y es una cita en la que si no estás parece que no vives el atletismo. Tengo ganas de vivir el ambiente, el estadio de Málaga y ver qué tal me vuelvo a encontrar sobre los obstáculos. Hace dos años que no hago”.