El Club de Montaña Javieres disfrutó este sábado del GR15 con salida desde Acumuer y destino Castiello de Jaca, un nuevo tramo que deja en tres las etapas pendientes para los próximos meses, una actividad que gusta y mucho en el club porque combina un cierto nivel de exigencia con la belleza de los recorridos.
Madrugada con partida a las 6:30 de la mañana en las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, donde se citaron 55 personas para iniciar el trayecto en autobús para llegar con las primeras luces del amanecer en Acumuer un poquito antes de la entrada del pueblo.
Los expedicionarios arrancaron por una pista balizada que entroncaba con el Gran Recorrido 15. Primer tramo por un camino por bordas y zonas aterrazadas para encontrarse con el río Aurín, que cruzaron por unas piedras bien colocadas. La primera subida del día es prácticamente la mitad del desnivel que se acumulaba durante el día de 390 metros, dirección a Colluguané, ya con cierto nivel de exigencia para alguno. Con la estrategia en grupo de poner delante los que andan más justos de fuerzas, se marca un ritmo cómodo y suave para ir todos compactos. Método Javieres.
Primeras vistas del Pirineo con la zona sur de la Partacua y la del pico Collarada. Descenso bastante pronunciado y, nada más hacer la bajada, llegada hacia el barranco de O Forraz para arribar en el poblado de Larrosa, con las casas caídas pero la iglesia se mantiene y su románico destaca en la torre y el ábside. Primer bocadillo cuando se cumplía el kilómetro cinco del trazado.
Subida por una pista para continuar en dirección hacia el río Iguácel, camino de la Garcipollera con rumbo norte y, una vez allí, se llega a la preciosa ermita de Santa María de Iguácel. Lo reconfortante de su contemplación tenía el contraste de que comenzaba a chispear con calabobos. Chubasquero y continuación cuando ya habían transitado ocho kilómetros. Segunda gran subida prevista. Más de trescientos de desnivel. Ritmo cómodo y otro collado, para descender luego por el barranco de San Juan, bastante seco. Ermita de San Juan de Cenarbe, ya 15 kilómetros, y ahí coincide el cruce con el Camino de Santiago.
El GR15 conducía hasta el viaducto de San Juan del canfranero. Prado muy agradable para el segundo bocadillo, ya hacia las dos de la tarde. Estaba vencida prácricamente la actrividad y solo restaban cinco kilómetros para ir hacia Castiello de Jaca. Pista relativamente cómoda, hasta cruzar el puente sobre el río Aragón. Con la satisfacción del deber cumplido, media hora para disfrutar de un refresco en uno de los dos bares de la localidad. Autobús y satisfacción porque fue una buena experiencia. Veinte kilómetros, desnivel positivo de 800 metros y negativo de 980 metros. Siete horas en total. Un éxito.
Mención a Carlos Abadía como guía y a Andrés Pérez como organizador. Aplausos en el autobús y muchas ganas de la siguiente etapa en mayo de Castiello de Jaca a Aragüés del Puerto. Ya sólo quedarán tres más del GR15, hasta Ansó y Algaireta. Rutas muy gratificantes.
Por delante, la semana próxima el campeonato de España por comunidades autónomas de marcha nórdica, con representación de Elena Ruscán, Nacho Dapena e Iván Jaime, con los integrantes de Más Que Pasos de Zaragoza. Dieciséis competidores masculinos y femeninos aragoneses.
El 7 de noviembre, la Marcha del Garona que parte de Bentué de Rasal bajo el manto organizativo de Javier Cruchaga, una caminata popular con un centenar de personas. El 14 de noviembre, el undécimo de los retos y cimas, el Peñasol saliendo de Sarsamarcuello en ruta circular