Los Javieres han retomado la Subida Nocturna a Guara que ha sucedido a dos años de sequia por las malas condiciones climatológicas, y aunque este año no estamos nadie para tirar cohetes, han podido cumplir su objetivo modificando levemente el planteamiento inicial.
Dos grupos han partido de Huesca para recibir el amanecer en el Tozal de Guara, "que es un espectáculo increíble", explica Andrés Pérez. Uno arrancaba a las seis de la tarde para partir del aparcamiento de Used a las siete y media, y el segundo quedaba en Huesca a las 19:30 para comenzar a caminar a las ocho.
La idea era alcanzar un collado a escasos metros de desnivel de Guara, donde se divisan tanto las luces de Huesca, todos los pueblos, de cara norte y cara sur, que es lo que hacen recurrentemente cada año. Y a las seis de la mañana, acometer los últimos metros para cuando amanece.
Las alertas climatológicas motivaban un cambio en la idea inicial y se han quedado a dormir en el refugio de Fenales, con la idea de poder refugiarse en caso de lluvia.
Los veintidós miembros del Club de Montaña Javieres cenaban y dormían hasta las cuatro y media de la madrugada. La noche ha sido agradable, con muchas estrellas, poco frío y nada de precipitaciones. Una maravilla el fallo de las predicciones.

Tras admirar la salida del sol desde el Tozal, durante una hora espectacular en la que las fotos iban y venían, bajaban a recoger los coches en el aparcamiento y acudir al Santuario de San Úrbez a almorzar, donde otros javieres con la intendencia habían preparado unos suculentos huevos fritos con acompañamiento cárnico.
Gratitud a la Cofradía de San Úrbez por la disponibilidad y facilidades para gozar de la pitanza en tiempos en los que hacer fuego está, razonablemente, prohibido. Unos padrenuestros y unas avemarías y a casa con el recado tras haber gozado de ese espectáculo que es la naturaleza al amanecer.