José Castán (Biscarrués, 15-3-1949) encarna la pasión por el atletismo en particular, al que ha dedicado buena parte de su vida, y por el deporte en general. Ha trabajado en empresas como Humsa, Albajar y General Motors hasta que entró en el Patronato Municipal de Deportes de Huesca, donde entró en 1990 y remató su vida laboral con su jubilación a los 62 años.
Con José María Escriche como presidente de la Peña Zoiti, junto con Domingo Malo y Andrés Barba, entre otros, Castán vivió el nacimiento de la sección de atletismo en el año 1973. Pero su ejecutoria deportiva se remontaba tiempo atrás. Había pasado por Educación y Descanso (1966-68), la OJE (1968-72) y en aquella época ya se movía por el atletismo (fondo y medio fondo era lo suyo) y también en un club de ciclismo.
Su vocación docente y de servicio le llevaron a sacarse los títulos de monitor deportivo provincial y socorrista, monitor provincial de atletismo y entrenador nacional de atletismo (esto último entre 1977 y 1981). Pero también sacó las titulaciones de entrenador de fútbol-sala, fútbol juvenil y fútbol regional, que nunca llegó a ejercer.
Pero el Club Atletismo Zoiti, con su avanzado medio siglo de vida, es el “niño de sus ojos”. Leyenda viva. En aquellos primeros pasos “para poder entrenar había que saltar la tapia del campo de San Jorge”, recuerda, y correr por el parque, que eran los dos escenarios naturales para prepararse sin apenas luz. Se sumaron las pistas del actual cuartel Castillejos, con cuyos responsables se estableció un convenio para su uso.
Hubo que echar a volar la imaginación para poner a punto a los atletas y, como ejemplo, Camarón saltaba altura en el foso de arena en San Jorge y la pértiga con un palo de antena desde la calle para caer en el corral de su casa sobre unas ruedas de coche.
Mil y una anécdotas que fueron forjando grandes atletas, reconocidos a nivel nacional, algunos internacionales. Además de Camarón, Braulia Pueyo, Carmen Larré, Jesús Ariño, Ana Grasa, Luisa López, Almudena Mallén y un largo etcétera que fueron el nexo de unión con las jóvenes generaciones que se hicieron paso y continuaron elevando el nivel de la Zoiti hasta nuestros días. También los veteranos, como el recordado marchador José Armisén, fiel reflejo de que el atletismo no tiene edad.
La construcción de las pistas, en un proyecto que impulsó Escriche, fue un punto de inflexión y el salto de calidad del atletismo. Primero con seis calles y años más tarde con su ampliación a ocho. Del polvo de ladrillo del cuartel al tartán. “Fue una revolución”, afirma Castán.
En aquellos primeros pasos del club fue clave, recuerda, la entrada de Roberto Dieste, Berti. “Está las 24 horas del día dedicado al club, entonces directivo y desde que lo conocemos como presidente. Sin él sería inviable todo lo que está viviendo el club, además de forma altruista y sin remuneración”.
"“Tener mil atletas supone el dos por ciento de la población y mil familias implicadas. No sé si los políticos tienen en cuenta el impacto social y deportivo que hay allí”
Pone en valor la evolución que ha llevado la entidad con la creación de la Escuela, el Atletismo Divertido, los grupos de running y los atletas federados. “Tener mil atletas supone el dos por ciento de la población y mil familias implicadas. No sé si los políticos tienen en cuenta el impacto social y deportivo que hay allí”.
Sin olvidar que tantos niños y niñas tienen referentes donde fijarse como el equipo de División de Honor, el undécimo mejor de España “porque pocas ciudades de 54.000 habitantes tienen algo igual y así como en otras partes hay apoyos institucionales, aquí hay alguna que ni nos recibe”, lamenta.
Cuando los equipos masculino y femenino ascendieron, los atletas le dedicaron a él el éxito, signo inequívoco del cariño que se ha ganado. Estaba entonces ingresado en el hospital y superando una severa enfermedad. “Fue un chute de energía, si no lo vives es difícil de explicar”, dice emocionado.
“Somos una pequeña empresa y una gran familia”, describe Castán sobre el Atletismo Zoiti, basada en la cultura del “esfuerzo, sacrificio, compañerismo, dedicación, seriedad…”.
Aunque ahora está en un segundo plano desde su “cuartel” de Biscarrués, Castán mantiene contacto directo y estrecho con la realidad del club y sigue al pie del cañón con sus estadísticas. En las últimas, por cierto, “clavó” la última jornada de la Liga con un punto de diferencia. Un nueva lección magistral. “El futuro será lo que pueda y quiera hacer Berti. Mi consejo es que aprenda a delegar, sobre todo en pequeñas cosas, porque no puede estar sometido a un estrés permanente. Le tienen que ayudar entre todos. Un árbol en el que todos trabajan alrededor del tronco madre”.