Manual de Resistencia firmado por Antonio Hidalgo

Hemos sustituido, en apenas cinco meses, la resignación por la resistencia que ilusiona

19 de Enero de 2025
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Antonio Hidalgo y su Manual de Resistencia
Antonio Hidalgo y su Manual de Resistencia

El mismo epígrafe que utilizó el presidente del Gobierno actual para expresar su proceso de calvario y renacimiento puede utilizar Antonio Hidalgo en coralidad con sus muchachos: Manual de Resistencia. Antes que el inquilino de Moncloa, Camilo José Cela acuñó aquella famosa expresión de que, en España el que resiste, gana.

Quizás Antonio Hidalgo, con sus respuestas reiteradas a las preguntas recurrentes en las ruedas de prensa, está indicando cuál es el camino. Él prefiere otros términos que van desde la urgencia hasta el sufrimiento, porque el fin de los 50 puntos (ya a 13 solo) justifica los medios de la persuasión. El misterio sin misterio del entrenador del Huesca es que aplica esa máxima de que Dios escribe recto con renglones torcidos. El de Granollers es consciente de que cada partido ha de colocar estratégicamente un campo de minas para los rivales, y cuanto mejor sean estos, más sofisticadas han de ser. Al final, con tanto rodeo, acaban en el mareo. Es técnica, es estrategia y tiene su punto de arte.

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Es curioso porque, más allá de la exhibición de Dani Jiménez, que viene a protagonizar una en cada paso por la oficina liguera, resulta difícil encontrar muchos ejercicios de resistencia sin fatiga de los materiales, sin miedo al fuego, y por el contrario el contrincante no se fía nunca porque tiene algo el cuadro azulgrana de escorpión. Y, cuando ya atisba la orilla, suelta el aguijón y deja anestesiada a la rana. En el peor de los casos, tranquilamente desembarca a lomos del anfibio y tranquilamente se va con su botín de uno que, visto lo visto, en campo del líder, es un botín de muchos quilates. Y el secreto es el mismo que exponía Stéphane Hessel, el ideólogo de los indignados que quizás ahora se indignaría con ellos: resistir supone negarse a dejarse llevar a una situación que cabría aceptar como lamentablemente definitiva. Hemos sustituido, en apenas cinco meses, la resignación por la resistencia. Y cuidado con la teoría de Cela, que para algo fue Nobel. A ver si la resistencia va a derivar en ilusión. ¿Y si...?

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