Se acabó. Respira Bolo. Suspira el club. El mercado de invierno constituye un estrés muy superior al de verano. Castañetean los dientes de los dirigentes, y no sólo por el frío, sino por la exigencia, la inquietud y la necesidad. Hacer de ella virtud es el cimiento del futuro. El catálogo es sustantivamente inferior al estival y, por lo tanto, el margen demandado de error se constriñe mucho más que el de las encuestas. Si los melones en el verano son muy mayoritariamente dulces, en invierno, al venir de territorios remotos o de invernaderos, comprometen el resultado. Pueden salir deliciosos o verdes, y encima mucho más caros.
El Huesca ha incorporado a siete futbolistas. Todavía recordamos el mercado de invierno del segundo descenso, en el que la lejanía en aquel momento de los puestos de salvación motivó un p'a qué y sólo se fichó a Denis Vavro, magnífico central por cierto. Sólo faltó un punto para mantener la Primera División y el conservadurismo resultó letal. O no.
Esto del fútbol no es una ciencia. En aquella ocasión faltó creencia, pero también es cierto que, cuando has de fiar a la evaluación extraordinaria que es esta segunda oportunidad muchos de los mimbres, significa que hasta entonces has suspendido muchos parciales previamente y está comprometida la carrera. Dicho de otra manera, enero ha presentado una enmienda a la totalidad a agosto. Y me permito compartir diez reflexiones con ustedes.
1.- Fiar buena parte de la pesca a un caladero, en este caso de la 1ª RFEF, incluido el entrenador, constituyó un error mayúsculo. Refrescar en verano es obviar que en invierno hace frío y ahí se necesitan pieles curtidas. No las había.
2.- La conjunción de salidas producidas y las frustradas con la irrupción de siete fichajes demuestra que la planificación deportiva de la Sociedad Deportiva Huesca ha sido absolutamente ineficiente. En invierno se ficha para un objetivo que es mejorar la plantilla y, si es por ver las orejas al lobo del descenso, evidencia desacierto colectivo.
3.- Todo el mundo es consciente de la máxima responsabilidad en esta faceta, que recae en la figura del director deportivo, hacedor indiscutible del mercado de verano (y con responsabilidad colegiada en el invernal). No soy sospechoso de ventajismo, he manifestado mis dudas y críticas hacia él desde los anteriores tiempos del club, separando evidentemente el aspecto personal del profesional al que me refiero. En el fútbol, la bonhomía es un buen factor, pero no garantiza éxitos corales. No es obsesión, es observación.
4.- Conocida sotto voce la pérdida de confianza mutua entre consejo y dirección deportiva, la responsabilidad se extiende al primero por no adoptar la medida imprescindible que asumiría cualquier empresa.
5.- Aparentemente (insisto en el factor melonar), las incorporaciones mejoran sustantivamente las bajas. Tendría que haber un efecto fatalidad para que Seoane, Joaquín, Escobar, Cantero, Laquintana, Agbekpornu y Efe (este con más dudas por su juventud) no mejoren lo que ha salido, sí, incluidos los dos rutilantes.
6.- Por tanto, apriorísticamente y basándonos en la experiencia de todos y cada uno, ha mejorado el plantel. Pero es que además se ha optimizado el vestuario en el sustantivo aspecto humano. Que es un elemento básico para la consecución de los objetivos. Gente que aporta espíritu frente a algunos jóvenes que, en su impericia o su pasividad, no entendieron el proyecto ni las prioridades, la principal esos miles de apasionados que invierten su dinero en una ilusión. La sensatez y la piña al poder.
7.- Se añade un fichaje rutilante: Jorge Pulido. Un refuerzo anímico del capitán de facto que ha de recobrar la legitimidad para portar el brazalete por su torpeza de oportunidad y oratoria, sin duda confundido por un Rubi y un Almería que han convertido una aspiración legítima en un estercolero de prácticas poco decentes. Ha jugado el toledano con profesionalidad en medio de la presión y la autopresión, y después del feo partido ante el Córdoba merece, por su trayectoria, el beneficio del perdón y de la comprensión. Cada cual elija el motivo, pero Jorge Pulido ha sido recuperado para la causa y sí, es uno de los nuestros. Con los partidos, será de nuevo káiser de este ejército. Ha de asumir que, si tanto dolió, fue porque tanto se le quiere. Y ese es un estímulo para él y para todos.
8.- Las carencias. Creo que somos pocos los aficionados que no identificamos la laguna de este proceso. Dos laterales o, como mínimo, el zurdo. Se intentó hasta el último minuto, pero, desde ya, lo que hay es lo que es y, si es menester, el presidente tendrá que acudir a María Auxiliadora y a San Lorenzo, sus dos grandes devociones, para que la mejoría notable del último encuentro se confirme.
9.- Estoy convencido de que ha habido un esfuerzo real del club, en lo económico y en la dedicación, para ir taponando las vías de agua detectadas en un vehículo que venía perdiendo aceite y niveles de todos los líquidos hasta estar a punto de detener el motor. Lo grave de errar en un mercado es que no puedes practicar el consejo económico de que lo malo no es meter la pata, sino no sacarla a tiempo. Equivocarse conlleva meses de penalización.
10.- Bolo (muy implicado en el mercado por las exigencias) ya tiene su equipo, no un cuadro de retazos sin orden ni concierto. Ahora, se acrecientan sus recursos y disponibilidades, y se multiplica enormemente la responsabilidad del entrenador y su liderazgo. Sigue teniendo una enormidad de efectivos (michelines heredados del verano), pero la gama se ha acrisolado en calidad.
Tras semanas de convulsión, el espíritu del Huesca-Cádiz, sin cismas y con unión, permite mirar el horizonte con esperanzas, conscientes de que habrá zozobras y disgustos. Ahí es donde se podrá a prueba el sin reblar. El reto, pasar del Necesita Mejorar al Progresa Adecuadamente.