Mi cronología de un despropósito compartido

La creciente crispación en los choques entre Huesca y Zaragoza hasta el estallido del último derbi

Ignacio Alastruey, Ingeniero del Año en Aragón
Aficionado del Huesca
02 de Mayo de 2026
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Afición del Huesca en el último derbi. Mi cronología de un despropósito compartido
Afición del Huesca en el último derbi. Mi cronología de un despropósito compartido

Tras unos cuantos días ojiplático con todo lo que estoy viviendo tras el derbi aragonés me apetece intentar analizar cómo hemos llegado hasta esta situación. Antes, eso sí, quiero hacer varias advertencias: b Me gusta ver el fútbol sentado y en ocasiones incluso como pipas. Así pues, quedan exentos los profesionales de la descalificación de tener que hacer el esfuerzo de tener que seguir leyendo para insultarme, pues lo que viene a continuación tiene más de subjetivo que de relato histórico, aunque trataré de ser lo más preciso posible con los datos que aporte.

Años 80, 90 y primeros 2000: Las pachangas estivales

Durante los años 80 y 90, con el Huesca principalmente en Tercera División salvo breves escapadas a 2ªB, el Real Zaragoza realizaba de manera bastante habitual su concentración veraniega en Biescas. Al finalizar dicha concentración, normalmente a primeros o mediados de agosto, el equipo solía disputar uno o dos partidos amistosos en Aragón como cierre de la preparación. Casi siempre, uno de estos escenarios fue el Alcoraz y casi siempre (obviemos el casi) el Real Zaragoza pasaba lógicamente por encima del Huesca goleando a placer al equipo azulgrana. Eran partidos absolutamente intrascendentes que nos servían a los aficionados de unas y otras latitudes para conocer los fichajes de nuestros respectivos equipos y que, a pesar de que no se rozaba el lleno ni de largo, supongo dejaría unos tan dignos como necesarios ingresos en taquilla.

De cara al relato que nos ocupa sí me gustaría destacar la ocurrencia de Javier Tebas – entonces presidente de la SD Huesca- en julio de 1992 cuando decidió ofrecer una prima de 500.000 pesetas por ganar al Real Zaragoza. Aunque en sus palabras el objetivo de la prima era “concienciar a jugadores y afición de que queremos un equipo con mentalidad de ganador, con sacrificio y lucha constantes”, tengo la sensación de que no era sino un gancho desesperado para competir con el concierto de Alejandro Sanz en el albero oscense que coincidía con el partido. La crónica de Miguel Ángel Blasco, en cuyas fotos se aprecia una exigua presencia de aficionados, habla de “partido de guante blanco” con resultado final de 0-4. Moisés García León en dos ocasiones, Gay a pase de Andreas Brehme y Paquete Higuera fueron los autores de los goles zaragocistas frente a un Huesca que contaba con Petón en sus filas. Por cierto, y ya que esta misma semana el entrenador del Real Zaragoza nos ha recordado que “antiguamente el Real Zaragoza iba todos los meses de agosto a Huesca a ayudar”, la citada crónica deja un dato: “Regular entrada con una recaudación de 750.000 pesetas, a repartir a medias entre los dos equipos”

Año 2008: Un ascenso… y un descenso

Como ya he indicado anteriormente, el sitio habitual del Huesca era la Tercera División. Los derbis solían ser contra Barbastro, Monzón o Sabiñánigo. Muy de vez en cuando, en los efímeros pasos por Segunda B, jugaba el Huesca contra el Deportivo Aragón, siendo como norma general derrotado por el filial zaragocista.

Tras una milagrosa salvación en tierras canarias, una nueva directiva entraba con fuerza en la SD Huesca en 2006 con Agustín Lasaosa y José Antonio Martín Otín, Petón, como caras visibles. En la primera temporada, se consiguió jugar una final por el ascenso a Segunda División frente a un Córdoba que terminaría imponiéndose. Apenas un año después, el 15 de junio de 2008, el Huesca ascendía a Segunda División tras un durísimo encuentro en Écija.

Un mes antes, el Real Zaragoza había consumado en Mallorca un más que inesperado descenso a Segunda División por lo que, carambolas del destino, la temporada 2008/2009 ambos equipos coincidirían en la categoría de plata del fútbol español.

6 de diciembre de 2008: Primer derbi y primeros villanos

Con el puente de la Constitución por delante y una abismal diferencia entre las plantillas del Real Zaragoza (casi me atrevo a afirmar que sólo su entrenador, Marcelino, cobraba más que la totalidad del plantel azulgrana), creo que el partido no despertó particular interés en la afición zaragocista. No fue así en la oscense que hizo uno de los desplazamientos más masivos de la historia del club, charanga incluida.

Recuerdo perfectamente que mi expectativa como aficionado no era otra que la de que al menos el Huesca intentara ponerse por delante en el marcador. Lo normal y esperado por todo el mundo era un triunfo zaragocista.

El partido, sin embargo, no transcurrió según el guión esperable: a la expulsión de Arizmendi (provocada por Juanjo Camacho) le siguió un claro penalti por mano que transformó Rubén Castro y un espectacular segundo gol, obra de José Végar, que trajo el delirio a la hiperexcitada hinchada azulgrana y, por qué no decirlo, también algún que otro exceso verbal que, en tales circunstancias, no sentó bien a la parroquia local.

Todavía quedaba por ver la rigurosa expulsión de Luis Helguera (roja que vimos venir con antelación todos los espectadores salvo el entrenador del Huesca) y dos goles del Zaragoza para empatar un partido que si dura un par de minutos más se hubieran llevado los blanquillos.

Amén del reparto de puntos, ese primer enfrentamiento señaló a Camacho – en principal medida- y a Luis Helguera como primeros villanos para el zaragocismo militante.

El tercer tiempo incluyó también una evitable entrada en la web oficial del Huesca – muy dada por aquel entonces a peculiares comunicados- en la que se presentaba un cálculo del impacto económico de la presencia de la marea azulgrana en la ciudad de Zaragoza .

9 de mayo de 2009: Tensión y sospechas

Con el Huesca prácticamente salvado y el Real Zaragoza ávido de puntos para confirmar el ascenso a Primera División, llegó el duelo del Alcoraz. Palco a rebosar de autoridades, incluyendo al abonado 4.000 de la SD Huesca aquella temporada, Agapito Iglesias.

El partido era muy esperado por una afición oscense que, de camino al Alcoraz, conoció una alineación plagada de suplentes, que a fecha de hoy más de uno seguimos sin entender. Amén del 0-1 marcado por un jovencísimo Ander Herrera, para el recuerdo queda un clarísimo penalti no señalado de Ayala a José Végar, un golazo de falta de Zapater que no subió al marcador pese a botar claramente dentro y una retransmisión de la cadena autonómica que molestó mucho en Huesca por la más que cuestionable imparcialidad de narradores y comentaristas.

El Alcoraz presentó un claro overbooking, con el fondo sur copado por la afición zaragocista y con la oscense apelotonada gracias a unos impresentables maderos al fondo de la grada de general que se colocaron a modo de pseudo-gradas supletorias. Puedo afirmar sin margen de error que ambas aficiones traspasaron aquel día muchos límites y que, en cómputo general, fue un día para olvidar.

Categorías distintas

Ascendido el Real Zaragoza, no volvería a haber enfrentamientos en Liga hasta la temporada 2015/2016 (es cierto que el Real Zaragoza bajó a Segunda en la 2012/2013 pero el Huesca se solidarizó con el club del león descendiendo a su vez a 2ªB – dos veces, por cierto- en la misma campaña.

En este intervalo, únicamente cabe destacar la disputa en 2019 de un triangular entre Real Zaragoza, SD Huesca y CD Teruel en el Memorial Carlos Lapetra que terminó ganando la SD Huesca. La retransmisión de la televisión autonómica obvió la entrega del trofeo y la expedición azulgrana terminó cenando unos bocadillos en el restaurante Aísa de Zuera tras, parece ser, un malentendido con el club anfitrión.

3 de enero de 2016: El nacimiento de un nuevo villano

Tras varias temporadas sin duelo regional, el 3 de enero de 2016 volvían a enfrentarse en la Romareda, el Real Zaragoza y la SD Huesca. El partido fue absolutamente de locos: tras adelantarse el equipo local con un gol de Ángel, un encontronazo con desmayo teatral del azulgrana Carlos David hizo que un jovencísimo Munuera Montero mandara a la caseta al delantero zaragocista.

Aprovechando la superioridad numérica, el Huesca remontó el partido con goles de Fran Mérida (¡qué pelotero!) y Héctor Figueroa. No se rindieron los maños y volvieron a darle la vuelta al marcador poniendo el 3-2 con goles de Ortuño y Diamanka antes de que el árbitro cordobés expulsara a Fran Mérida.

En la última jugada del partido, Carlos David lograba el empate a 3 uniéndose, tras su teatro en la expulsión, a Juanjo Camacho como foco de las iras de los foreros y tuiteros zaragocistas.

A diferencia de 2008, en la Romareda el sentido del humor de la parroquia local estaba en números rojos y quedó claro desde el primer momento que la hospitalidad no formaba parte del programa. Hubo cierta tensión y en la celebración de uno de los goles del Huesca, Darwin Machís dedicó una peineta a la grada, impresentable estupidez por la que tuvo que pedir disculpas horas más tarde.

26 de mayo de 2016: Inexplicable

Llegaba el Real Zaragoza a Huesca en posición de playoff y con aspiraciones plausibles para el ascenso directo. El Huesca, por su parte, venía de dar la campanada en Leganés frente al líder y rozaba una permanencia que no estaba del todo conseguida.

En un primer tiempo más que serio de los maños, un gol de Dongou ponía a los visitantes en ventaja en el minuto 26. El Huesca se quedaba con 10 tras una acción incomprensible de Darwin Machís (imborrable el empujón con el que Luismi Lasaosa lo mandó escaleras abajo hacia los vestuarios) y, con un ambiente mucho más calmado que en 2009, nada hacia presagiar que peligrara el triunfo zaragocista.

De manera inexplicable, tras el descanso el Real Zaragoza salió con una actitud radicalmente distinta, que dio la opción a empatar al Huesca con un espléndido gol de Samu Saiz en un momento en que, al estar siendo atendido Iñigo López en la banda, el Huesca estaba con nueve futbolistas sobre el verde.

4 de septiembre de 2016: 1-0

Poca historia tuvo este partido, que sin duda se vio marcado por segunda tarjeta amarilla mostrada por González Fuertes a Frank Bambock por sacar una falta habiendo pedido barrera un compañero. Si bien es cierto que Carlos David estrelló un cabezazo en la madera, el partido estaba abocado a desnivelarse hacia el lado zaragocista. Así sucedió en el minuto 88 cuando Casado, tras verbena defensiva, marcaba el 1-0 definitivo. Derrota y a casa.

Aquella tarde, por cierto, hubo 3 miembros de Ligallo Fondo Norte detenidos por un tumulto contra aficionados de los grupos Alcorazados (Huesca) y Avispero (Zaragoza)

4 de febrero de 2017: 2-3 en una piscina

Había muchas ganas en Huesca de recibir al Real Zaragoza. El Huesca estaba cuajando una más que aceptable campaña y se mascaba en el ambiente la posibilidad de poder, por fin, vencer a los maños en el Alcoraz.

Una impresionante tromba de agua caída durante toda la jornada puso en riesgo la disputa de un partido que finalmente se jugó en unas condiciones más propicias para el waterpolo. El Huesca, con pantalón granate aquel día vaya usted a saber por qué,  se adelantó con gol de Borja Lázaro, pero tres zarpazos zaragocistas (Dongou, Ángel y nuevamente Dongou) dejaron a los locales sin opción alguna pese a que en el 93, Alexander González marcara el 2-3 definitivo,

Como se puede ver, excepción hecha de acciones muy puntuales, los enfrentamientos entre el Huesca y el Real Zaragoza gozaban de bastante buena salud en términos de deportividad. Eso sí, fuera del verde pasaban cosicas.

El 27 de febrero de 2017 Lalo Arantegui, entonces director deportivo del Huesca, se desvinculaba del club altoaragonés para incorporarse al Real Zaragoza en sustitución de Narciso Juliá causando un mosqueo superior al que ya supuso la salida de Manolo Villanova (q.e.p.d.) en 2008 con mismo destino. 

Amén de esas cuitas inter-clubes, merece una mención el papel de determinados formatos y responsables de la televisión autonómica de Aragón, que tuvieron la brillante idea de emular las tertulias nocturnas de forofos a voz en grito con una versión aragonesa de las mismas. Con la inestimable colaboración de algunos de los opinadores de uno y otro bando, más preocupados por defender colores que por ejercer un mínimo de responsabilidad comunicativa, el resultado fue generar, qué sorpresa, absurdos enfrentamientos entre vecinos. Justo lo contrario que uno esperaría de un medio público, en el cual, amén de unos cuantos que renuncian al criterio profesional para hablarle a la bufanda, trabajan también excelentes profesionales que merecen, como el medio, todo mi respeto.

Tampoco quiero obviar en este análisis el debate, todavía hoy vivo, acerca del uso de la palabra “derbi” en los partidos entre el Huesca y Real Zaragoza. Ciertamente mi memoria no atina a recordar el momento exacto en el que determinados periodistas y opinadores de la capital aragonesa empezaron a sufrir molestas lesiones urticantes por la utilización de la misma. Amén de ser un debate tan absurdo como estéril, nos ha regalado eufemismos perifrásticos como “partido de rivalidad regional” que no hacían sino demostrar que para quienes los acuñaban estos duelos no son ni de lejos “un partido más”.

6 de noviembre de 2017: Victoria

Fue por fin en esa maravillosa temporada que nos regaló el Huesca de Rubi y que culminaría con el ascenso a Primera División cuando se lograría el primer triunfo de esta racha de partidos de rivalidad regional.

Y se hizo de manera brillante. Abría el marcador Gonzalo Melero a la salida de un córner y Cucho Hernández ponía el 2-0 tras el descanso. Respondía Alberto Zapater, quién si no, con un soberbio lanzamiento de falta que hacía sobrevolar fantasmas del pasado en las mentes de la afición local, pero Cucho Hernández disparaba la euforia al marcar el 3-1 definitivo.

El Huesca no sólo ganó con claridad sino que por primera vez se sentía futbolísticamente superior al Real Zaragoza.

En el apartado de incidentes, aquel día se produjo una pelea en las calles de Huesca entre hinchas de Ligallo Fondo Norte (Zaragoza) y Avispero (Zaragoza). Como consecuencia de la misma, la Comisión Antiviolencia propuso una sanción grave de 6.000 € y prohibición de acceso a los recintos deportivos por un período de dos años a cuatro de los implicados. El informe detallaba cómo los atacantes golpearon a las víctimas con extrema violencia utilizando palos de madera y botellas de cristal.

7 de abril de 2018: Un señor partido

Mientras al Huesca se le hacía larga la temporada, el Real Zaragoza crecía partido a partido. El enfrentamiento entre ambos podía marcar claramente el devenir del ascenso directo y el Real Zaragoza se llevó el partido merced a un gol de Javi Ros.

Del disputadísimo partido, me encantó el duelo que mantuvo Borja Iglesias con un Jorge Pulido que entonces pasaba absolutamente desapercibido para la grada y prensa blanquilla.

Fue la última vez que pisé la Romareda. Confieso que llegué a pasar miedo y ver llorar a un niño de Barbastro que estaba en mi zona me quitó las ganas de volver.

22 de diciembre de 2019: Confirmación y pandemia

Tras el efímero paso por la Primera División y el estacazo moral de la operación Oikos, la temporada 2019/2020 se antojaba francamente complicada para el Huesca.

En el primero de los duelos de proximidad geográfica, el Huesca se imponía por 2 goles a 1 en un partido, arbitrado por Isidro Díaz de Mera no exento de polémica.

Los oscenses reclamaron una mano de Soro en el área zaragocista y los zaragocistas se volvieron a Zaragoza con dos jugadores expulsados (la de Julián Delmás me pareció a todas luces excesiva).

Nadie lo sabíamos pero en apenas un par de meses, todo iba a cambiar. Llegaba la pandemia de Covid-19.

29/06/2020 El Galanazo y un nuevo villano

Retomada la competición futbolística, que no la vida normal, el 29 de junio se veían las caras un Real Zaragoza venido a menos tras la pandemia y una SD Huesca capaz de lo mejor y lo peor.

En una Romareda sin público, y cuando parecía que estaba más cerca de ganar el equipo local, llegó la acción entre Puado y Pulido y a renglón seguido el gol de Javi Galán.

Pese a las protestas zaragocistas, Isidro Díaz de Mera, auxiliado por Dámaso Arcediano Monescillo en el VAR, dio validez al gol y el Huesca se llevó 3 puntos de oro y un subidón clave para el ascenso.

Creo que no me equivoco que, hasta esta semana, el fotograma de la acción entre Puado y Pulido es la imagen más tuiteada, publicada y revisada de todos los duelos entre oscenses y maños. Es sin duda, el big-bang de Jorge Pulido como villano número 1 del zaragocismo, hecho que él mismo se encargó de refrendar al día siguiente cuando, en respuesta a un tuit del Real Zaragoza, quejándose de la actuación arbitral en el partido de marras respondió con un escueto “Tiramos de hemeroteca??” acompañado de la imagen con la mano no señalada a Soro en el partido de la primera vuelta.

11/10/2021: Unas gafas (0-0)

Ante más de 25.000 espectadores en la Romareda, Huesca y Real Zaragoza empataban a cero en un partido que bien pudo llevarse el conjunto zaragocista de no haber enviado Álvaro Giménez al palo un lanzamiento de penalti en las postrimerías del encuentro.

La crónica del Heraldo de Aragón habla de que “el ambiente del derbi aragonés fue mayúsculo” en una Romareda que “sonó como en los viejos tiempos” y en cuyo palco “reinó la cordialidad”. Así fue, aunque en las jornadas previas el ambiente no fuera precisamente edificante, con el presentador de un programa televisivo diciendo entre otras lindezas que era “el momento de dar por el cu** a la Sociedad Deportiva Huesca” (sic)

17/04/2022: Empate a poco

Tablas (1-1) que no servían a ninguno de los dos equipos en un partido que recuerdo como bastante insulso y en el que el jugador del Real Zaragoza Nano Mesa sufrió una grave lesión en una feísima acción con Pablo Ínsua.

Poco más que añadir.

10/12/2022: Se rompe la dinámica

Incontestable 3-0 en la Romareda que desató la euforia de la grada zaragocista (“gracias por venir” se cantó con apropiada sorna) y la verborrea de algunos periodistas y comentaristas locales que vieron en la goleada como una especie de cambio de ciclo que devolvía las cosas a un sitio del que nunca se debieron de mover.

19/03/2023: Roja a Pulido

Empate a 1 en el Alcoraz en un partido en el que el Huesca se quedó muy pronto con 10 jugadores por la expulsión de Jorge Pulido, recién homenajeado por sus 200 partidos como azulgrana, tras una feísima entrada a Giuliano Simeone.

Tras el 0-1 obra de Bebé, Alberto Zapater vio también la cartulina roja por una acción más aparatosa que voluntaria sobre Óscar Sielva. Obeng empató y en la segunda mitad el Huesca tuvo las mejores opciones para ganar.

18/11/2023: 0-2 y cánticos de odio

Un Huesca en horas muy bajas sorprendía a propios y extraños ganando 0-2 en la Romareda con goles de Obeng y Juanjo Nieto.

El autobús de la SD Huesca, como atestiguan vídeos grabados desde su interior, había sido recibido con lanzamiento de todo tipo de objetos en su llegada al estadio.

Un informe oficial de La Liga, remitido al Comité de Competición y a la Comisión Antiviolencia recoge que durante el encuentro el cántico “Pulido, muérete” fue entonado al menos en cuatro ocasiones de forma coral y coordinada desde sectores concretos de la grada.

Como bien es sabido, la cosa no sólo fue a menos sino que se agravó existiendo más informes en los que se denuncia ese impresentable cántico desde sectores concretos de la grada zaragocista en varias ocasiones. Estamos hablando de un hecho contrastado que no pertenece al terreno del rumor ni de la exageración y ante el que tristemente nunca se ha hecho absolutamente nada.

Por si esto fuera poco, en una tertulia televisiva zaragocista, un árbitro aragonés calificó a Gerard Valentín como “mongolo” no una sino varias veces. El presentador, lejos de corregir el desatino añadió algo así como: “¿Crees que tiene algo que ver que Valentín juegue en el Huesca y que los esponsorice una empresa de porcinos?”. Nivelazo.

20/04/2024: 1-2 con penaltito

El Real Zaragoza se llevó los 3 puntos del Alcoraz remontando el gol inicial de Miguel Loureiro con goles de Liso, tras monumental empanada del goleador azulgrana y Maikel Mesa, tras un “penaltito” muy parecido al que se vería dos años después en la misma zona del césped del Alcoraz.

Mouriño se fue a la caseta con una segunda amarilla igual de justita que el penalti y, con el equipo volcado buscando el empate, Sielva erraba como último defensor y se marchaba antes de hora al vestuario dejando claro que no era el día de los azulgranas, que perdían el partido y se quedaban 3 puntos por encima del descenso.

09/11/2024: 1-1

Reparto de puntos tras igualar el Real Zaragoza el golazo de Gerard Valentín en un partido que venía precedido de un ambiente bastante enrarecido por el número y el precio de entradas que puso la SD Huesca a disposición de la hinchada zaragocista. Hubo que volver a aguantar el execrable cántico contra Pulido y la tensión desbordó lo deportivo con un lamentable incidente entre aficionados de ambos equipos en los aledaños del Alcoraz que terminó con una persona detenida, seis personas propuestas para sanción y heridos leves.

27/04/2025: Otro empate a 1

Acudía el Huesca a la Romareda con muchas bajas por las expulsiones sufridas en el Alcoraz frente al Racing, amén de la lesión de Dani Jiménez. Entre las bajas azulgranas, la de Jorge Pulido, que pese a estar sancionado en la grada tuvo que volver a escuchar el “Pulido, muérete” antes y durante el partido tal como La Liga recogió y denunció de forma oficial.

En lo deportivo, se adelantó el Real Zaragoza con gol de Arriaga y empató el Huesca con gol de Iker Kortajarena para sellar un empate que dejó insatisfechas a las aficiones de ambos equipos.

16/11/2025: 1-0 clarísimo

Tras ser cesado esa misma semana Sergi Guilló, acudió el Huesca al Ibercaja Estadio con Jon Pérez Bolo al timón. El Huesca cuajó un partido nefasto y salió justamente derrotado con un misil de Martín Aguirregabiria.

Ni siquiera la victoria evitó que nuevamente La Liga tuviera que denunciar, una vez más, los cánticos de “Pulido, muérete” localizados desde sectores concretos del campo (grada de animación) hasta en cuatro ocasiones.

26/04/2026

Con todo este contexto, llegamos al último capítulo, el que nunca me hubiera gustado escribir. El del derbi de la vergüenza.

De la vergüenza, sí, por la temporada de ambos equipos, ubicados por deméritos propios en zona de descenso. Por la incapacidad de ambos clubes para organizarse mínimamente (tanto en la ida como en la vuelta) para un número digno de aficionados visitantes pudiera acudir a animar a su equipo con normalidad. Y por supuesto, por la gravedad de lo que nos iba a tocar vivir en los minutos finales del partido así como durante los días posteriores al mismo.

La semana fue tensa por el asunto de las entradas y porque todo el mundo era más que consciente de lo mucho que había en juego en el plano deportivo. Horas antes del partido, se produjeron incidentes por las calles de Huesca, afortunadamente controlados por las fuerzas de seguridad.

Con la salida de los jugadores al campo, la afición oscense cantó el himno como nunca y el equipo azulgrana respondió demostrando que se iba a pelear cada balón como si fuera el último.

El claro penalti sobre Toni Abad fue respondido por el guardameta zaragocista con una excelente parada. En la reanudación, penalti señalado sobre Jesús Álvarez en una acción que recuerda muchísimo al penalti también señalado dos años antes a Javi Martínez. “Penaltito”, sin duda, pero de los que hoy en día se suelen señalar.

Si bien no fue un partido de muchas ocasiones, no es menos cierto que fue el Huesca quien más pujó para ganarlo. Con el 1-0 se encararon los minutos finales y ahí fue cuando pasó lo que jamás debió suceder.

En primer lugar, y esto es opinión, tengo la sensación de que el arquero del Real Zaragoza estaba buscando que Dámaso Arcediano le expulsara. Cuesta entender en caso contrario cómo llevando una amonestación se dirigió en varias ocasiones irresponsablemente al árbitro de la contienda.

El empujón cuando Pulido acude como capitán a ver la revisión del VAR colmó la paciencia del árbitro, que mostró la segunda amarilla al guardameta argentino del Real Zaragoza. Lo siguiente, todo el mundo lo ha visto varias veces, incluso con la transcripción de lo que dijeron algunos de los protagonistas en el vídeo de Movistar+: el portero del Zaragoza se quitó de en medio a Dámaso Arcediano y fue con toda su rabia a golpear a Jorge Pulido.

Se ha hablado mucho de lo que sucedió después pero hay detalles que me gustaría destacar:

  • Si se fijan en las fotos, la mayoría de los espectadores estamos con las manos en la cabeza. La sensación era de perpleja irrealidad.
  • Hay jugadores del Real Zaragoza que sujetan a Jorge Pulido (creo que Raúl Guti es uno de ellos) evitando que la trifulca fuera a mayores.
  • Igualmente es Jesús Álvarez el primero en sujetar al portero del Real Zaragoza y entre él, un miembro del banquillo azulgrana y otro del banquillo visitante (creo que fue Jesús Cabrero) se llevaron al agresor del campo.
  • Nada más suceder la acción, en el mismo terreno de juego, Francho Serrano se acerca a Jorge Pulido a pedirle disculpas.
  • Son varios los jugadores de uno y otro equipo que gestionan la situación con serenidad. No es el caso del portero de la SD Huesca, cuya reacción es absolutamente injustificable.
  • Resulta especialmente llamativa la afirmación de que Javi Mier muerde al portero del Real Zaragoza. Más bien, lo que parece es que a Mier lo apretujan contra la espalda del arquero al tiempo que me atrevo a decir se lleva la principal parte del estacazo de su propio guardameta.

Mira que llevo años viendo fútbol y jamás había presenciado un episodio tan bochornoso.

Pero lo peor estaba por llegar: En los últimos días he asistido con inquietud a un ejercicio de retórica peligrosamente irresponsable: justificar una agresión física desde un micrófono, un tuit o una tribuna escrita apelando a supuestas provocaciones previas. No hay contexto que convierta un puñetazo en entendible, ni explicación que lo haga aceptable. Cuando quien comunica sugiere que la violencia “se explica”, “se intuye” o “se veía venir”, no está informando: está normalizando lo inaceptable y arrojando gasolina de manera tremendamente cobarde sobre un suelo ya empapado.

Ese relato, repetido con ligereza, acaba por desdibujar la frontera entre la rivalidad y el odio, entre el fútbol y la violencia real. Y no, no es un mal exclusivo de Zaragoza ni de Huesca: es una tentación que aparece a ambos lados cuando se escribe para complacer a los propios y en lugar de para proteger la verdad. Precisamente por eso, quienes tenemos una mínima voz pública tenemos también una responsabilidad mayor: elegir bajar el ruido cuando todo arde en vez de justificar el golpe cuando el golpe ya ha cruzado todas las líneas admisibles.

Por todo ello, quizá haya llegado el momento de parar, respirar y mirarnos un segundico en el espejo. El Huesca y el Real Zaragoza seguirán jugando partidos importantes, tensos, cargados de emoción y de historia compartida. Eso no va a cambiar, al menos a corto plazo. Lo que sí puede y debe cambiar es la forma en la que los vivimos. La rivalidad no necesita insultos, ni amenazas, ni golpes para existir; el fútbol tampoco.

Ojalá lo del pasado domingo sirva para que todos —aficionados, jugadores, clubes, periodistas y responsables institucionales— pongamos algo de nuestra parte para sacar la violencia de la ecuación y devolver estos partidos al lugar que nunca debieron abandonar: el del fútbol, el del ruido de la grada que anima, no el del que utiliza el fútbol como excusa para hacer daño.

Porque esto no va de bandos sino de principios.

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