Una fiesta y una "pasada" ha sido la tercera Backyard Benabarre celebrada entre las nueve de la noche del viernes y las once de la noche del sábado en la población ribagorzana. Una prueba de ultrafondo y resistencia que consiste en dar vueltas a un circuito de 6,7 kilómetros y que reagrupa a los corredores al término de cada manga, que deben hacer en una hora como tope. Poco a poco se van produciendo las eliminaciones y solo "sobrevive" uno, que es el ganador.
Tal honor le ha correspondido este año a Miguel Buj, corredor de Calanda que el año pasado fue descalificado justo en la última vuelta por salir unos segundos tarde. De modo que el turolense se ha resarcido a base de bien y recibió el premio consistente en una escultura de hierro del prestigioso artista local Vicente Sopena y de manos de Oriol Antolí, cuya empresa informática se ha incorporado este año a la organización para hacer toda una exhibición digital del cronometraje como se puede apreciar en la página web de la prueba, que él mismo ha diseñado. Nada que ver, desde luego, con el esfuerzo "manual" de Germán Martínez y sus compañeros de la organización en las dos primeras ediciones.
Miguel Buj completó 26 vueltas (174,2 kilómetros) y su compañero-rival de fatigas Raúl Romero, que fue segundo, se quedó en 25. Ambos salieron juntos en la última, acompañados por Germán Martínez, pero solo llegó a meta Buj ya que hubo un momento en el que Romero, extenuado, arrojó la toalla y junto con Germán se subió a un coche que les llevó hasta la línea de meta, donde recibió el aplauso de reconocimiento y felicitación del numeroso público presente en la meta. El tercer puesto fue para James Archer con 24 vueltas completadas.
Entre la representación femenina, la montisonense Mari Carmen Caballero (Pómez) fue la que más vueltas dio (16), seguida por la catalana Blanca Carralero y la fragatina Sara Herráiz, ambas con 15 vueltas.
Entre los 185 corredores dieron 1.638 vueltas y recorrieron 10.974,6 kilómetros. El barbastrense Pako Sahún (Pómez) hizo la vuelta más rápida (28'57") y a título anecdótico dentro de las estadísticas, Román Casillas fue el que más vueltas completó en última posición, Rubén Núñez fue el que hizo la vuelta más lenta (59'45") y el ganador, Miguel Buj, fue primero en diez vueltas.
La organización, a cargo del Club Ciclista Benabarre, con el apoyo del Ayuntamiento y del Gobierno de Aragón, destinó un euro de cada inscripción a la Asociación Tea Martorell (ASSOTEA), entidad elegida por el ganador del pasado año y que trabaja con los niños autistas. Asimismo, cada corredor ha aportado 3 kilos de alimentos destinados a Cáritas, que será quien gestione la pertinente distribución.
El Parque de San Medardo y el emblemático nogal que hay, singular y monumental, han sido el epicentro de la prueba, escenario de la salida y la llegada. Aunque la organización había establecido un circuito nocturno y otro diurno. A lo largo de las 26 horas de la prueba se fueron desarrollando actividades paralelas y de animación con distintas temáticas y se ha contado con un gran ambiente musical con tambores y charanga del pueblo.
Germán Martínez se había guardado un as debajo de la manga para sorprender y le salió bien la jugada. En la tercera vuelta, organizó para los corredores una visita al emblemático Castillo de Benabarre, el lugar más querido y visitado junto al Parque d.e San Medardo, y en ese majestuoso escenario los corredores rindieron pleitesía a los Condes de Ribagorza.
No fue la única sorpresa puesto que cada vuelta había otra. Y cabe destacar, por ejemplo, la alfombra roja que se extendió para que en la Calle Mayor los corredores se sintieran como estrellas de Hollywood. Una temática de película oscarizada. Y también la zona más estrecha del circuito se convirtió, por empinada, en una "mini Zegama".
A todo esto también merece destacarse la bienvenida que se dio a los participantes con el baile de los palitrocs, todo un símbolo de Benabarre. Y también la Caminata Solidaria realizada en la mañana del sábado. Sin pasar por alto la actuación del pinchadiscos Rasmia, divulgador de la lengua y música aragonesa, así como otras intervenciones musicales para amenizar el desarrollo de este ejercicio puro y duro de supervivencia.
Y todo bien servido durante el trayecto por el servicio de bar que llevaron los padres de los alumnos de 3º de la ESO para financiar su viaje de estudios.
ORIOL ANTOLÍ, TODO UN REFERENTE
La figura de Oriol Antolí ha sido también parte fundamental en todo en engranaje de la Backyard de Benabarre. Antolí tiene la sexta marca mundial en este tipo de pruebas con la friolera de 113 vueltas, hito que logró hace un par de meses en Bélgica. Y su empresa de cronometraje ha hecho su puesta de largo precisamente en Benabarre.
Además, el sábado, dentro del programa de actividades paralelas, ofreció una charla que todo el público siguió con mucha atención porque habló de la gestión del sueño, la alimentación y la preparación mental para llevar a cabo este tipo de pruebas.
PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS
Además de los premios a los ganadores, Miguel Buj y Mari Carmen Caballero, se entregaron también a la primera corredora local, Lucía Colomina (11 vueltas), al primer corredor local, Román Casillas (17 vueltas) y al corredor revelación, Alexis Almuzara (5 vueltas). Y un momento especialmente emotivo fue el homenaje que el CC Benabarre tributó a Pili y Juanjo, de Quesos de Benabarre, por su reciente jubilación y muchos años de servicio.
"SEGUIMOS CRECIENDO"
Desde la organización, Germán Martínez se mostraba cansado pero muy satisfecho por el éxito de la tercera edición. "Seguimos creciendo, hemos evolucionado mucho en estos tres años. Benabarre entera está volcada y cada vez más implicada", ha comentado mientras este domingo se daba una vuelta (una más habría que decir) por todo el escenario de la prueba, algo que le sirve de fuente de inspiración para introducir novedades o sorpresas de cara al año que viene. Alguna habrá.