Después de un verano insoportablemente cálido, el grupo de alta montaña Travesías Pirenaicas de Peña Guara, se traslada hasta la población de Nerín. Esta travesía consta de dos días, uno para llegar al refugio de Goriz, situado a 2200 m de altura, y el otro para desde ahí ascender al Monte Perdido, que con sus 3.355 metros es el macizo calcáreo más alto de Europa, declarado patrimonio mundial por la UNESCO.
En esta ocasión vamos a subir por una de sus vías más cotizadas por los montañeros expertos, la ruta de las Escaleras. Se trata de una mezcla de escalada y pasos expuestos que están formados por unas gradas rocosas de diversa dificultad que técnicamente van desde el grado ll+ al lll.

Y aquí comienza nuestra aventura... Desde Huesca partimos a las 6:30 de la mañana el numeroso grupo de montañeros que casi llega a los 30 componentes.
Llegamos a Nerín hora y media después, donde nos espera el autobús 4 x 4 para subir a un punto cercano a Cuello Gordo situado a 2200 m de altitud. Desde allí nos dirigimos al refugio de Goriz deleitándonos con los impresionantes acantilados del parque Nacional de Ordesa.
Poco después de unas dos agradables horas con un ritmo de paseo estamos en el refugio, donde cenamos y preparamos el material para la salida del día siguiente.

Día 2.
Después de una tranquila noche en el refugio nos ponemos en marcha después del desayuno, son las 07:15 a.m. Comenzamos el ascenso por la ruta normal a Monte Perdido, superando alguna grada rocosa con un ambiente de concentración y un paso suave, sin prisas. Unos 45' después de nuestra salida a 2.500 m de altura nos desviamos hacia la derecha por una inclinada gravera dejando la ruta normal. Una vez superada, esta gravera no tiene salida si no es por su lado izquierdo haciendo una travesía horizontal con mucho patio, es decir, mejor no dar un mal paso. Le vamos dando vuelta al muro rocoso hasta encontrar un punto débil y realizar una trepada para superarlo por un paso de ll- grado. Después de este primer resalte continuamos siempre por un terreno muy inclinado con aspecto de película del espacio que parece en algunos momentos una foto de Marte.
Ya podemos ver el siguiente escalón rocoso, e intuimos su punto débil a lo lejos, a su izquierda. Superado este escalón rocoso se convierte en una cresta que nos llevará directamente a la cima de la Punta de las Escaleras (3027m). Esta cresta es airosamente estrecha, con caída a ambos lados y nos hace extremar la precaución.
Recorremos todo el largo de la cresta hasta que comienza a descender. Poco después destrepamos por un punto formado por unas lajas de piedra lisa que nos deposita en un amplio collado que divide la Punta de las Escaleras del Monte Perdido. Ahora tenemos enfrente el macizo de Monte Perdido y nos dirigimos directamente hacia él.
Desde aquí podemos ver unas paredes que parecen imposibles de ascender. Proseguimos hacia ellas hasta una pared de unos 30-40 metros que tenemos que superar. Para superar este resalte de ll + grado, colocamos unas cuerdas fijas para que pueda subir el resto del grupo y progresar con seguridad. Una vez superado este escalón vamos hacia el siguiente, en esta ocasión es más corto, unos 20 m de altura, pero con un grado superior de dificultad, lll- grado. En este escalón aparte de la línea de vida engordamos uno a uno a los componentes del grupo.
Así que poco después de superar esos técnicos escalones ,solo nos queda una serie de rampas de roca con alguna trepada para llegar a la cima de Monte Perdido, que recibimos con una alegría desbordante ya que con un grupo tan numeroso es complicado, dado el nivel técnico de esta ruta. Una vez en la cima encontramos un numeroso grupo de gente que ha subido por la ruta normal, nosotros por la ruta que hemos elegido no hemos coincidido con nadie. Descansamos un poquito, hacemos fotos y comemos algo. Una media hora después comenzamos el descenso.
Para el descenso elegimos la ruta normal desde Goriz, que no es otra que la famosa Escupidera, que también tiene su miga, dada su inclinación, siendo considerada un punto negro por sus accidentes mortales en el Pirineo.
Al principio con mucha precaución la inclinación de esta rampa tremenda no nos permite perder en ningún momento la guardia, aún sin nieve. En unos veinte minutos estamos en el lago Helado aunque todavía a 3000 metros de altura. En estos momentos no tiene nada de hielo y muy poca agua.

Justo después casi donde termina el lago nos toca destrepar un poco para salvar una grada de roca, y seguidamente, por una gravera, llegamos a la "ciudad de piedra", que está compuesta de unos enormes bloques de roca caídas antaño por desprendimientos.
Seguimos hacia el refugio de Góriz, tomamos un bocado y proseguimos camino hasta donde tenemos que coger de nuevo el autobús para el descenso a Nerín tal como habíamos acordado, a las seis de la tarde para la recogida.
Sin contar la actividad del sábado hacia el refugio nos han salido unos 22 kilómetros hoy para unos 1.600 metros de desnivel acumulado.
Nos sentimos agradecidos por la aventura realizada tanto por su belleza, compañerismo y buen hacer, cómo por los factores externos que nos brinda ese universo que va unido a los montañeros, que son: buen tiempo, ningún accidente y un grupo que sin reblar se une siempre para ayudar al que lo necesita.