No pudo ser. Intenso fin de semana el vivido por el Oscatech Huesca en Palafrugell, donde el equipo puso todo de su parte para lograr un ascenso que hubiera sido el colofón a una excelente temporada. Finalmente, tras ser campeón de Aragón, Oscatech sabía que en la fase definitiva se iba a medir a equipos muy potentes que eran mucho más favoritos.
El equipo de Lucas Calvo y Álvaro Vergara se desplazaba a tierras gerundenses con la ilusión de un equipo joven que había realizado una grandísima temporada, habiendo perdido un único encuentro en toda la competición. "Dura pero positiva", así definía Calvo el fin de semana.
En esta fase que se abría el viernes sabía que le esperaban tres rivales de aúpa. En el primer partido, ante el Maravillas de Madrid, la mala suerte en el tramo final del partido hizo que se empatara en el último segundo con un gol que repartía un punto para cada equipo quedando 27-27. El Maravillas fue precisamente el que se llevó el trofeo de campeón.
En la segunda fecha frente a los anfitriones del CH Garbi, apoyados por una espectacular grada, los nervios pasaron factura y el equipo no pudo hacer nada, por lo que se vio superado por un 31-23 y sin poder dar respuesta.
En la última jornada la suerte cayó de cara y tras ir por detrás casi todo el encuentro contra Fundación Agustinos de Alicante, en los últimos 50 segundos el equipo remontó dos goles y empató el partido a 24. Los dos empates y la derrota no le sirven al equipo para ascender.
El club ha querido destacar el gran trabajo que ha realizado todo el equipo, tanto jugadores como cuerpo técnico y delegados, así como el empuje vital de los aficionados oscenses que viajaron junto al equipo hasta Palafrugell.
"Ha sido un fin de semana positivo para los chicos porque es una experiencia más. Ya sabemos lo que es una fase de ascenso y en qué punto estamos respecto a otros equipos de fuera de Aragón. Ahora tenemos que pulir detalles", apunta Calvo.