Dos oscenses, Pablo Castrillo y Jorge Arcas, Jorge Arcas y Pablo Castrillo, han jalonado el recorrido de Enric Mas hasta el destino en Granada para alzarse con el primer maillot rojo de la Vuelta Ciclista a España.
Esta tarde, en Granada, lucían después del último recorrido de 112 kilómetros ufanos los maillots y culotes especiales con los colores de la ronda española para festejar, en la etapa 21, el triunfo del balear en la General, que es además el retorno de Movistar a reverdecer viejos laureles en que el equipo navarro acostumbraba a mirar siempre a lo más alto.
La Vuelta 2026 ha sido dual. Una primera, hasta la caída de Tadej Pogacar el 29 de agosto, en la etapa número 8, en la que la superioridad del esloveno fue patente con triunfos parciales pero en la que se vio, por vez primera, a alguien que le aguantó un ataque en montaña, en concreto Enric Mas que exhibió una facilidad infinita para coger al campeonísimo. Una segunda, ya sin el laureado corredor, en la que el de Movistar ha sido amo y señor de la carrera acumulando permanentemente ventajas respecto a sus principales competidores, Primoz Roglic, Félix Gall y Richard Carapaz, en el caso del primero sin capacidad para arañarle más de medio minuto en la contrarreloj. En los puertos, el rey ha sido Enric Mas.
En las 13 etapas con Mas de rojo, el trabajo de Movistar Team ha sido fantástico, con una buena estrategia del cuadro de Eusebio Unzué y su hijo Sebastián además de Escámez que ha tirado del ciclismo de siempre para tener siempre disponibilidad de apoyo al líder.
El serrablés Jorge Arcas se ha hecho un hueco imprescindible en el Movistar, una especie de líder espiritual en carrera y en la vida interior del equipo, que además sobre la carretera se deja todo como un multifunción que facilita todo. Rueda bien y acompaña en las primeras partes de las etapas hasta llegar a ese punto donde otros especialistas miran hacia arriba y se erigen en escuderos del líder.

Sin necesidad de triunfos parciales como en su etapa anterior, Pablo Castrillo ha sido fundamental para explicar el maillot rojo de Enric Mas. Con una capacidad extraordinaria para intentar victorias de etapa, en la Vuelta 2026 su papel ha cambiado. Se ha metido en todas las fugas con otro objetivo: llegar lo más lejos para, en el momento fatídico, mirar la mirada hacia atrás, donde llegaba Enric Mas y había que ayudarle. Ha sido, junto a Iván Romeo y Raúl García Pierna, el oxígeno para el balear, que ha agradecido su esfuerzo y generosidad. Un ejemplo fue la subida al Collado del Alguacil, en la que completó en un puerto torturador más de tres kilómetros que son oro en apoyo del líder.
En la última etapa, Carrefour Granada-Granada, los dos oscenses de Movistar estaban ufanos. Han posado, con los flamantes maillots especiales, en apoyo a Cian Uijtdebroeks, el belga al que la salud apeó muy pronto de la carrera para poner un paréntesis en su prometedora progresión. Luego, siempre en una piña con Enric Mas, han formado un lienzo en blanco y rojo durante 112 kilómetros hasta alcanzar la meta para elevar los brazos en alto. El Movistar, el émulo de su predecesor Reynolds, vuelve a lo más alto en el pelotón profesional, y, de siete, dos son valerosos oscenses: Pablo Castrillo y Jorge Arcas.