Pablo Castrillo ha protagonizado la novena etapa del Tour de Francia al haber integrado la gran fuga del día con compañeros ilustres para consolidar las buenas sensaciones que ya le convirtieron en el ciclista más combativo de la cuarta jornada con meta en Foix. Victoria de Van der Poel, a la sazón reconocido con el premio la combatividad.
El jaqués está configurando una Grande Boucle muy meritoria, hasta el punto de que también intentó meterse en la fuga de Gavarnie-Gèdre y este domingo ha protagonizado la gran escapa junto a Derek Gee-West, Quinn Simmons, Tobias Johannessen, Tom Pikcock, Lennert Van Eetvelt, Mathieu van der Poel y Alex Baudin.
Los 154,6 kilómetros entre Malemort y Ussel han sido un rompepiernas muy nervioso desde los primeros veinte minutos en cuesta arriba en los que se han ido sucediendo desde el inicio intentos de irse del pelotón antes del sprint intermedio de Beynat que se ha llevado el especialista Pedersen, que se aseguraba el maillot verde nuevamente. Ahí ha arrancado Mathieu van der Poel que ha sido protagonista de toda la carrera.
Se han despegado del pelotón Hessmann (compañero de Castrillo en Movistar Tam), Azparren, Godon, Alaphilippe y Haller, pero en las estribaciones del puerto de Naves de tercera categoria han arrancado bennet, Izaguirre y Pidcock, que ha coronado finalmente Paret-Peintre.
Iba lanzada la carrera con 47 kilómetros recorridos en la primera hora de competición. En el 53 de etapa, Filippo Ganna marcaba un ritmo exigente y con él se iban Ion Izaguirre, Hirschi, Rubio, Vauquelin y Castrillo.
Era una locura de intentonas y pasadas las 15:16 horas de la tarde, una docena de ciclistas conformaban la que sería fuga del día, con Castrillo, Van der Poel, Simmons, Paret-Peintre, Izagirre, Baudin, Eetvelt, Craps, Costiou, Hirschi y Jegat. Conectaba Pidcock y se desataban los escarceos. Pidcock alcanzaba primero el Suc au May de segunda categoría, pero las distancias no eran muy sustantivas con el pelotón de Pogacar, 1:25
Parte del grupo perseguidor (Afonso, Jegat o Paret-Peintre) levantaba el pie y los escapados afrontaban la cota de la Croix du Pey, también coronada por Pidcock primero. Reducía lentamente la ventaja el pelotón, que también había perdido muchos efectivos. Era un minuto a 50 de meta. La misma diferencia a 30 kilómetros. En el 130,1, al pie del Mont Bessou, se había restringido a medio minuto. El puerto era liderrado por Van der Poel, que lanzaba arreones que suscitaban sufrimiento.
Pablo Castrillo ha sido atrapado a 19 kilómetros de meta por el pelotón, pero el mérito ha sido extraordinario del jaqués, que nuevamente ha lucido y se ha dejado hasta el último gramo de esfuerzo durante gran parte de la etapa.